Los televisores han cambiado en los últimos años más que en las últimas dos décadas. Los primeros televisores planos datan de principios de siglo, con tecnologías como el plasma primero y el LCD después. Tenían resoluciones que, mejorando las de las pantallas de tubo de rayos catódicos o CRT, no llegaban ni siquiera a Full HD. Luego llegarían la retroiluminación LED y la resolución Full HD. En ese momento, parecía que no había un camino claro hacia dónde avanzar.

Fue una época en la que no era fácil encontrar el camino correcto para hacer que las pantallas aprovechasen todas las posibilidades que la tecnología ponía a su alcance para evolucionar. Por fortuna, en los últimos cuatro años, la integración por parte de fabricantes como Samsung de tecnologías específicas para mejorar la calidad de imagen como HDR, conseguir el 100% del volumen de color, el apagado selectivo por zonas de la retroiluminación o el procesamiento avanzado de imagen, ha conseguido encauzar la innovación en la dirección correcta para ofrecer a los usuarios tecnologías y experiencias útiles y que, literalmente, entran por los ojos. Tampoco nos podemos olvidar de la tecnología Smart TV, introducida por Samsung y que ha facilitado la metamorfosis de la televisión tradicional en un completo centro de entretenimiento multimedia. Ahora, lo mejor acaba de llegar con el QLED 8K.

Primero bajo la denominación de SUHD y después como QLED, año tras año Samsung ha ido mejorando elementos claves para que la experiencia de usuario sea mejor con cada generación de televisores. La tecnología de Quantum Dots permite mejorar la pureza del color utilizando partículas inorgánicas que modifican su cromatismo con la luz. El procesamiento HDR con profundidad de hasta 10 bits es otra pieza del rompecabezas, así como la retroiluminación LED con apagado selectivo por zonas que está presente en televisores de gamas más altas como el Q8DN o, ahora, los nuevos de la familia Q900R.

tele 8k

Estamos hablando de prácticamente dos décadas de evolución de las televisiones planas. Pero, tras dos horas frente al televisor QLED 8K Q900R, la sensación es la de estar ante la mejor forma de ver contenidos que ni siquiera podíamos imaginar. Es la convergencia perfecta entre fotografía y vídeo.

Con QLED 8K los píxeles se convierten en intangibles

Como ya sabes, un vídeo es un conjunto de imágenes estáticas mostradas de forma secuencial para crear una animación. Con los televisores antiguos, cuando congelábamos un fotograma lo que veíamos era una escena bastante borrosa y sin detalle. Con la llegada del 4K y sus 8 millones de píxeles por cada fotograma, al congelar un fotograma ya podíamos apreciar una imagen más definida. Pero nada comparable a los 33 millones de píxeles de los contenidos 8K.

El salto puede parecer comparable al de pasar de Full HD a 4K, pero hay un matiz: con 8K, los fotogramas individuales que conforman los contenidos 8K son realmente fotos, repletas de detalle, información y elementos útiles. La clave es su superior definición, puesto que un televisor QLED 8K tiene cuatro veces más píxeles que un 4K, pero también ayudan avances como el apagado selectivo de la retroiluminación Direct Full Array o el volumen de color 100%.

fotograma 8K

En esta toma de contacto hemos usado el televisor Samsung QE75Q900R de 75 pulgadas para hacernos una idea en primera persona de la diferencia entre los contenidos 4K y la experiencia QLED 8K. A priori uno tiende a teorizar sobre los diferentes formatos 4K y 8K, los contenidos existentes o la conveniencia o no de tener un televisor 8K en la era del 4K. Pero todas estas disquisiciones pasan a un segundo plano cuando pulsamos el botón de encendido del televisor y simplemente vemos lo que hay en pantalla.

Con los televisores QLED 8K, Samsung ha superado esta prueba con nota. Se ha enfrentado al reto de tener que “pintar” más píxeles en cada fotograma: nada menos que 33 millones de píxeles, cuando con el formato 4K solo manejaba 8 millones de píxeles. Dicho de otra forma, son capaces de representar imágenes con la resolución de una cámara de fotos profesional, pero en movimiento.

La tecnología, impecable

Manejar tal cantidad de píxeles no es sencillo. Y más cuando estamos en un momento en el que la mayoría de los contenidos vienen en 4K. Hacer que estos contenidos se vean en una pantalla QLED 8K es un reto mayor que el de mostrar contenidos Full HD en una pantalla 4K como hace unos años. Y es que con cada salto generacional hay que multiplicar por cuatro el número de píxeles.

La forma de abordar este reto por parte de Samsung ha sido trabajada a partir de la tecnología de su procesador Quantum Processor 8K con IA de imagen, sonido y voz. Este procesador es el que se encarga de “inventarse” píxeles en los contenidos 4K, Full HD y HD para “pintar” los 33 millones de píxeles del panel QLED 8K del QE75Q900R. Pero en vez de sacárselos de la manga, como se suele decir, se los saca de la Inteligencia Artificial.

