Tranquilos, no nos hemos vuelto locos ni hemos descubierto un nuevo superpoder. Aunque no es algo muy conocido, además de utilizando las orejas también podemos escuchar música a través de nuestros huesos. Y más concretamente a través del cráneo. Este fenómeno recibe el nombre de conducción ósea y su tecnología nos permite escuchar música en privado sin necesidad de usar los clásicos auriculares.

¿Quieres saber cómo funciona y qué ventajas ofrece? Pues sigue con nosotros, te lo explicamos.

Primero, conozcamos cómo funciona nuestro oído

oreja bebe

Antes de comenzar a hablar de la conducción ósea en sí misma es necesario regresar al colegio para recordar qué es eso del sonido y cómo lo captamos. Siguiendo una definición más o menos básica, el sonido no es otra cosa que una serie de movimientos en el aire que se propagan en forma de ondas de presión audibles. Nuestro sistema auditivo se encarga de capturar dichas vibraciones y transformarlas en señales eléctricas para nuestro cerebro, que registra entonces un tono concreto.

La traducción de dichas ondas en sonido comienza cuando son conducidas por nuestro pabellón auditivo (la oreja) hacia el tímpano, una frágil membrana que vibra como si fuera la piel de un tambor. Dicho movimiento se transmite a una cadena de huesecillos y de ahí a la cóclea o caracol, que mediante un complejo mecanismo lo convierte en señales eléctricas enviadas al nervio auditivo y de ahí a nuestro cerebro.

El oído humano es un órgano fascinante y sumamente complejo, pero también sensible. La introducción de objetos en el canal auditivo puede causar daños muy graves en el tímpano y la cadena de huesecillos, que están relativamente expuestos a posibles infecciones. Asimismo, el oído genera constantemente cera para protegerse contra cuerpos extraños.

Un exceso de ruido también puede ser perjudicial. Además, el ser humano no dio sus primeros pasos en grandes ciudades o aeropuertos, sino en la sabana. Es por este motivo que se recomienda escuchar música a un volumen razonable y alejarse de los altavoces en las salas de conciertos, así como utilizar medidas de protección en lugares donde haya un volumen de ruido elevado.

La transmisión ósea, un invento con siglos de historia

Hecho este pequeño repaso de primaria, entramos a hablar de la transmisión ósea. Lo cierto es que aunque el tímpano es el primer eslabón en la conversión a sonido de una onda de presión, esta no es la única parte de nuestro cuerpo capaz de registrar este tipo de vibraciones. Los huesos de nuestra cabeza también pueden vibrar con el sonido y enviar dichas vibraciones al oído interno, saltándose este delicado intermediario para llegar a la cóclea.

Este curioso efecto fue descubierto por Beethoven, que en sus últimos años estaba ya casi totalmente sordo. El compositor alemán descubrió que podía seguir escuchando las notas que salían de su piano si acoplaba al mismo un varita metálica sujeta a sus dientes, de forma que las vibraciones del instrumento pasaran a su cráneo. Así es como escribió algunas de sus últimas partituras.

La utilización de la transmisión ósea no se convirtió en una realidad cotidiana para miles de personas hasta comienzos del siglo XXI. Fue entonces cuando la tecnología permitió sacarle partido en forma de audífonos para personas con problemas en los tímpanos, tras lo cual evolucionó hacia su aprovechamiento con un uso más general.

Actualmente la transmisión ósea es utilizada también por auriculares que prescinden del movimiento de nuestros tímpanos, haciendo uso de pequeños motores de vibración en contacto con en nuestra cabeza para generar sonido. Y no hablamos de ruido aleatorio, sino de la capacidad para transmitir música y voz con total claridad, haciendo posible disfrutar de nuestras canciones favoritas o hablar por teléfono de forma natural.

Llévate la música donde quieras sin tapar tus oídos

Gracias a este interesante fenómeno, Luppo ofrece unas prácticas gafas de sol que también funcionan como si fueran auriculares Bluetooth… sin necesidad de taparte el oído. Las ventajas ofrecidas por la tecnología de conducción ósea son numerosas, especialmente para los deportistas.

El principal beneficio de la transmisión ósea es el hecho de que no tenemos cerrado el oído. Es decir, que podemos estar escuchando música o hablando por teléfono mientras nuestros tímpanos siguen expuestos al ruido de nuestro entorno. Esto significa que podemos ir en bicicleta con nuestra música sin dejar de escuchar el tráfico o a los viandantes, lo que sin duda nos puede salvar de sufrir un accidente.

Asimismo, las gafas de Luppo son notablemente más cómodas que los auriculares de toda la vida. Los modelos de cable se pueden enganchar en el momento más inoportuno o ser arrancados de un tirón, dando lugar a situaciones peligrosas, mientras que los diseños Bluetooth de botón pueden perderse fácilmente. Y ambos bloquean como decíamos los sonidos exteriores, ya sean mediante el uso de copas o cerrando totalmente el oído.

Estas son solo algunas de las muchas ventajas ofrecidas por esta tecnología que poco a poco se está abriendo camino en el mercado de los auriculares… aunque las gafas de Luppo ni siquiera lo parezcan.

Gafas de sol Bluetooth con conducción ósea Luppo

Dotadas con Bluetooth 4.0 para conectarse a cualquier teléfono móvil, las gafas de transmisión ósea de Luppo transmiten sonido de elevada nitidez sin auriculares ni bloquear nuestros oídos. Incorporan una superficie táctil en las varillas para controlar la reproducción musical y la recepción de llamadas, mientras que la carga se ejecuta usando un conector microUSB.

De diseño clásico, tienen tres juegos de lentes polarizadas opcionales UV400 (gris cromado, azul y naranja) disponibles online por 19,99 € para combinarlas a la perfección con tu estilo personal. Su precio es de 99,99 euros.

Imágenes | Luppo, Stock, Wikipedia


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