Grabar vídeo o hacer fotos se ha convertido en una actividad casi tan habitual como respirar, aunque hay escenarios especialmente exigentes con la tecnología que, tradicionalmente, han impedido o complicado esta tarea. La playa, las prácticas deportivas o actividades de aventura ponen muy difícil el uso despreocupado de las cámaras, salvo que estén especialmente preparadas para resistir los golpes o, sobre todo, el agua.

Por suerte, la tecnología ha avanzado lo suficiente como para ofrecer soluciones capaces de encajar en este tipo de escenarios agresivos para la tecnología. La complicación reside en elegir la que mejor se adecue a nuestras necesidades: en el mercado hay diversas propuestas con características similares en una primera aproximación, como su resistencia al agua o los golpes, pero con diferentes cualidades y habilidades fotográficas y videográficas.

Una forma de eliminar incógnitas a la hora de elegir una cámara para las vacaciones es a través de un mini cuestionario relacionado con los posibles usos que se pueden dar a este tipo de cámaras y, a partir de las respuestas, ayudar a centrar los argumentos a favor y en contra de las diferentes opciones que puedes encontrar en el mercado.

Básicamente hay dos opciones principales: una cámara convencional con habilidades “acuáticas”, y una cámara “sport cam” para deporte y aventura con habilidades videográficas y fotográficas. Como opciones adicionales tenemos las que permiten adaptar una cámara convencional sin habilidades acuáticas para que resista la inmersión, o las que protegen a un móvil para que aguante tanto golpes como el agua.

1 ¿Qué estilo de foto y vídeo quieres?

Esta es una de las preguntas clave para elegir nuestro modelo de cámara. Si queremos mantener un estilo de foto clásico, con visor o pantalla que faciliten el encuadre, zoom y la posibilidad de ver las fotos una vez hechas, tendremos que decantarnos por una cámara convencional acuática. Con ella también podremos grabar vídeos, aunque en este tipo de cámaras, la fotografía es su habilidad más depurada, quedando el vídeo en un segundo plano.

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Si no tenemos una especial afinidad por el control de los parámetros fotográficos y podemos convivir con una óptica de tipo gran angular y fija con un ángulo de visión amplio, las cámaras deportivas pueden ser una opción válida. En general son más pequeñas y ligeras que las cámaras convencionales.  Estas cámaras no suelen tener pantalla, usando (en los modelos con WiFi) la del móvil como visor para encuadrar y ver las fotos y los vídeos.

2 ¿Vas a hacer más fotos que vídeos o más vídeos que fotos?

Si tu centro de atención van a ser los vídeos, las cámaras deportivas o sportcams son las que mejor se prestan para ello. Las cámaras actuales capturan la acción en 4K, o a cámara lenta, con la posibilidad de cambiar el angular sin más que “recortar” el vídeo para adecuarlo a un angular extremo, medio o convencional. De todos modos es algo que se puede hacer relativamente bien con el vídeo, pero no con las imágenes.

Las fotos hechas con las cámaras de acción son correctas, pero con un angular que encaja bien en tomas de deporte o actividades extremas, pero no tanto en las fotos cotidianas del día a día. Así que si tu interés está en las fotos, lo más práctico será que elijas una cámara convencional. Podrás grabar vídeo también, pero no de un modo tan cómodo como con una sportcam.

El vídeo es más “permisivo” en cuanto al encuadre o el ajuste del enfoque o la exposición, pero la fotografía requiere un punto más de control sobre las capturas que hagamos, y ese control está mejor contemplado en las cámaras convencionales sumergibles que en las deportivas.

3 ¿Qué tipo de actividad vas a realizar?

O dicho de otro modo, ¿vas a tener las manos libres, o las tendrás que usar para desarrollar la actividad que quieras grabar?. Las cámaras convencionales están pensadas para manejarlas con las manos. O con una si la cámara lo permite. Las deportivas, por el contrario, están pensadas para funcionar de un modo autónomo, sin apenas intervención por parte del usuario.

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Si vas a tener unas vacaciones “tranquilas”, donde las actividades que realices no sean demasiado extremas, una cámara acuática será satisfactoria para guardar un recuerdo de las actividades que hagas, incluyendo el buceo o el snorkel. Cuando hablamos de actividades extremas, generalmente se asocian a aquellas en las que tenemos que usar las manos para realizarlas, como escalada, barranquismo, surf, patinaje, etcétera.

Para festivales, la elección es complicada. Por un lado, las cámaras convencionales permiten un mejor control en fotos como los primeros planos, o las de detalle. Pero son poco prácticas si lo que queremos es grabar vídeo con perspectivas extremas, para lo cual hay accesorios fantásticos para las cámaras sportcam, pero no tantos para las convencionales.

4 ¿Necesitas que la cámara aguante golpes o solo que resista razonablemente?

Las cámaras convencionales sumergibles no tienen carcasa. Aguantan golpes, eso sí, pero no son indestructibles. Los impactos que reciban, los reciben directamente sobre su estructura. Y un golpe las puede perjudicar en cuanto a estanqueidad. De hecho, es conveniente leer la letra pequeña de las condiciones de la garantía para asegurarse de que un impacto no invalide las condiciones de sumergibilidad de la cámara en cuestión.

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Las cámaras deportivas, por el contrario, suelen llevar una carcasa adicional que es la que les confiere las propiedades de resistencia a la inmersión, así como a golpes, aunque en este caso, más que resistir a los impactos, lo que se consigue es que no se dañe la cámara propiamente dicha, sino la carcasa. No es una ciencia exacta, en cualquier caso.

5 ¿Necesitas zoom, o te vale con una óptica fija?