8k procesador

La fuerza bruta poco puede hacer cuando se pasa de los 8 millones de píxeles de un contenido 4K o los 2 millones de píxeles de un contenido Full HD a los 33 millones de píxeles de 8K, por lo que Samsung ha hecho uso de la inteligencia artificial para abordar esta tarea. Concretamente, ha recurrido al Machine Learning para convertir cada fotograma con una resolución 4K o inferior, en uno 8K. El procesador Quantum Processor 8K “ve” cada fotograma, lo analiza a partir de redes neuronales entrenadas de forma continuada con los millones de fotogramas que Samsung usa para mejorar los algoritmos de escalado, y decide la forma óptima de pintar los píxeles que faltan para llenar la pantalla de un modo creíble.

El resultado es francamente bueno. En nuestras pruebas usamos un contenido 8K nativo y su versión convertida a 4K para buscar cualquier posible diferencia entre ambos o pérdida de calidad en el proceso de escalado y reconstrucción de la imagen desde 4K a 8K. No fue fácil discernir cuál era cuál, dando prueba del buen trabajo realizado por el televisor.

Qué hemos visto para comprobar la diferencia

Para poner a prueba el televisor QLED 8K, aparte de la prueba comentada anteriormente, usamos un disco SSD externo USB con contenidos 8K descargados de YouTube como este. Estos vídeos se pueden descargar con herramientas como la app 4K Vídeo Downloader. También usamos versiones en diferentes resoluciones a fin de comprobar la calidad de la interpolación.

video

Para ver contenidos nativos recurrimos a los vídeos de demostración de la propia Samsung con resolución de 8K y una tasa de bits variable que llega hasta los 80 Mbps. Uno de esos contenidos lo escalamos a 4K usando un software de edición de vídeo profesional para ver el efecto del escalado en la pantalla del Q900R. Asimismo, visionamos fotos obtenidas con una cámara Canon EOS 5D Mark IV.

Para ver el comportamiento con una película, recurrimos a “Avengers Infinity War” en versión Blu-Ray 4K HDR en versión digital, con un tamaño para el archivo de más de 60 GB. También estuvimos viendo contenidos Full HD y UHD en Prime Video.

Por último, jugamos con el Forza Horizon 4 en una consola Xbox con resolución nativa 4K y sincronización FreeSync activada para ver cómo se comporta esta pantalla con los juegos.

Cómo lo hemos visto

Sin duda la gran ventaja de la tecnología QLED 8K es que no es necesario disponer de contenidos 8K nativos para gozar de la máxima resolución como sí sería obligatorio en otros casos. Esto significa que no tenemos por qué desprendernos de nuestra colección de películas en formato óptico, gracias a avances como el procesador 8K basado en Inteligencia Artificial y a técnicas de tratamiento de la imagen que abarcan desde el procesamiento digital al sistema de iluminación. Merece la pena recordar que estamos ante un televisor QLED con sistema de apagado selectivo de la retroiluminación por zonas. Este televisor QLED 8K puede decidir qué cantidad de iluminación aplica en cada zona de la pantalla. Si una zona es oscura, se apagan selectivamente los LEDs que la iluminan, eliminando los halos residuales de otros modelos de teles con retroiluminación en los bordes de la pantalla.

Así pues, las tonalidades oscuras son tan oscuras como se necesite, incluyendo el apagado total de un modo similar a como se hace en las pantallas OLED. El resultado es muy bueno, y hay que fijarse mucho para encontrar escenas donde se aprecie el efecto bleeding, cuando fluye la luz desde una zona iluminada hasta otra que debería estar oscura.

detalle 8k

En la parte de un contenido 4K como la película “Avengers: Infinity War” sucede una cosa curiosa que ya pasaba con 4K pero aquí se nota más: los efectos especiales se hacen bastante evidentes. Por ejemplo, las escenas con chroma, a veces “cantan” mucho. Y no es un problema del televisor. Al contrario: es que los detalles que antes pasaban desapercibidos ahora saltan a la vista. En cualquier caso, con sus 75 pulgadas la experiencia es de cine, literalmente.

Los contenidos de demo permiten comprobar que el escalado mediante IA es muy bueno y cumple con su función haciendo que se aprovechen los 33 millones de píxeles de resolución de la pantalla QLED 8K. Eso sí, por debajo de 4K el escalado de los contenidos, por muy bien que se haga, se puede apreciar una menor claridad. Por bueno que sea un procesador, si se le suministra calidad de cinta VHS no va a poder reconstruir la imagen con nitidez. En cualquier caso, la IA del procesador será capaz de reconstruir imágenes con mayor eficiencia conforme vaya mejorando su entrenamiento.

comparacion 8k y 4k

La experiencia con la consola de videojuegos fue muy buena en cuanto a inmersión y calidad de imagen, sincronización de fotogramas entre la consola Xbox y el televisor y la reducción de la latencia. Este último apartado es importante en videojuegos: si transcurre mucho entre el tiempo que pulsamos un botón del mando de juegos y el momento en el que se ve en pantalla el resultado de esa pulsación, estamos ante un “lag” muy prolongado. Es incómodo e impide jugar con fluidez.

