A estas alturas todos los amantes del cine en casa están más o menos familiarizados con los fundamentos del formato QLED 8K. Hasta es posible que hayas visto los anuncios de la familia Q900R de Samsung, la primera compatible con esta nueva resolución que multiplica por cuatro los píxeles del formato 4K. Lo que tal vez no conozcas todavía son las implicaciones que tendrá la llegada de estos televisores al mercado.

El incremento en resolución y la mayor claridad de imagen de los televisores QLED 8K se verán acompañados por un importante despliegue tecnológico menos visible, y que sin embargo tendrá un profundo impacto para aficionados a los videojuegos, amantes del cine en casa y hasta para los propios operadores de Internet. Esto es así por la adopción de avances como el estándar HDMI 2.1, pero también por las necesidades técnicas de un formato tremendamente exigente.

Tasa de refresco variable VRR: el Nirvana visual para los jugadores

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La irrupción del formato QLED 8K no sería posible sin el estándar HDMI 2.1, que por fin proporcionará el ancho de banda necesario para plasmar imágenes a 7.680 x 4.320 píxeles sin restricciones técnicas. Pero además de ello, esta nueva versión del conector de vídeo incorpora una serie de mejoras menos conocidas y que harán de los televisores QLED 8K la elección perfecta para los jugadores de consola… e incluso PC.

Como ya explicamos cuando se anunció este nuevo estándar hace poco más de un año, una de las mejoras más importantes introducidas por el HDMI 2.1 es el soporte para la tasa de refresco variable o VRR. Conocida y codiciada por los aficionados a los videojuegos, esta tecnología permite ajustar la velocidad de refresco del televisor, reflejada en Hz, a la tasa de fotogramas por segundo del juego o FPS.

De esta forma la velocidad de juego será mucho más fluida y se eliminará el tearing, un desagradable efecto visual que se introduce cuando la velocidad con la que se generan los gráficos no coincide con la capacidad de refresco de la pantalla. Además de esto, la tasa de refresco variable VRR eliminará el stuttering (pausas generadas por la incapacidad de la pantalla para adaptarse a la velocidad del juego).

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Estas tecnologías ya estaban presentes como primicia en la gama QLED 2018 de Samsung, pero alcanzarán nuevas cotas con sus nuevos televisores Q900R gracias a la adopción total del estándar HDMI 2.1. Sus principales beneficiarios serán los dueños de las consolas Xbox One (incluida la Xbox One X, cuyos contenidos escalados de 4K a 8K serán pura gloria) y los ordenadores con una tarjeta gráfica AMD Radeon.

Además, y por si no fuera suficiente, los televisores QLED 8K de Samsung se beneficiarán de otros avances asociados al HDMI 2.1 como el Quick Media Switching, que evita la aparición de pantallas en negro al cambiar contenidos, y mejoras importantes en la latencia para que los controles se sientan mucho más fieles y veloces.

HDR de la máxima calidad: contraste y luminosidad para rivalizar con las salas de cine

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Otra gran mejora a nivel visual vendrá de la mano de los contenidos HDR10+. Este estándar abierto impulsado por Samsung quiere convertirse en la nueva referencia visual para los amantes del cine en casa, reproduciendo los colores originales con una precisión hasta ahora solo posible en entornos profesionales. Básicamente, la calidad de imagen de los estudios de producción llegará por fin a nuestro salón.

HDR10+ es una tecnología de HDR que se caracteriza por utilizar mapeado de tonos dinámico. Así como otros televisores menos avanzados utilizan formatos de HDR que no permiten alterar la luminosidad de la pantalla de forma singular sino general, la gama QLED 8K de Samsung es capaz de ajustar sus LED escena a escena e incluso fotograma a fotograma. Iluminando los LED con mayor fuerza solo cuando y donde es necesario, la gama Q900R es capaz de mostrar cielos nocturnos totalmente naturales y explosiones deslumbrantes cuyo brillo se modifica en función de la intensidad necesaria.

