La vista humana es estereoscópica, gracias a la particular ubicación de los globos oculares somos capaces de percibir la profundidad y distinguir objetos en campos de visión diferentes. Toda la realidad a nuestro alrededor se mide en tres dimensiones, y aunque estamos totalmente acostumbrados a percibir imágenes de este modo, la industria del ocio no se ha sentido cómoda en el mundo tridimensional.

O al menos, hasta ahora.
Hace más de un año escribía en este mismo blog sobre una película, por aquel entonces en pleno rodaje, destinada a cambiar el panorama cinematográfico mundial. Pues bien, la fecha ha llegado y el próximo viernes 18 asistiremos al estreno mundial más esperado.
¿Qué pinta una película en un blog de tecnología? Mucho.

Para su estreno, retrasado varios años por no disponer de la tecnología actual, se han reformado miles de cines sólo en Estados Unidos, adaptando pantallas y equipándose con proyectores compatibles con el nuevo formato 3D, con el consiguiente gasto en millones de dólares.

En España, hemos pasado de tener tan sólo dos cines IMAX, uno en Madrid y otro en Barcelona, a estrenar mas de doscientas salas 3D en los dos últimos años.
El cine lleva varios pasos por delante, en parte por la necesidad de los distribuidores y propietarios de salas de frenar la caída del consumo debido al pirateo de películas, y ya cuenta con varias tecnologías con sus inseparables y lucrativas patentes: el Dolby3D, Nuvision, Real 3D, etc, cada una de ellas con mayor o menor sofisticación, pero muy lejos de las gafas con lentes rojas y azules de antaño.

A esta nueva tendencia ya se han sumado varios fabricantes de electrónica, con modelos prototipo como el de LG y Sony, pero son muy pocos los que han puesto a la venta un aparato doméstico para visionar en 3D y entre ellos, Panasonic es el abanderado.

Es seguro que el previsible éxito arrollador de la película Avatar contribuirá al desarrollo de televisores y monitores con capacidad 3D. En la actualidad ya es posible comprar por nada menos que 6.000 euros, una televisión compatible con gafas 3D, y la rapidez con que esta tecnología esté al alcance de las masas, es directamente proporcional a la aceptación generalizada del público en los cines.

De momento, toca contar los días para el estreno de la película y disfrutar de la tercera dimensión en la butaca del cine, eso sí, con un pequeño aumento en el precio de las entradas.


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