Los ordenadores personales han cambiado mucho, tanto interna como externamente, a lo largo de los años: de ser pesadas y voluminosas máquinas con apenas potencia y memoria a potentes, delgados y estilosos instrumentos sin los que apenas podríamos vivir.

Pero, ¿seguirá la evolución de estos sistemas igual que hasta ahora?

Un concepto evolucionado

Quizá la primera pregunta en plantearse es si seguirán existiendo los ordenadores dentro de 10 años, teniendo en cuenta que cada vez utilizamos más sistemas móviles o portátiles.

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Hemos preguntado a la industria y todos tienen claro que el ordenador seguirá existiendo en 2025. Otra cosa es cómo será ese sistema, puesto que seguirá evolucionando para ser cada vez más invisibles para el usuario y formar parte de su día a día de un modo natural. Es decir, “si a alguien de 2025 le preguntamos qué ordenador tiene, probablemente nos diga que ninguno, pero la realidad es que estará más rodeados de ellos que nunca. Los smartphones son un claro ejemplo de ello, todos llevamos en el bolsillo dispositivos con un procesador, memoria RAM y buena capacidad de almacenamiento y un sistema operativo que, en resumidas cuentas, conforman un potente ordenador que haría palidecer en cuestión de rendimiento a los PCs de escritorio de hace poco más de una década. Y más allá de los smartphones nos encontramos ya con sensores y pequeños ordenadores repartidos por todas partes, conformando lo que conocemos como el Internet de las Cosas (IoT), que apoyado en el Cloud Computing y el Machine Learning, van dando poco a poco forma a un futuro que cada vez es más presente en esta era Mobile First, Cloud First en la que ya vivimos”, señala Ángel Sáenz de Cenzano, director de Plataforma, Desarrollo e Innovación de Microsoft Ibérica.

Desde Toshiba, su director de la unidad de negocio de consumo, Pedro Moreno, considera que el ordenador personal es y será un elemento insustituible. “Quizás se redefina su funcionalidad y aplicación en el día a día de muchas personas, pero sin duda, un dispositivo informático con alma de portátil o PC será el eje sobre el que graviten otros dispositivos. El ordenador portátil controlará, gestionará y compartirá información, contenidos y servicios con un nuevo entorno de gadgets y soluciones, entre los que se incluirán los wearables y aplicaciones IoT”.

Es decir, que lo que veremos dentro de 10 años es una enorme evolución de lo que hoy conocemos por PC, con nuevos formatos, con otras funcionalidades y los usuarios les darán otro tipo de usos. Como resume el director de comunicación de Intel Ibera, Álvaro García, “veremos una evolución de todos los diferentes formatos tal y como ya presenciamos esa evolución hoy en día: torres que se convierten en sistemas All in One, portátiles que se pueden transformar en tableta, etc… y a su vez veremos el nacimiento de nuevos dispositivos con capacidad de comunicarse y computar que nos ofrecerán nuevas maneras de usar la tecnología. Hoy en día, ya disponemos de nuevos dispositivos (los llamados wearables) que nos ofrecen usos de la tecnología que hasta ahora solamente veíamos en las películas de ciencia ficción”.

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Un mundo completamente móvil

Por eso, muchos apuestan porque el portátil será el ordenador predominante, aunque quizás en nuevos formatos, que aún están por definir por parte de los fabricantes. Lo que está claro es que deberá responder a las necesidades de los usuarios y quizá incorporando funcionalidades, prestaciones y formato de otros tipos de dispositivos, actuales como las tabletas, o que surjan en un futuro próximo. Tal y como explica Juan Chinchilla, director general de Lenovo España, hay dos tendencias muy evidentes respecto a su desarrollo que seguiremos viendo siempre: velocidad y formato. “Es muy probable que mantengamos estas líneas de evolución en los próximos años con ordenadores más rápidos y más finos. Además, los ordenadores del futuro se anticiparán a nuestras necesidades y gracias al ‘Internet de la Cosas’, estarán vinculados con los otros dispositivos que conforman nuestro día a día, pudiendo controlarlo todo desde nuestro ordenador”. Tanto que, según avanza este experto, en 10 años gastaremos 1.000 dólares en comprar un ordenador capaz de funcionar a la misma velocidad de procesamiento que el cerebro humano y quizá tengamos ordenadores basados en la espintrónica, un 10% más rápido que los actuales y que consumirían sólo un 1% de su energía.

