Durante los últimos años y con la popularización de los smartphones, las compras por Internet se han convertido en un habitual. Un proceso que conlleva múltiples ventajas y una actividad que se incrementa durante las Navidades y similares, pues nos ahorra tediosas colas y nos permite encontrar lo que necesitamos desde la calidez de nuestro hogar a golpe de clic.

Sin embargo, algunos usuarios todavía se muestran recelosos a la hora de adquirir sus productos a través de la red por miedo a ser víctimas de estafas y similares; un temor injustificado que trataremos de reducir de la mano de estos consejos, imprescindibles para llevar a cabo cualquier transacción online de manera segura.

Dispositivos, contraseñas y conexiones seguras

seguridad

Para empezar, lo primero que deberemos comprobar para llevar a cabo una compra segura es que nuestro ordenador se encuentra actualizado y protegido correctamente y que cuenta con un antivirus y firewall (cortafuegos) que también se encuentran al día. En cuanto a la conexión, evitaremos a toda costa las WiFi públicas -de la cafetería, la biblioteca, el ayuntamiento y similares-, pues casi cualquier ciberdelincuente interesado podría interceptar nuestra información de manera sencilla.

Si hablamos de contraseñas, por otra parte, estableceremos una segura siguiendo algunos principios básicos como: procurar que cuente con más de cuatro dígitos, que combine letras y números, mayúsculas y minúsculas, que resulte fácil de recordar pero no demasiado sencilla y, si la memoria no ayuda, siempre podemos usar un gestor de contraseñas. No las guardes aunque la página te lo proponga.

Cuidado con las suplantaciones de identidad

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Las suplantaciones de identidad constituyen otro de los grandes males asociados al comercio electrónico. En concreto nos estamos refiriendo al hecho de que los delincuentes se hagan pasar por uno de ellos. Una estafa que suelen llevar a cabo a través de un correo electrónico -pero también redes sociales y mensajes- que ofrece descuentos increíbles en la supuesta tienda a través de un enlace.

Al hacer clic en él puede suceder que se nos redirija a una página fraudulenta cuyo objetivo es el de obtener los datos de nuestra tarjeta de crédito y que resulta tremendamente parecida a la original, o que directamente se nos infecte de algún malware. Para evitarlo, es tan sencillo como leer con atención la dirección que figura en la barra del navegador y comprobar que no hay erratas en el nombre. Si notamos algo raro en los logotipos saldremos de dudas acudiendo a un motor de búsquedas generalista y contrastando con el original.

Otras posibilidades son que el correo en sí mismo contenga un archivo adjunto que, al descargarse, nos infecte de malware; o que el ciberdelincuente se haga pasar por un servicio de mensajería que requiere que le recordemos algunos datos para volver a gestionar el pedido que, supuestamente, se les ha traspapelado. Esta última una práctica muy reciente que amenaza con extenderse durante periodos como las Navidades, en la que muchos usuarios se decantan por las compras a través de la red.

Las promociones difundidas a través de WhatsApp y Facebook, incluso por contactos conocidos, también deberían hacernos recelar, sobre todo si se trata de grandes ofertas que se han hecho virales. De hecho, timos como el de los SMS Premium, el de los cupones de descuento de Aldi y Amazon, etcétera, resultan muy conocidos.

 

Comprobar que se trata de una página segura

https

Para saber que se trata de una página segura deberemos tener en cuenta varios factores, desde algunos más básicos hasta otros que no lo son tanto. Por ejemplo, la tienda debería conectarse a Internet mediante el protocolo https. Comprobar que no falte esa “s” es básico.

Que conozcamos la plataforma a priori también resulta recomendable pues, evidentemente, no genera la misma confianza comprar en la página de El Corte Inglés, que cuenta con un negocio accesible y confiable a sus espaldas, que en una tienda de origen desconocido que carece de los principios básicos de privacidad.

Los métodos de pago también pueden ser indicativos. Lo ideal es que la web nos ofrezca varias opciones y, si pone a nuestra disposición plataformas de pago seguro como PayPal –que encriptan nuestros datos-, tanto mejor. Descartaremos aquellos que nos propongan una transferencia directamente o que propongan servicios de giros de dinero habituales entre estafadores. Guardar la tarjeta para próximas transacciones tampoco es recomendable.

sistema de pago

En caso de que vayamos a realizar la transacción a través de una app, nos aseguraremos de que la descargas a través de la tienda oficial y que no solicita permisos tan sospechosos como acceder a nuestros contactos y mensajes de texto, contraseñas almacenadas y funciones administrativas. Las descripciones erróneas o mal escritas también pueden ser reveladoras.

Otra opción es que se trate de una página que habitualmente usemos –como Amazon, eBay y similares- pero de una compra a un vendedor desconocido. Aquí resulta imprescindible que le demos un vistazo a los comentarios y opiniones y a las condiciones que ofrece. Si carece de esta información resultaría conveniente que lo descartásemos. En caso de que alguno de ellos contacte directamente con nosotros para ofrecernos un descuento especial, sería aconsejable desconfiar.

Verificar los términos y condiciones del servicio

términos y condiciones

A colación de lo anterior y en términos generales, verificar los términos y condiciones del servicio que contratamos resulta básico para ahorrarse sorpresas. Un apartado que debería figurar en un lugar visible y accesible de la web. Comprobar las políticas de devolución, qué ocurre cuando un producto se queda retenido en la frontera, cómo actúa la compañía en caso de que no lo recibamos, y los datos de contacto son cuestiones que deben estar bien atadas.

La página de El Corte Inglés, de hecho, nos brinda la posibilidad de llevar a cabo la devolución en la tienda física e incluso ofrece otros servicios añadidos como el montaje y el transporte. El teléfono de atención al cliente también figura en un sitio visible de su web. En todo caso y si quieres saber la experiencia de otros usuarios, siempre puedes acudir a blogs especializados. Si desconoces la web en cuestión, acude también al registro empresarial.

Una cuenta separada

tarjeta de crédito

Para acabar y si bien no resulta imprescindible, recomendamos crear una cuenta independiente con el dinero que queramos gastar y una tarjeta de débito –las de crédito no tienen limitación- asociada para nuestras transacciones online. Quizás una de las maneras más fiables de protegerse.

Comprobar los movimientos que se llevan a cabo a través de ella con cierta regularidad e informar al banco de cualquier anomalía son también precauciones básicas. Algunos de ellos, asimismo, ofrecen un servicio de verificación en dos pasos que podemos solicitar para que se nos informe por correo electrónico o mensaje de texto de que está a punto de producirse una transacción. Incluso podemos configurar un código de autorización para que pueda llevarse a cabo.

 

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