No es exactamente un misterio que los cuadernillos de verano son uno de los “pasatiempos” más odiados por los niños durante estas fechas. Y siendo sinceros, tampoco es que muchos padres sientan especial pasión por ellos. Hay que ponerse en su lugar. Lo cierto es que repetir durante las vacaciones los mismos ejercicios que ya se han repetido mil veces durante el resto del año tiene poco de divertido, pero hay algo que encandila a prácticamente todos los jóvenes en edad escolar: la tecnología.

Lo cierto es que la presente generación de escolares es la primera que ya podemos considerar como genuinamente nativa digital. Su destreza con las nuevas tecnologías es casi innata, lo cual facilita el aprendizaje de todo tipo de conceptos y asignaturas de forma mucho más intuitiva. Y divertida. Internet tiene cientos y cientos de proyectos tecnológicos ideales para aprovechar las vacaciones, haciendo posible comprender los fundamentos de la física, aprender idiomas y descubrir avances tan prometedores como la impresión 3D mediante el juego.

Porque aprender no solo se reduce a hacer codos. Y a veces hasta puede ser una experiencia compartida con los padres.

Aprende programación (y álgebra, y gramática…) jugando con Sphero

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Los fanáticos de la Guerra de las Galaxias posiblemente habrán oído hablar de Sphero por su adorable reproducción del robot BB8, mascota oficial del Episodio VII – El despertar de la Fuerza. No obstante, Sphero nació como fabricante de dispositivos robóticos aplicados al mundo educativo, y el modelo Mini es una propuesta singularmente interesante. Sus principales ventajas son su enorme sencillez y el hecho de que se puede controlar desde el otro apéndice de todo niño del siglo XXI: el teléfono móvil.

Esencialmente el Sphero Mini es una pequeña esfera con capacidad de movimiento e iluminación LED. En su interior aglutina un giroscopio, un acelerómetro y una batería de una hora de duración. Su aplicación para iOS y Android permite controlarla de forma remota, y ya es lo bastante divertida como juguete, pero es que también puede ser utilizada para aprender a programar mediante bloques visuales e incluso JavaScript.

Puesto que Sphero proporciona acceso a sus sensores de movimiento y el sistema de iluminación, es posible componer pequeños pero divertidos juegos de forma tan sencilla como apilando bloques de acciones o simplemente dibujando recorridos con el dedo. Y aunque la opción de programación pura y dura en texto está presente para los usuarios más experimentados, su control visual hace de este juguete educativo todo un éxito entre los estudiantes de primaria más curiosos.

Sphero es bastante económico; solo cuesta 59 euros. El sitio oficial ofrece un buen número de proyectos educativos de todo tipo (muchos de ellos en español), como por ejemplo test de ortografía usando el control de movimiento, manejo de lógica básica mediante bloques, introducción a las funciones (un hueso donde los haya que se puede aprender jugando) y hasta cálculos de áreas de figuras geométricas. El nivel y la dificultad lo eliges tú.

  • Para quién: niños de 8 años en adelante con o sin supervisión.
  • Habilidades reforzadas: orientación espacial, programación básica.

Para adolescentes despiertos: Arduino

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Los estudiantes de cierta edad (y especialmente con padres dispuestos a mancharse las manos) son posiblemente el público ideal de Arduino. Bajo este nombre conocemos una serie de microcontroladores que han triunfado en el mundo de la enseñanza por su bajo precio e infinitas aplicaciones. Aunque exteriormente pueden guardar cierto parecido con la Raspberry Pi (de la que hablaremos a continuación), las diferencias entre ambos aparatos son muy pronunciadas.

Esencialmente Arduino puede ser utilizado como el “cerebro” para cualquier tipo de dispositivo electrónico que se nos pueda ocurrir. Su potencia de procesamiento es muy limitada y no se trata de un sistema informático al uso, sino más bien de una base a la que añadir sensores, motores, baterías, diodos LED, pantallas y todo tipo de periféricos que muchas veces hay que soldar, por lo que supone una forma genial de iniciarse a la electrónica sin el aburrimiento de las clases de Tecnología.

Arduino no es una plataforma sencilla de manejar si no se tienen unos ciertos conocimientos de programación. Por fortuna, hay una cantidad enorme de libros y recursos para aprender a manejar esta plataforma aunque no sepamos escribir ni una sola línea de código. También hay un notable repertorio de proyectos infantiles; basta con buscar “Arduino para niños” y encontraremos cosas tan curiosas como un pequeño robot con detección de obstáculos fabricado con un tupper e incluso un interesantísimo cerrojo inteligente para bloquear las puertas si hay niños muy pequeños en casa (un proyecto genial para implicar a padres y hermanos mayores).

Lo más interesante de Arduino es que realmente se pude utilizar como base para cualquier clase de proyecto electrónico. Relojes despertadores, máquinas para hacer pompas de jabón… Es ponerse a buscar y no parar. El kit básico es además muy asequible. Por 99 euros podemos encontrar una placa repleta de accesorios para iniciarse en esta fascinante plataforma que lo mismo sabe para iniciarse en la programación que para aprender a manejar un soldador.

  • Para quién: niños de 13 años en adelante, preferiblemente con asistencia de un adulto versado en electrónica o dispuesto a aprender con ellos.
  • Habilidades reforzadas: programación y robótica a nivel básico e intermedio, introducción a la construcción de dispositivos electrónicos utilizando herramientas.

Informática a todos los niveles: las infinitas posibilidades de Raspberry

La alternativa más simple a Arduino se llama Raspberry Pi. Esta placa de desarrollo nació con un único propósito: crear un ordenador personal extraordinariamente económico (un sistema completo cuesta 89 euros) para que colegios de todo el mundo pudieran enseñar informática a sus alumnos. Hoy en día es mucho más que eso. Dotado con su propio sistema operativo ultraligero, se ha convertido en la piedra angular para todo tipo de proyectos educativos.

