Cuando hablamos de una “tarjeta musical” lo primero que se nos viene a la mente son esos útiles de cartón vendidos en papelerías y tiendas de regalos que emiten una escandalosa melodía tipo “Lambada” o “Happy Birthday” cuando las abrimos. Sin embargo, ahora el concepto que se plantea es otro.

Y es que una “tarjeta musical” es lo que sería el nuevo formato impulsado por el mayor fabricante de memorias flash, San Disk, y las 4 grandes productoras discográficas: EMI Music, Sony BMG, Universal Music Group y Warner Music. Como ¿alternativa? a los estándares habituales se presenta el estándar SlotMusic, que se basa en la utilización de tarjetas de memoria Micro SD para almacenar álbumes musicales enteros a la par que cientos de extras, de esos que tanto gustan a los groupies y musicofrikis.

Para finales de año las dos mayores tiendas del mundo: Wal-Mart y Best Buy ya tendrán entre sus lineales, por un precio aproximado entre 7 y 10 euros, el…¿se puede decir nuevo formato? Porque lo más curioso de todo es que las canciones almacenadas en las tarjetas ¡seguirán estando en MP3!

Y yo me pregunto ¿Qué sentido tiene meter algo en un formato ya conocido y tan descargable en una unidad de almacenamiento tan pequeño? La gente probablemente siga bajándose la música que igualmente está en MP3 y es tan accesible. Realmente veo difícil que a nadie le interese comprar y “coleccionar” estas tarjetas, que al margen de servir para guardar otros contenidos dentro, son susceptibles de perderse constantemente por su reducido tamaño.

Sí, coincido con el vicepresidente de San Disk, Daniel Screiber,en pensar el alcance que puede tener una tarjeta de estas características dado el gran número de móviles y reproductores MP3 que las usan. Sin embargo, ¿No es más lógico pensar que la gente preferirá tener una tarjeta de gran capacidad con muchos álbumes que irán cambiando al descargarse antes que decenas de tarjetas con un solo álbum?

 


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