Año 2010. Ya ha llegado la TDT y la televisión está ahora más delgada, tiene menos curvas, pero mejor cara. Es hora de hacerse unos análisis y un chequeo médico. “Diga usted treintaitrés…”. Ni cuatro, ni cinco, ni seis. Porque ahora son nada más y nada menos que treintaitrés los canales que tenemos para ver.

Mi abuela, que anteriormente identificaba “la seis” con el Plus y la “cuatro” con la cadena autonómica de turno sintonizada en dicho canal, ahora sólo escucha la radio. Al menos en la radio, con perdón de los podcasts, nada ha cambiado: la Cope sigue siendo la Cope y la Ser no ha abandonado su propio ser. Ni las tradicionales 1 y 2 son las mismas con esa mosca “calada” a golpe de Photoshop ¿La versión? Ya me he perdido.

En mi casa, como si fuera un restaurante chino con infinitos menús numéricos o un porterillo automático de comunidad pija, luce orgullosa una lista con cada cifra y su correspondiente cadena. Nos planteamos también poner al lado una breve sinopsis o apunte de cada una, porque los nombre nos llevan a confusión. ¿Libertad Digital TV no era un canal donde cada uno hacía y decía lo que quería? ¿Clan TV no era una cadena dirigida a la etnia gitana? En fín, un lío.

Mientras tanto las cadenas generalistas se tiran de los pelos. Ya nadie ve sus realities, ni presta atención a sus cada vez más innovadoras estrategias publicitarias. La gente prefiere tragarse los canales de juicios, ya que al menos las “peleas” que aquí se ven son más elegantes que las de los debates del corazón. Nadie olvida como hace un par de años, en septiembre de 2008, se plantearon colaborar entre todas o mantener su modelo de dura competencia.

En mi mente tengo presente como por aquel entonces las televisiones generalistas se quejaban. Claro, que nadie parecía acordarse en aquellos días que algunas de estas cadenas tenían hasta tres canales en la nueva televisión digital, por lo tanto triple de posibilidades de expansión publicitaria respecto a sus competidores con sólo uno, o triple de posibilidades de aburrir al espectador con reemisiones de series a las que el traidor pixel de estas nuevas pantallas de 42 pulgadas mínimo no les hace mucha justicia.


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