Ya lo avanzábamos hace algo menos de un año: el futuro del cine en casa es el formato 8K. Así pudimos verlo durante el CES 2018 y así se reafirmará dentro de unas semanas en la próxima edición de la feria de Las Vegas, pero no tendrás que viajar a Estados Unidos para disfrutar de la máxima calidad de imagen. Los primeros televisores 8K ya son una realidad gracias a Samsung.

A pesar de ello, la mayoría de la gente desconoce las ventajas de esta tecnología que supera (y por mucho) la nitidez brindada por los actuales televisores 4K. ¿Pero sabes exactamente qué hace que un televisor 8K sea diferente?

1. La resolución: más píxeles, más definición

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Su propio nombre lo indica y nuestros propios ojos lo pueden atestiguar: si hay algo que hace del formato 8K la opción preferente para cualquier cinéfilo, ese es el recuento de píxeles. La industria electrónica ha apostado por esta tecnología en un nuevo intento por llevar aún más lejos la nitidez de las imágenes, y de hecho, una pantalla 8K proporciona un salto en calidad comparable al vivido cuando la industria pasó de los televisores Full HD a los más recientes 4K.

Si hemos de hablar de números, un televisor 8K integra un panel 16:9 de 7.680 x 4.320 píxeles, mientras que el clásico 4K se queda en 3.840 x 2.160 píxeles. No hace falta que hagas cuentas: un televisor 8K tiene 4 veces más píxeles que un televisor 4K y 16 veces más que un modelo con pantalla Full HD.

El resultado de este cambio es una imagen mucho más definida y natural. A mayor número de píxeles por pulgada también es menor el escalonado de los contornos y más fina la continuidad de los matices cromáticos, dando lugar a una imagen mucho más realista. Que a fin de cuentas es la meta de todo televisor.

2. HDR superior, tecnología Quantum Dot y máximo contraste

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Dicho esto, que un televisor 8K tenga cuatro veces más píxeles no implica que se vaya a ver cuatro veces mejor que un modelo 4K. Hay muchos más factores que intervienen en la calidad de imagen. Puesto que este formato ha sido concebido para proporcionar la máxima definición y el mayor realismo posible. Y eso implica la necesidad de aprovechar avances como el HDR.

El HDR, como ya hemos explicado en ocasiones anteriores en Tecnología de Tú a Tú, es una reciente e importante tecnología introducida con los últimos televisores 4K y que alcanzará su máxima expresión con los modelos 8K. En esencia, permite ajustar la luminosidad de la pantalla de forma independiente en función de las imágenes y por segmentos. 

Para poder desplegar un HDR de calidad, los televisores 8K de Samsung incorporan un sistema de iluminación con una matriz de diodos LED en la parte posterior de la pantalla, cuando lo habitual hasta hace muy poco era usar puntos de luz en los marcos de la tele, resultando en una imagen “lavada” y un negro que en realidad era más bien un gris sucio.

Cada uno de estos LED puede ajustar su intensidad independientemente y con gran velocidad, de forma que si, por ejemplo, estamos viendo una secuencia de fuegos artificiales, las explosiones y chisporroteos centellearán con fuerza, puesto que los LED situados bajo esa parte del televisor se iluminarán acordemente para dotarlos del máximo realismo. El resto de la imagen, por contra, será mucho más oscura, puesto que los LED correspondientes al firmamento estarán convenientemente atenuados.

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Esta diferencia entre luz y oscuridad define en sí misma el concepto de contraste. 

El problema que tienen muchos televisores HDR de otros fabricantes es que no proporcionan una luminosidad lo suficientemente elevada para plasmar este tipo de contenidos de forma fidedigna. Los televisores Samsung 8K, con la gama Q900R como estandarte, son capaces de iluminarse en los momentos de mayor intensidad visual con un total de 4.000 nits. Dicho de otra forma, el nivel de detalle es superior al de otros TV, pudiendo llegar a picos de hasta 4.000 nits dependiendo de la imagen mostrada.

Asimismo, y puesto que un buen HDR es totalmente dependiente del contraste, los televisores Q900R se benefician de la evolución de la tecnología QLED exclusiva de Samsung. Esta tecnología de pantalla utiliza nanopartículas metálicas (Quantum Dots) cuyas características cambian según incide la luz sobre ellas. Básicamente, los mismos LED que proporcionan brillo a la imagen activan dichas nanopartículas, que al cambiar de color refuerzan el cromatismo general de la imagen. El resultado es un color más completo, o dicho de forma más técnica, la posibilidad de obtener el 100% del volumen de color de una imagen.