Como es lógico, los implicados en la creación de un ordenador aseguran firmemente que el PC no ha muerto, sino que se ha redefinido y lo seguirá haciendo durante los próximos años. Muchos exponen estos nuevos dispositivos, como 2 en 1, móviles, tabletas, realidad virtualy aumentada o Microsoft HoloLens, “el primer ordenador holográfico del mundo, que permite interactuar de un modo totalmente innovador, en el que el entorno real y virtual se fusionan para ofrecer experiencias únicas en cualquier campo, como el diseño industrial, la medicina, los juegos, el ocio y un larguísimo etcétera”. También se señala al Microsoft Band 2 también puede dar una idea bastante clara de qué nos espera: un wearable con multitud de sensores con un potencial enorme gracias a la plataforma en la nube Microsoft Health, cuyas posibilidades son prácticamente ilimitadas desde el punto de vista de la salud y la medicina.

En cualquier caso, si se cumplen los vaticinios de expertos como Sáenz de Cenzano, en 2025 tendremos muchos menos cables, contaremos con pantallas enrollables, plegables, transparentes… Interfaces táctiles mucho más versátiles, reconocimiento de gestos y movimientos, seguridad biométrica avanzada, constantes vitales y aspectos que aún no podemos imaginar que harán la interactuación hombre-máquina más transparente y natural.

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Este cambio en los formatos (pantallas flexibles, interacción con gestos y con la voz, etc.) “conllevará al nacimiento de nuevos sistemas operativos o a la evolución de los interfaces de los actuales. Todo ello nos traerá nuevas aplicaciones que harán mucho mejor la vida de las personas”, sentencian desde Intel.

Nuevos diseños, formatos e interfaces

Como vemos, los formatos cada vez serán más diversos que intentan integrarse de un modo más natural en nuestra vida y pasar inadvertidos para que el usuario se centre en la experiencia de uso y en lo que quiere conseguir. Esto se verá acompañado de la evolución de las interfaces y aplicaciones. La clave, según Microsoft, es conseguir “una experiencia unificada a través de la multitud de formatos con los que contaremos, aún más grande que la actual. Será vital que un usuario pueda pasar de un dispositivo a otro sin interrupciones en su experiencia y teniendo siempre a su alcance todos sus contenidos, configuraciones, intereses, etc”.

Una visión compartida por Toshiba, que también habla de las pantallas holográficas o virtuales, controladas mediante gestos, y de proyecciones en alta resolución o traslúcidas sobre los cristales del coche o la pared de casa. “Paralelamente, esperamos un salto definitivo en la evolución de los sistemas de control gestual y por voz”. Es decir, que quizá uno de los mayores cambios será la interacción con el usuario. Al igual que hace 10 años el control táctil parecía increíble y hoy es una realidad en la mayoría de dispositivos, el control por voz o el desarrollo de la Realidad Virtual antes puede suponer un revolucionaria forma de interactuar con los ordenadores. “Otro cambio muy significativo puede ser el avance en cuanto al procesamiento de datos por ejemplo, la computación cuántica, podría permitir que un ordenador tenga una velocidad de procesamiento de datos similar a la de millones de ordenadores convencionales trabajando a la vez, o incluso a la del cerebro humano”, explica el responsable de Lenovo.

Desde Toshiba, por ejemplo, ya se trabaja en varias opciones sobre cómo será ese ordenador de 2025 “y estamos desarrollado conceptos bastante exactos de lo que será el portátil del futuro: pantallas enrollables, conexiones más rápidas y sin cables, además de con gafas y otros wearables, equipos IoT y el resto del hardware “smart” que está por llegar”.

Intel, por su parte, suele ser una buena referencia de la evolución de los ordenadores, ya que desarrolla tecnologías que son la base de los ordenadores y dispositivos que utilizamos en el mundo. Su director de comunicación señala que no tienen un prototipo como tal, pero “sí evolucionamos tecnologías que permitirán nuevos diseños y nuevas maneras de interactuar con los dispositivos. Un ejemplo es la Tecnología Intel RealSense™ que nos permite escanear objetos en 3D, utilizar nuestra cara como contraseña segura e interactuar con el ordenador con gestos, entre otros usos”.

Si quieres ver cómo es la visión de futuro de Microsoft, puedes reproducir este vídeo.

Imágenes / Pixabay y Google Imágenes