Con los juegos, pasa como con las películas: la experiencia depende de la calidad del juego. El televisor, en este caso, se comporta como si de un monitor específico para gaming se tratase. La sincronización vertical de fotogramas FreeSync hace que la pantalla “espere” a que la consola haya acabado de generar el fotograma completo para mostrarlo. De este modo, no aparecen los habituales artefactos visuales propios de que, en un momento dado, la pantalla haya “cogido” el fotograma de la gráfica de la consola antes de que finalizase de procesarlo.

El streaming depende bastante de la calidad de los contenidos que manejan los proveedores del servicio que estemos usando. Para que te hagas una idea, la película “Avengers: Infinity Wars” está codificada a unos 50 Mbps. Los contenidos de demostración de Samsung están a unos 80 Mbps. Netflix, para contenidos 4K, codifica los streaming a unos 16 Mbps. A mayor tasa de bits, mayor calidad, aunque la IA está ahí para mejorar la experiencia todo lo posible.

Los contenidos 8K: ya los tienes a través del escalado

A estas alturas, hace tiempo que me he olvidado de los contenidos nativos a 8K como un ingrediente esencial para decidir si es interesante este televisor Q900R o no. ¿Y cómo es posible? Pues porque de momento Samsung ya ha conseguido que los contenidos 4K se vean en una pantalla QLED 8K como la de los televisores Q900R prácticamente como si fueran 8K nativos. Si nos vamos a la fotografía, el visionado de imágenes provenientes de cámaras con 30 millones de píxeles o más es perfecto, a lo que hay que sumar la excelente representación de los colores que obtenemos con los QLED 8K, así como la gestión de la retroiluminación por zonas.

En el modo Ambiente, donde el televisor hace las veces de cuadro, la calidad es apabullante cuando tenemos imágenes y material gráfico con una elevada resolución y calidad nativa.

Los contenidos 4K son ya generalizados, y los QLED 8K los procesan de un modo tan fino, que podemos disfrutar de este elevado nivel de detalle y nitidez a partir de contenidos 4K. Los contenidos 8K nativos llegarán paulatinamente. Por ejemplo, la película “Guardianes de la Galaxia Vol.2” fue rodada en 8K. Y fabricantes como Red, Panasonic o Sony tienen o tendrán cámaras profesionales para grabar en 8K directamente, por lo que los grandes estudios ya trabajan en este formato.

8K

El panel en sí mismo ha alcanzado una madurez notable. Samsung tiene muy controlada la tecnología QLED, a lo que hay que sumar la atenuación por zonas. La tecnología basada en LED y Quantum Dots, además, no está sujeta a efectos colaterales como el marcado cuando se tiene una imagen estática demasiado tiempo en pantalla.

Lo que ha quedado claro es que si el vídeo son imágenes en movimiento, 8K permite tener imágenes de 33 millones de píxeles moviéndose. Y esto sí que es un salto cuantitativo y cualitativo importante. Además, el procesador Quantum Processor 8K hace que cada píxel esté puesto en el lugar que corresponde y con los parámetros de color y luminosidad óptimos.

Con QLED 8K, Samsung ha conseguido alinear la fotografía y el vídeo en lo que a calidad y definición se refiere, con productos que están preparados para lo que pueda llegar en los años venideros. Además, los algoritmos de escalado y procesamiento de imagen por IA, van mejorando a medida que se optimizan los procedimientos de entrenamiento de las redes neuronales detrás del Machine Learning que emplea el procesador.

Televisor QLED 8K HDR Samsung QE65Q900R (65 pulgadas)

samsung tv QLED 8K

El procesador de los nuevos QLED 8K de Samsung mejora la calidad de imagen de cualquier contenido gracias a la inteligencia artificial. El sistema Direct Full Array Elite controla la iluminación del panel por separado para lograr que las escenas brillantes sean más brillantes, y las oscuras, más oscuras. Alcanza un nivel de brillo de hasta 3.000 nits.

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Televisor QLED 8K HDR Samsung QE75Q900R (75 pulgadas)

La pantalla de 189 cm de diagonal y 4.000 Hz del modelo de 75 pulgadas se camufla en la pared gracias al modo Ambient Mode. Mediante un único mando a distancia, dotado con sistema S Voice, que responde a órdenes de voz, podemos controlar además todos nuestros dispositivos.

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Televisor QLED 8K HDR Samsung QE85Q900R (85 pulgadas)

El modelo de mayor tamaño de la serie Q900R de Samsung alcanza picos de hasta 4.000 nits., Reproduce así el 100% de volumen de color y alcanza un mayor nivel de brillo y profundidad con una resolución cuatro veces mayor a 4K.

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En Tecnología de tú a tú | Cuatro por 4K es 8K: la tecnología detrás de la resolución del futuro

Fotos | Samsung, Manu Arenas (detalles del panel)


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