A diferencia de Arduino, cuyos proyectos requieren habitualmente de cierta pericia con el soldador, Raspberry Pi cuenta con conectores USB y otras interfaces estándar para incorporar toda clase de periféricos, desde ratones y teclados a sensores de temperatura, pantallas, módulos de cámara, termómetros… E incluso máquinas de corte láser. El límite lo pones tú. Es además mucho más potente. Por su gran versatilidad, facilidad de uso y enorme difusión de accesorios estandarizados, se ha convertido en una opción tremendamente popular en las aulas de Tecnología.

Lo genial de la Raspberry Pi es la enorme cantidad de proyectos realmente divertidos que hay. Y no solo para los niños, sino también para los padres. Por ejemplo, podemos encontrar tutoriales para crear nuestra propia máquina recreativa casera (una buena forma de comprender el funcionamiento mecánico de un joystick, instalar programas y aprender algo de carpintería), un sistema de riego automático para que no se sequen las plantas en verano (iniciación a la electrónica básica) y hasta montarnos nuestras propias carreras de Scalextric (iniciación a la programación visual).

Raspberry Pi usa un sistema operativo muy ligero basado en Linux, por lo que podemos utilizar una enorme variedad de programas ya disponibles o aprender multitud de lenguajes de programación. Para los niños (y no tan niños) que no tengan ni idea de código, la fundación Raspberry ha creado Scratch, que es un sencillo entorno de programación visual mediante bloques que nos permitirá acceder a las funciones más avanzadas de la placa con solo apilar bloques en forma de secuencia.

  • Para quién: niños de 10 años en adelante y padres con ganas de aprender electrónica sin necesidad de ensuciarse las manos.
  • Habilidades reforzadas: electrónica, programación y robótica básica, construcción de estructuras.

Lego Mindstorms: cuando aprender es un juego

LEGO Mindstorm robot

No hace tanto tiempo hubiéramos dicho que Lego no tenía lugar en las escuelas. Ahora, numerosos institutos se atreven a introducirlo en sus clases de Tecnología. Los kits de robótica Mindstorms han demostrado ser una tremenda herramienta educativa gracias a su versatilidad y a una facilidad de uso casi intuitiva. Gracias a ellos es posible comprender los conceptos más básicos de la física y la mecánica mucho antes de llegar a secundaria, adelantándonos así al temario mientras los peques se divierten.

Cada uno de estos kits contiene una serie de piezas, motores, poleas, articulaciones y diversos elementos controlables desde una unidad central programable. Lego suministra varios diseños básicos, pero en Internet podemos encontrar infinidad de creaciones, a cada cual más creativa. Serpientes, robots bípedos, camiones… E incluso experimentos mucho más abstractos .

Lo más grande de Lego Mindstorms es su enorme flexibilidad. Un solo kit tiene infinidad de usos y configuraciones posibles, pudiendo reciclarlo para crear nuevos robots usando siempre las mismas piezas. El entorno de programación es además muy sencillo, basándose en un concepto visual de apilado de bloques, puesto que ha sido pensado para su uso por niños.

Además de servir de base para crear toda clase de robots oficiales y diseñados por la propia comunidad Mindstorms, tan activa como numerosa, estos kits también pueden ser utilizados para explicar a niños muy jóvenes conceptos relativamente complejos como la pérdida de energía y las fuerzas que intervienen en una catapulta, siempre de forma amena y extraordinariamente manual, que es lo que prefieren los más pequeños.

  • Para quién: niños de 10 años en adelante con o sin supervisión.
  • Habilidades reforzadas: mecánica básica, iniciación a la robótica y a los conceptos más básicos de la programación.

Impresión 3D para jóvenes: manualidades de nueva generación

Por último nos gustaría dedicar un apartado a una de las tecnologías emergentes con más futuro dentro y fuera de las aulas: la impresión 3D. Y es que aunque su potencial educativo no sea tan evidente como en las propuestas ya descritas, no cabe duda de que dentro de muy poco estos aparatos estarán totalmente integrados en las aulas de Tecnología e Informática.

El precio de las impresoras 3D es más elevado que el de otros dispositivos electrónicos con posibilidades educativas. Por este motivo es una opción más indicada para padres y madres que quieran extender su pasión por la tecnología a sus hijos. En este sentido una impresora 3D puede ser sumamente útil a la hora de desarrollar la visión espacial de los más jóvenes y disparar su creatividad, acelerando la transición de su pensamiento desde las clásicas figuras bidimensionales al plano tridimensional.

La firma española Bq propone una gran opción para iniciarse en la impresión 3D con la Witbox Go, un modelo basado en Android y dotado con un potente procesador Snapdragon. Su software de modelado 3D es tan simple que no hace falta conocer dibujo técnico para empezar a crear todo tipo de esculturas, mientras que el portal Diwo ofrece una ingente cantidad de proyectos ordenados por dificultad. Allí encontraremos todo tipo de ejercicios, desde muñecos articulados a pequeñas piezas de mobiliario.

Por su complejidad y coste, las impresoras 3D son un buen recurso educativo para adolescentes, y más particularmente para aquellos que muestren buenas aptitudes para las artes plásticas y el diseño. Sin duda, nos encontramos ante una gran herramienta para descubrir a futuros artistas e ingenieros.

  • Para quién: niños de 13 años en adelante con supervisión.
  • Habilidades reforzadas: diseño y modelado 3D, visión espacial.

En Tecnología de tú a tú| ¿Qué es Nintendo Labo? La mejor forma de acercar a los niños, desde casa, el mundo de la robótica


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