3. La Inteligencia Artificial en QLED 8K

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Por último, que no menos importante, es necesario hablar del procesamiento de la imagen y la Inteligencia Artificial o AI. Porque hay algo que no se le escapará a la mayoría de los cinéfilos, y es que actualmente muchos contenidos se editan para formato 4K.El Quantum Proccessor 8K de Samsung es el responsable de conseguir que los contenidos a 4K u otras resoluciones se puedan mostrar con la mayor resolución.

Explicando su funcionamiento de forma muy sencilla, por ejemplo toma 1 megapíxel de una imagen 4K y lo escala a 4 megapíxeles para conseguir una imagen en 8K. Esos 3 megapíxeles nuevos son generados por el procesador, que compara los píxeles colindantes en la imagen original para generar los restantes mediante el análisis inteligente del conjunto, y así lo haría con los más de 8 millones de píxeles para conseguir los casi 33 millones de píxeles de un 8K

 

De esta forma, por ejemplo, los televisores Q900R pueden restaurar textos poco visibles como los titulares de un periódico o dar más textura a las pestañas de una actriz. Literalmente, el Quantum Proccessor 8K es capaz de sacar detalle de donde no lo hay, todo ello a través del análisis de la imagen.

Por si todo esto no fuera suficiente, el procesador también es capaz de proporcionar mediante su plataforma Smart TV contenidos adaptados a los gustos del espectador. Así, las personas que disfruten habitualmente de series de estreno recibirán sugerencias y contenidos recomendados en base a los contenidos que suelen ver. ¿Que eres más de fútbol o baloncesto? Tu televisor se encargará de apartar los programas de variedades y dar preferencia a las emisiones deportivas dentro de su guía inteligente.

Finalmente, el procesador de los televisores 8K de Samsung incorpora una característica que no la verás con tus propios ojos, pero mejora drásticamente la experiencia: la normalización de audio. Esto quiere decir que el televisor equilibra el volumen de las emisiones de forma inteligente, evitando sobresaltos cuando los anuncios suben el sonido por sorpresa y de forma ocasionalmente molesta.

4. Mayor tamaño, mayor resolución

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Las virtudes de los televisores 8K son evidentes. Más que eso, saltan a la vista. Dicho esto, nos encontramos ante una nueva tecnología que se puede apreciar mucho mejor cuanto más grande sea el televisor, puesto que a mayor número de pulgadas, también es mayor el tamaño de sus píxeles. Nada nuevo por otro lado para todos aquellos cinéfilos que recibieron con alborozo el salto del Full HD al 4K.

El asunto del tamaño es importante, como decimos. No solo porque nos encontramos ante televisores punteros, hasta el punto de que no tienen competencia directa en estos momentos, sino porque es en estos tamaños donde mejor se aprecian los beneficios del formato 8K. Los píxeles de un televisor 4K de 65 pulgadas son apreciables incluso a dos metros de distancia, mientras que un modelo 8K exhibirá una imagen bien definida y natural.

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Por este motivo, los televisores 8K de Samsung parte de las 65 pulgadas del modelo QE65Q900R y alcanzan las dimensiones titánicas del QE85Q900R. que con un total de 85 pulgadas permite convertir el salón en un auténtico cine en casa. En medio se sitúa el también generoso QE75Q900R de 75 pulgadas, situado en un punto intermedio pero aún dentro de los televisores de gran formato.

Es por todos estos motivos que el formato 8K se va a convertir en la elección por excelencia de los amantes de la calidad de imagen y los tecnófilos que no aceptan medias tintas. A la postre, el formato 4K no deja de ser un paso intermedio hacia la estandarización de los formatos post-Full HD, que alcanza con los nuevos televisores 8K su auténtica madurez. Basta verlas con nuestros propios ojos para comprobarlo.

 

Televisor 8K HDR Samsung QE65Q900R (65 pulgadas)

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Con un tamaño de 65 pulgadas, el Samsung QE65Q900R es el modelo 8K más compacto del mercado y por lo tanto también el más fácil de instalar en todos los hogares. Ofrece imágenes HDR de calidad sensacional y posee un avanzado procesador con inteligencia artificial que permite escalar contenidos 4K a 8K con el máximo detalle.

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Televisor 8K HDR Samsung QE75Q900R (75 pulgadas)

La opción intermedia, el Samsung QE75Q900R es un televisor 8K de altas prestaciones. Ofrece picos de hasta 4.000 nits para brindar imágenes HDR de calidad superior y se posiciona como una excelente alternativa si queremos instalarlo en una estancia de buen tamaño.

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Televisor 8K HDR Samsung QE85Q900R (85 pulgadas)

Es el más grande de los televisores 8K en el mercado. La joya de la corona, el Samsung QE85Q900R es un modelo de altísimas prestaciones y 85 pulgadas especialmente diseñado para los amantes del cine y los usuarios más exigentes. Es además el único con el sistema de anclaje Wall Mount, lo que facilita su instalación.

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