De hecho, los televisores QLED 8K de Samsung son los únicos capaces de alcanzar picos de 4.000 nits, muy por encima del resto, logrando así tanto el máximo volumen de color como plasmar explosiones, cielos estrellados y anocheceres con un realismo incomparable. Asimismo, el uso de paneles inorgánicos proporciona una gran durabilidad, evitando desgastes de panel como las imágenes quemadas, que pueden aparecer con el paso del tiempo en los televisores de pantalla orgánica.

El resultado de este despliegue tecnológico es un HDR con un contraste extraordinariamente amplio. La tecnología QLED exclusiva de Samsung ya proporcionaba la reproducción total del volumen de color para brindar unas tonalidades mucho más precisas, pero gracias al HDR10+, además, la propia iluminación de las escenas de nuestras películas favoritas será totalmente realista. Lo mejor de la tecnología HDR10+, en cualquier caso, es que no se trata de una simple promesa. Amazon Prime Video ya la soporta con carácter inicial, y tanto Warner Bros como 20th Century Fox trabajan en su adopción a nivel de estudio.

Nuevas emisiones 8K: hacia una banda ancha más rápida

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Por último, que no menos importante, está la distribución de contenidos. Países como Japón y Corea del Sur ya tienen en marcha las primeras emisiones televisivas compatibles con 8K de cara a convertir las próximas Olimpiadas en la gran pasarela para dar a conocer esta tecnología. Dicho esto, la mayoría de los contenidos disponibles los veremos a través de plataformas de unas plataformas de streaming que ya se están poniendo las pilas.

Enviar vídeo con calidad 8K a través de Internet no es una labor sencilla. Dependiendo de la calidad de compresión y otros factores enviar un vídeo en formato 4K a través de Internet requiere de una conexión de entre 15 y 25 Mbps, y la difusión de contenidos 8K, mucho más densos a nivel visual y enriquecidos con información añadida como los metadatos del HDR, elevarán el ancho de banda.

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Dadas las circunstancias, el streaming a 8K hará necesario el despliegue de redes de fibra óptica de mayor velocidad a la actualmente disponible en la mayoría de los hogares. Porque no se trata de poder enviar únicamente la señal de vídeo con calidad adecuada, sino de evitar que se entrecorte cuando por ejemplo el PC se descargue una actualización al mismo tiempo o haya alguien jugando con la consola en otra habitación.

La buena noticia es que el 76% de los españoles ya tiene cobertura para conexiones de 100 Mbps o más gracias a la fibra óptica, por lo que los televisores 8K añadirán presión a los operadores para mejorar su ancho de banda, fijando con mayor frecuencia los 200 Mbps como mínimo. Y ahí estará Samsung, que ya trabaja con a nivel local con varias compañías de cara a potenciar el lanzamiento de contenidos 8K. Todo sea para para seducir a los amantes del cine y la tecnología, un tipo de consumidor que no se caracteriza por conformarse precisamente con cualquier cosa. 

Televisor QLED 8K HDR Samsung QE65Q900R (65 pulgadas)

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Con un tamaño de 65 pulgadas, el Samsung QE65Q900R es el modelo 8K más compacto del mercado y por lo tanto también el más fácil de instalar en todos los hogares. Ofrece imágenes HDR de calidad sensacional y posee un avanzado procesador con inteligencia artificial que permite escalar contenidos 4K a 8K con el máximo detalle.

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Televisor QLED 8K HDR Samsung QE75Q900R (75 pulgadas)

La opción intermedia, el Samsung QE75Q900R es un televisor QLED 8K de altas prestaciones. Ofrece picos de hasta 4.000 nits para brindar imágenes HDR de calidad superior y se posiciona como una excelente alternativa si queremos instalarlo en una estancia de buen tamaño.

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Televisor QLED 8K HDR Samsung QE85Q900R (85 pulgadas)

Es el más grande de los televisores QLED 8K en el mercado. La joya de la corona, el Samsung QE85Q900R es un modelo de altísimas prestaciones y 85 pulgadas especialmente diseñado para los amantes del cine y los usuarios más exigentes. Es además el único con el sistema de anclaje Wall Mount, lo que facilita su instalación.

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