Samsung QLED TV 2018

Los televisores QLED TV de Samsung han ido evolucionando a lo largo de las generaciones tecnológicas que se han ido sucediendo desde su presentación en 2015. En estos años, Samsung ha mejorado la formulación de los propios Quantum dots que caracterizan a la tecnología QLED, así como el diseño, la electrónica y las aplicaciones y software de estos televisores.

Se han añadido funcionalidades tales como el “Ambient Mode” para convertir a los televisores en, prácticamente, cuadros colgados en la pared. Se han mejorado todos los elementos que intervienen en la representación de imágenes y representación del color. Desde los sistemas de retroiluminación, hasta el recubrimiento de la pantalla para eliminar casi completamente los reflejos, pasando por el procesador de imágenes y la propia formulación de los Quantum dots, eliminando el cadmio y añadiendo un recubrimiento metálico para mejorar sus propiedades de emisión.

El televisor Samsung Q9F de 65” a prueba

Para poner a prueba estas tecnologías hemos contado con el televisor Samsung QE65Q9FN 4K HDR Smart TV Q9F de 65’’. Es el modelo más representativo de la gama de televisores QLED TV de 2018, con tecnología de retroiluminación Direct Full Array Elite que permite el apagado selectivo de los LEDs azules del sistema de retroiluminación.

Samsung QLED TV 2018

Por supuesto, cuenta con todas las funcionalidades y tecnologías Q Picture, responsables de que la calidad de imagen sea la más elevada como sea posible dependiendo de la calidad de los contenidos, claro está. Estamos ante televisores 4K, compatibles con HDR10+, procesamiento de 10 bits o un nivel de brillo de hasta 2.000 nits, capaz de mostrar en su máximo esplendor imágenes, películas o series gracias a su elevado refinamiento tecnológico.

La importancia de los contenidos

En ocasiones, es tentador “culpar” a un televisor cuando no se ve bien. Pero, es importante saber identificar cuándo el eslabón débil de la cadena está en el televisor y cuándo en la calidad de los contenidos que estamos viendo. Por ejemplo, la TDT suele emitir en HD y con una tasa de bits muy baja. Y como se suele decir, “de donde no hay, no se puede sacar”.

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Para probar este televisor hemos usado fuentes de contenidos en streaming como Netflix en la modalidad Premium, que es la que permite ver contenidos en UltraHD (o 4K si se prefiere). Amazon Prime Video, así como imágenes en alta resolución y vídeos 4K y HDR provenientes de 4K Media, un portal donde se pueden encontrar archivos de muy buena calidad compatibles con los más recientes estándares de alta definición y HDR, salvo los HDR10+.

De este modo, estamos seguros de que el televisor estará mostrando contenidos de muy alta calidad, y podremos evaluar si las tecnologías que Samsung ofrece en sus televisores QLED responden a lo esperado. HDR10+ es más difícil de encontrar, de momento, salvo en algunos contenidos de Amazon Prime Video, aunque no es posible elegir el modo de visualización manualmente para comparar cómo se ven con y sin HDR10+.

Elementos clave de la calidad de imagen

Una vez que tenemos los contenidos de alta calidad, podemos pasar a la tarea de evaluar la capacidad del televisor para mostrarlos. En este punto, hay que tener en cuenta que el televisor ofrece múltiples opciones de configuración, aunque muy bien diferenciadas entre las básicas/automáticas y las manuales/expertas. De este modo, quien quiera dejar al televisor que configure los parámetros de visualización, puede hacerlo sin problemas, y quien quiera adentrarse en los parámetros de más “bajo nivel”, también puede.

Existen algunas opciones que también pueden afectar a la visualización de los contenidos multimedia en el televisor. Una conexión de Internet de baja calidad puede hacer que los contenidos de streaming se reciban con una resolución y una tasa de bits inferior a la óptima. En nuestro caso hemos usado una conexión de red Ethernet a través de la caja de conexiones One Connect.