Lo mencionamos al principio, al caracterizar de un modo somero las cámaras deportivas o de acción frente a las cámaras “convencionales”.  Las cámaras de acción, al estar pensadas para grabar vídeo sin una pantalla que nos sirva de referencia, y al estar en ocasiones muy cerca del sujeto, exhiben un angular notable, cercano al ojo de pez.

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Además, para simplificar su construcción y aumentar su robustez, suelen tener una óptica fija, sin zoom óptico. A lo sumo, digital. Las cámaras convencionales, por su parte, pueden usar ópticas con zoom óptico. En algunos modelos puede que no, pero aún con todo se trata de un angular menos extremo que en las cámaras deportivas al tener una pantalla que nos permite ajustar el encuadre con precisión.

6 ¿Es solo una cámara para las vacaciones o la usarás todo el año?

Las cámaras deportivas son únicas para capturar la acción de actividades extremas o en las que intervengan componentes de aventura en los que no podamos estar pendientes de la grabación de vídeos o la captura de fotos, pero fuera de ese entorno, estaremos limitados por las mismas ventajas de las que se benefician las actividades en vacaciones.

Nada nos impide usar una cámara deportiva en otras situaciones, desde luego, pero estaremos sujetos a una óptica fija, con un angular extremo, y pocas opciones creativas más allá de apuntar y disparar. Las cámaras convencionales acuáticas no se puede decir que ofrezcan un control manual que destaque especialmente, pero al menos dejan algo más de margen para el fotógrafo.

7 ¿Te vas a llevar el móvil contigo o quieres una solución autónoma al cien por cien?

Las cámaras deportivas necesitan en algún momento de un móvil. En no pocos casos, las sportcams no tienen pantalla integrada, por lo que tendremos que usar la del móvil para monitorizar las grabaciones o encuadrar las fotos. También para descargar las imágenes y los vídeos o para comprobar que las grabaciones son correctas. También usan el móvil para compartir las grabaciones en portales de contenidos como YouTube, o en redes sociales como Facebook.

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Con todo lo fácil que es usar de forma combinada el móvil y las sportcams, no siempre es deseable y conveniente depender de dos dispositivos. En este sentido, las cámaras convencionales acuáticas son autónomas y permiten hacer las fotos, los vídeos, monitorizarlos o visionarlos sin necesidad de dispositivo adicional alguno.

8 ¿Quieres una sumergible, o es más interesante una carcasa para la cámara que ya tengas?

Las carcasas para las cámaras convencionales sin habilidades acuáticas son una solución de compromiso para aquellos usuarios que no quieran renunciar a la calidad de su cámara convencional, pero busquen un grado de resistencia al agua o a los golpes que les permita usarlas en situaciones exigentes para la electrónica y la mecánica.

Sea compacta, CSC o SLR, las carcasas son una alternativa algo más cara y “engorrosa” para las cámaras con estanqueidad integrada, pero a cambio se tiene lo mejor de ambos mundos: calidad, junto con robustez y sumergibilidad.

8 ¿Quieres una cámara deportiva o un móvil rugerizado?

En esencia, la tecnología de una cámara sportcam no se diferencia demasiado de un móvil. Su tecnología es similar, aunque en los modelos más avanzados de cámaras de acción se usan procesadores de imagen especialmente potentes para procesar vídeo en 4K o cámara lenta.

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En los móviles de gama alta, también es posible manejar vídeos en alta calidad, donde el control sobre las fotos y los vídeos se limita a poco más que apuntar y disparar. Además, la óptica también es fija. Dependiendo de qué queramos grabar, un móvil con una carcasa resistente a golpes y caídas puede ser una alternativa para una sportcam. Las limitaciones vienen de la mano de las monturas y soportes disponibles para acoplar la cámara a tablas de surf, bicis o cascos, pero en algunas situaciones puede ser una solución de compromiso interesante.

9 ¿Qué presupuesto tienes?

Esta es otra pregunta esencial en cualquier decisión de compra. En este sentido, las cámaras convencionales acuáticas tienen puntos de precio muy interesantes, comparativamente menores que el de las cámaras de acción de gamas medias y altas. Es el precio de la miniaturización, sin olvidar que las sportcam suelen integrar conectividad de tipo WiFi para comunicarse con el dispositivo móvil que usemos como centro neurálgico de operaciones para la cámara deportiva.

Estamos hablando de cantidad de dinero que van desde los cien euros a los quinientos (aproximadamente) dependiendo del modelo concreto de cámara. Hay cámaras sportcam de gama baja que también cuestan en torno a los cien euros, aunque comparativamente hablando, se trata de soluciones con tecnologías básicas.

Cámara digital Panasonic FT30 set de buceo

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La cámara Lumix FT30 es capaz de aguantar inmersiones de hasta 8 metros. No es la más indicada para buceo avanzado, pero sí para snorkel o para buceo en aguas poco profundas. Su óptica no es especialmente luminosa, aunque si estamos en aguas claras como las de los arrecifes de coral, obtendremos imágenes y vídeos con una calidad suficiente para disfrutar de ellas en casa rememorando las vacaciones. Además, funciona como una cámara compacta convencional.

Cámara digital Panasonic FT30 set de buceo

Cámara digital GoPro HERO4 Black Edition de 12 MP

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La cámara GoPro Hero4 Black es el modelo más avanzado de GoPro, con capacidad para grabar vídeo 4K, así como hacer fotos de 12 Mpx. Incluye una carcasa para hacerla sumergible hasta 40 metros y dispone de una gran variedad de accesorios para montarla en diferentes superficies y elementos.

Cámara digital GoPro HERO4 Black Edition de 12 MP

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