Que la publicidad condiciona nuestras vidas y nos incita a consumir es prácticamente un hecho irrefutable. A veces nos dejamos engañar por atractivas campañas que nos venden la moto sobre productos que aparentan ser la panacea tecnológica. Pero ¿qué ocurre cuando tenemos el producto en nuestras manos?

La compañía Accenture ha publicado un estudio que revela que tan sólo en un 5% de los casos de devoluciones de productos la causa es el mal funcionamiento de los equipos. El 95% restante tendría que ver en su mayoría bien con el incumplimiento de las expectativas que tenían los usuarios o con su inutilidad para hacer uso del producto en cuestión.

Un 68% de estos casos de devolución tendría como lev motiv la frustación de las expectativas de los consumidores una vez que reciben el producto y comienzan a usarlo. Pero ¿a qué se debe este “desacuerdo” entre lo que se espera y lo que se recibe? ¿Publicidad engañosa? ¿Compra compulsiva de los usuarios? ¿Ignorancia de las nuevas tecnologías?

Parece que la inquietud por estar siempre en posesión de la última tecnología de turno para no quedarse “desfasado” nos juega a veces malas pasadas o más bien se las juega a las casas fabricantes, ya que según el director de Accenture, Terry Steger, en 2007 se devolvieron en productos tecnológicos cerca de ocho mil millones de euros.

Y es que da la impresión de que esta realidad cada vez más artificial en la que nos movemos nos obliga a querer lo más avanzado y en un tiempo relativamente inmediato ¿Quién no se ha comprado alguna vez algún aparato electrónico y lo ha comenzado a usar sin leerse las instrucciones? ¿Quién no ha adquirido algún producto que hoy está cogiendo polvo en un cajón, y que ha sido sustituido por algo con prestaciones más novedosas o que simplemente nunca se llegó a utilizar?

Por suerte hoy los consumidores tienen más plataformas de información para comparar y decidirse (aunque también más canales publicitarios) antes de la adquisición de un producto, evitando así comprar compulsivamente simplemente atraidos por el anuncio de moda. Tres hurras por CanalTecnia y sus análisis de productos.


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