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Si configuramos el modo de ahorro de energía, también encontraremos que el nivel de brillo puede ser menor a lo esperado a partir de un televisor con un nivel de brillo de hasta 2.000 nits. No es un problema de calidad, es una elección que podemos hacer conscientemente para que el televisor consuma menos energía reduciendo la intensidad de la retroiluminación.

Para nuestras pruebas, desactivamos el ahorro de energía y mantenemos el brillo al máximo para tener una referencia válida acerca de la capacidad de la tecnología QLED TV de Samsung para mostrar toda la gama de colores, incluso con el brillo al máximo (100% de volumen de color). Además, dejamos los ajustes por defecto, al menos en un primer momento.

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Por lo pronto, una valoración que podemos hacer sobre los ajustes es la óptima parametrización de la imagen en los modos automáticos y las variaciones suaves pero apreciables en la visualización de los contenidos cuando usamos los ajustes avanzados. Hay variaciones entre los diferentes modos de visualización, como el dinámico, el estándar, el natural o el modo película, pero son variaciones graduales y no abruptas.

Color negro rozando la perfección

Lo primero que observamos es la profundidad de los tonos negros y oscuros. La iluminación por zonas con 480 regiones diferentes controlables independientemente, permite apagar la retroiluminación o regularla de acuerdo con la claridad o la oscuridad de la imagen en pantalla. De este modo, el “resplandor” parásito que contamina a los tonos oscuros en televisores convencionales desaparece.

La retroiluminación sigue perfectamente a las imágenes, gracias al procesador Q Engine, por lo que lo que vemos es, simplemente, una imagen con tonos claros y oscuros fieles a los contenidos que se muestran en pantalla. No se aprecian artefactos visuales derivados de una desincronización entre lo que se ve y los niveles de brillo de la retroiluminación. Es más, el “bleeding” de las zonas brillantes sobre las oscuras en su entorno es mínimo.

Por otro lado, no se observa bandeado alguno en los niveles de iluminación ni en los colores. La regulación de la intensidad es perfecta y el procesamiento de 10 bits permite manejar una gama tonal muy amplia. En este sentido, los Quantum dots, con el encapsulado metálico de Samsung, permiten gestionar niveles de brillo elevados y mejoran la pureza de los colores rojo y verde que emiten, con lo que la finura con la que se representan los colores cubre sin problemas el 100% de la gama DCI-P3 y parte de la BT.2020.

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Podemos elegir el espacio de color en las opciones para expertos, aunque la elección automática es óptima en la mayor parte de los casos.

Nivel de detalle elevado

Cuando los contenidos son de alta calidad, 4K y con una tasa de bits elevada, la nitidez y detalle de lo que se visualiza en la pantalla son máximas. La tasa de refresco de la pantalla es suficientemente alta como para eliminar el “ghosting” en las secuencias más movidas, y en las más pausadas, los píxeles están muy bien puestos, dejando que se aprecien los detalles con claridad.

Es importante mantener una distancia adecuada, eso sí, teniendo en cuenta que a más resolución, para una diagonal de pantalla dada, tendremos que estar más cerca para que los textos y otros elementos gráficos se aprecien correctamente. En el modelo de 65”, la distancia óptima está en torno a los 1,3 metros y 2 metros.

Además, los ángulos de visión horizontales son suficientemente amplios como para permitir que nos sentemos en posiciones bastante esquinadas sin que se degraden los colores de un modo crítico. La deformación geométrica es más acusada que la de los colores. El ángulo de visión vertical sí que es más crítico y sensible a las variaciones, aunque en menos factible que nos encontremos con situaciones en las que el ángulo de visión vertical sea un problema.

El recubrimiento especial de la pantalla que “se come” los reflejos ayuda a eliminar elementos de la pantalla que suponen una interferencia con lo que  se está viendo. Los reflejos pueden arruinar la inmersión en una película o una serie, o perjudicar modos como el Ambient Mode. Y en este sentido, la tecnología Q Contrast funciona realmente bien y cumple con su cometido, salvo casos en los que haya fuentes de luz muy intensas incidiendo directamente sobre la pantalla.

