Pero no parece ser la única que vez que lo han hecho, pues un año más tarde volvieron a utilizar otro vídeo de una boda para demostrar que en el salón de bodas donse se estaba celebrando el convite, se estaba violando los derechos de autor.

Con estas tácticas. queda clara e inequívocamente demostrado el afán recaudatorio, y la falta de escrúpulos demostrada por la SGAE en su afán de perseguir, como si de una caza de brujas se tratase, de todos aquellos que uilizan la música u otras creaciones, sin pagar los derechos del autor; incluso, si para conseguirlo tienen que violar otros derechos que la constitución española considera fundamentales y no justificable su violación por otros derechos de índole económico, como son los derechos del autor.

Al parecer, en el segundo juicio que se está llevando a cabo, si finalmente se falla que existe una violación de la intimidad de la pareja, la sanción podría ser aún mayor, pues existiría reincidencia por parte de la SGAE. Aunque lo que parece claro, es que a partir de ahora, el que se case, ya puede ir vigilando de que no se le cuele un detective de la SGAE en su convite, cámara en mano, dispuesto a violar su intimidad si es necesario para cobrar los derechos de autor. ¿A dónde vamos a ir a parar?


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