En plena vorágine tridimensional que acapara anuncios televisivos, marquesinas y conversaciones de cafetería, un humilde signo ortográfico ha dado más de un quebradero de cabeza a los fabricantes de electrónica de consumo.

Las tres dimensiones en el mundo de la imagen pueden referirse a más de un concepto. Hace décadas que se ha venido puliendo los gráficos tridimensionales en los tratamientos de imágenes, utilizando sombras y un conjunto de polígonos para darnos una sensación de relieve y textura.

Cosa muy distinta son las imágenes tridimensionales utilizadas en el cine y televisión para proporcionarnos una sensación de profundidad, haciendo creer al cerebro la existencia de varias profundidades de campo mediante un sistema de doble o triple imagen superpuesta, que ajustamos a nuestra visión gracias a unas gafas estereoscópicas.

Sabedores de la importancia que han adquirido estas dos técnicas para la masa de consumidores, la Industria ha empezado a hacer distingos en un campo en el que predominaba la ambigüedad.
Como anunciábamos ayer, la Blu-ray disc Association ha hecho públicas las especificaciones técnicas del futuro formato Blu-ray 3D, y como todopoderoso oligopolio, ha decretado mediante nota informativa la diferenciación entre ambos conceptos de tridimensionalidad.

Según reza la citada nota, y cito literalmente: “a principios de año nuestro equipo decidió unánimemente que la ortografía a utilizar sería 3-D, con el guión, para todo lo relacionado con imágenes estereoscópicas, y 3D, sin el guión, para los gráficos en tres dimensiones y animación tridimensional.

Vamos a seguir haciéndolo, salvo cuando se cite el nombre de Blu-ray 3D, que no utilizará ningún guión.”
Esto quiere decir que a partir de ahora, nuestras tarjetas gráficas tendrán capacidad 3D, los estrenos de cine podremos verlos en 3-D y una actualización convertirá a nuestra PlayStation 3 en un reproductor Blu-ray 3D. El lenguaje sigue vivo…


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