Un HDR natural y sin estridencias

La visualización de contenidos HDR permite apreciar las variaciones de brillo en las escenas con un margen mucho mayor que en las emisiones convencionales. De todos modos, no es un efecto que se aprecie de un modo “fotográfico” entendido como ese efecto al que estamos acostumbrados cuando se aplican filtros HDR en programas de edición. En vídeo, el modo HDR es muy natural y sin estridencias. Se amplía el margen dinámico que puede manejar el televisor, mostrando niveles de brillo elevados y negros profundos en la misma escena, sin que se “quemen” las zonas brillantes ni se queden en negro las zonas oscuras.

Es lo que tiene que ser, más allá de crear un efecto “artificial” como ocurre en los modos HDR en fotografía. El efecto es totalmente creíble y útil en tanto en cuanto lo que se ve contiene información tanto en las partes más brillantes como en las zonas más oscuras. De nuevo, podemos cambiar los ajustes de visualización, pero dentro de unos márgenes contenidos donde la fidelidad de imagen es la prioridad.

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Esta naturalidad en la forma de mostrar imágenes en pantalla se aprovecha para implementar el Ambient Mode o Modo Ambiente, en el que la pantalla está mostrando un contenido estático o pseudo estático a modo de un cuadro en una pared, o mostrando información en pantalla relevante, como pueda ser la predicción meteorológica. También podemos mostrar nuestras fotos preferidas.

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La ventaja de la tecnología QLED es la robustez frente a fenómenos tales como el “marcado” de la pantalla, que tiene lugar en otras tecnologías. En el pasado, los tubos CRT sufrían de este fenómeno si las imágenes permanecían mucho tiempo estáticas debido al “quemado” del fósforo de la pantalla. Con tecnologías como OLED, las partículas orgánicas pixeles pueden sufrir este mismo efecto de marcado si se mantiene una imagen de forma prolongada sin cambios. La tecnología QLED no se ve afectada por este fenómeno, por lo que un televisor como el Q9F puede usarse de un modo despreocupado y prolongado.

También sirve para jugar

Puede parecer un tanto “extraño” que se use un televisor 4K y HDR para jugar, pero la tendencia es la de usar las pantallas de gran formato para conectar una consola, un PC o jugar con títulos en streaming como podemos hacer con GameFly, disponible en la tienda de apps de la parte Smart TV de este televisor de Samsung.

En el modo para juegos, la latencia se reduce a unos 10 – 20 ms, y se pueden usar tecnologías como FreeSync para sincronizar los frames que se renderizan en la tarjeta gráfica del PC o la consola con la generación de la imagen en la pantalla. De este modo, la calidad de visualización de los juegos se maximiza hasta equiparar a este televisor con un monitor para gaming.

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En GameFly, la plataforma de juegos en streaming disponible en la tienda de apps Smart TV, es posible incluso usar el móvil como mando a distancia a través de la app correspondiente. Lo cierto es que este tipo de detalles está muy bien pensado de cara a la usabilidad del televisor.

La calidad como vocación

El televisor Samsung QLED Q9F de 65” es un compendio de tecnologías al servicio de la fidelidad de imagen y la calidad en la visualización de los contenidos multimedia a los que accedamos a través de streaming, soportes como Blu-Ray o DVD, unidades de almacenamiento externo, juegos en la consola o el PC, etcétera. La tecnología QLED está demostrando que es capaz de manejar contenidos HDR, UHD, imágenes estáticas, contenidos de Internet e incluso juegos sacando el máximo partido posible a las películas, series, juegos o imágenes que veamos a través de este televisor.

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Por supuesto, también podemos ver la televisión, y funcionalidades como TV Plus ayudan a ordenar todas las fuentes de contenidos que podemos ver en nuestro televisor Samsung QLED Q9F de 65”, pero siempre teniendo en consideración que la calidad de visualización depende también de la calidad de los contenidos que estemos viendo.

Elementos como el mando a distancia One Remote también contribuyen a tener una experiencia de uso satisfactoria, acelerando el acceso a las diferentes fuentes de contenidos y asumiendo el control de los dispositivos conectados al televisor a través de las entradas HDMI.

 

 


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