Nos despertamos, entramos y salimos de la ducha, desayunamos, cerramos la puerta y… no nos hemos dado cuenta, pero acabamos de arruinar nuestro día. Y acaba de empezar. Todos nosotros tenemos uno o varios objetos absolutamente indispensables y sin los cuales no podríamos vivir (o como mínimo trabajar), dispositivos que bajo ningún concepto podemos olvidar en casa. O el coche. O la oficina. O donde quiera que estemos.

Y si además cumplimos el perfil techie, podemos estar hablando de toda una colección de aparatos.

Por supuesto, cada persona tiene sus propias necesidades. Y con ellas, distintos requisitos de uso. Lo que no cambia nunca es la necesidad de tener todos estos aparatos bien localizados, y puesto que no siempre tenemos cabeza para recordarlo todo, cualquier ayuda es bienvenida. Y ahí tenemos por ejemplo el caso de las etiquetas localizadoras Tile, que nos pueden ayudar a encontrar cualquier tipo de objeto. ¿Pero qué clase de dispositivos requiere sí o sí el techie de hoy en día? Veamos algunos ejemplos.

Jal Lux, fotógrafo de conciertos y DJ: cámara, iPad y mochila

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Colaborador habitual de publicaciones como Mondo Sonoro y DJ especializado en sonidos electrónicos, Jal Lux es lo que podría decirse un artista multimedia en toda la extensión del término. Sus sesiones fotográficas se combinan con sesiones hasta el albor del día siguiente, lo que le obliga a desplazarse varias veces en una misma noche. Siempre cargado de bártulos y en ocasiones con miles de euros en material.

“De lunes a jueves la mayor parte del tiempo la paso en el estudio, ya sea retocando las últimas fotos o probando sonidos. En mi caso el móvil no es tan importante como en otras profesiones, aunque está ahí. Hay cosas que me dolería perder mucho más. Por ejemplo la cámara, una Sony A7 III que llevo absolutamente a todas partes. Tampoco me puede faltar el iPad, puesto que lo utilizo como lienzo para mostrar a mis clientes la evolución de mi trabajo”, señala.

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“Pero si hay algo que no me puedo dejar es la mochila”. Es una consecuencia más de la vida digital. Aunque Jal Lux no reniega del vinilo, como muchos DJ modernos se ha pasado el formato digital.

“En ella llevo de todo, desde objetivos y tarjetas de memoria al iPad. Además, para las sesiones utilizo un MacBook y llevo buena parte de mi repertorio musical en varios discos externos USB. Y siempre la llevo en el maletero, pero con tanto ajetreo es inevitable dejarla en una esquina y tener un pequeño ataque de pánico cuando te das cuenta de que ya no tienes ese peso sobre la espalda”.

Rosa, coordinadora industrial: llaves, lector de códigos, portátil

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Pero no todos los techies siguen un perfil tan artístico o “millenial”. Un claro ejemplo es Rosa, que trabaja en las instalaciones de una importante firma metalúrgica. Su puesto es inusual, puesto que combina la tecnología con trabajo puramente fabril. Lo mismo está trazando planos en AutoCAD que conduciendo una carretilla elevadora o registrando enormes contenedores de componentes para el departamento de logística.

“La gente cree que porque trabajo con un ordenador no me mancho las manos. ¡Ja!”, se ríe ufana. “Cuando no estoy en la oficina, que es una sala en mitad de la fábrica, estoy ayudando a organizar la planta con una carretilla. Y con la cabeza que tengo, a veces no sé si llevo las llaves en el bolsillo, si las he dejado en el cajón de la ofi o si se las he dejado a algún compañero”.

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“Y no me hables del lector de códigos, porque solo tenemos dos para todo el equipo y a veces hay peleas para cerrar un lote antes del fin de turno. ¡Cuando se usa métodos just in time no se pueden dejar las cosas para el día siguiente! Entre eso y que no nos compran ordenadores para todos, vamos listos”.

Pero no todo van a ser problemas. “En nuestra empresa nos dejan usar el portátil personal si lo aprueba el departamento de IT, así que tengo el mío en la ofi. O no, porque cuando tengo que registrar lotes se tiene que venir conmigo… y ponte a buscarlo como toque la sirena y no te acuerdes de dónde lo dejaste por última vez”.

Antonio, técnico informático: móvil, pendrive, reproductor Hi-Res

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“En comparación con mis compañeros yo voy bastante ligero”, dice Antonio. “El portátil nunca se separa de mí y rara vez uso herramientas”. Es técnico informático, pero no trabaja en una tienda o una oficina, sino que es una especie de médico de urgencias. Su empresa tiene contratos de mantenimiento con varias empresas de gran tamaño, y cuando sus redes se caen ha de estar disponible para salir volando si es necesario. Por ello vive continuamente pegado a un móvil.

“Las guardias son bastante complicadas. Por un lado no me atan a una oficina, pero por el otro he de estar listo para dejarlo todo y salir corriendo a donde haya una urgencia. Así que nunca puedo alejarme demasiado del móvil del trabajo. Una vez perdí la chaqueta con él dentro y tuve una crisis de ansiedad. Menos mal que era puente y todos mis clientes estaban de fiesta, porque si llega a ser cualquier otro día…”.

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Otro objeto que no puede faltar en su haber es un pendrive. Pero no es un pincho cualquiera, como señala Antonio. “En el guardo todo lo que necesito para resucitar cualquier ordenador o red. Lleva un Linux portable, herramientas de diagnóstico, antivirus… es mi caja de herramientas”.

Y puesto que muchas veces trabaja solo, en salas de servidores y con sus compañeros a kilómetros de distancia, hasta tiene momentos para el ocio. “Soy un fanático de la música clásica, así que tengo un reproductor portátil FiiO y unos buenos monitores [auriculares]. Es mi capricho”. Y uno bastante caro. “El conjunto costará unos 600 euros, así que a veces tengo miedo hasta de dejarlos encima de la mesa cuando tengo que arrastrarme para echar cables o lo que sea”.

Tengas el perfil que tengas, Tile te puede evitar un susto

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Por mucho que confiemos en nuestra cabeza, los descuidos son inevitables. Y con ellos los disgustos. Una forma de evitarlos es usando las etiquetas localizadoras de Tile, que gracias a una conexión Bluetooth nos permiten encontrar nuestros objetos perdidos gracias a una aplicación móvil. Basta con pulsar un botón y activarán una señal de alarma para que podamos encontrarlos rápidamente. Dado su gran alcance (hasta 90 metros en el caso del Tile Pro), no importará si estamos en la oficina o una sala de conciertos, y si te sales de rango la aplicación te mostrará en un mapa el último lugar donde se registró su posición.

El Tile más adecuado depende ya de nuestras necesidades. Jal Lux, por ejemplo, posiblemente quiera usar un versátil Tile Mate en su cámara de fotos o mochila, mientras que Rosa podría querer el reforzado Tile Sport para el llavero de la carretilla elevadora. Dispositivos más pequeños requieren a su vez un Tile más pequeño y ligero, así que el móvil de Antonio o su reproductor portátil posiblemente necesitarán el Tile Slim.

Como puedes ver, hay un Tile para cada uso. Y si además necesitas proteger varios dispositivos también los puedes comprar en grupo, puesto que podrás encontrar paquetes de cuatro etiquetas en las tiendas de El Corte Inglés. Y que nadie más vuelva a oír eso de “es que no sé dónde he dejado el móvil”.

 

Imágenes | Tile


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