Hay varios accesorios preparados para fijar la cámara a un punto y que ésta pueda hacer tomas que requieran largo tiempo de exposición. Estos complementos tienen la ventaja de que ayudan a hacer fotos que serían casi impensables si fuéramos cámara en mano. Entre estos objetos se incluyen, por supuesto trípodes, minitrípodes e incluso los cables disparadores, que permiten accionar la cámara desde la distancia.

Otro componente que muchos dispositivos digitales incluyen es el estabilizador de imagen, que precisamente busca corregir estos movimientos que podemos producir con nuestro cuerpo, sobre todo con el poco peso que estos aparatos poseen respecto a las cámaras réflex clásicas.

Como es muy posible que en esta época queramos llevar poco peso encima y prescindir de trípodes y otras cargas tendremos que apañarnos y controlar el pulso. Aquí te damos varias formas de que puedas hacerlo:

1- Codos hacia dentro- juntando y apretando los codos contra el pecho conseguiremos una posición que nos dará estabilidad.

2- Levantar el hombro izquierdo- un brazo se junta al costado apoyado el codo en las costillas. En cuanto a las piernas deberemos tener una un poco retrasada y el tronco girado.

3- El trípode humano- consiste en sentarse en el suelo y descansar el codo izquierdo sobre la rodilla del mismo lado. Se junta entonces el codo derecho contra el costado o pecho.

4- Tumbarse en el suelo- nos echamos bocabajo. La cámara queda sobre el suelo y cuando disparamos la mano izquierda se coloca del extremo del objetivo.

5- Estilo ametralladora- donde el extremo del objetivo apoya en la parte superior del codo izquierdo. A la vez la mano izquierda se agarra al brazo o al hombro derecho que va contra el pecho.

6- La cuna- colocando la cámara en una especie de hueco entre el hombro y la muñeca. Se puede combinar con el trípode humano.

Estas posturas ayudan a garantizar la obtención de una foto nítida.

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