Esta misma semana, oncretamente el pasado jueves 2 de septiembre, Zara ha abierto su tienda en Internet en España y otros cinco países europeos, diez años después que Mango, trece años después que GAP.

A pesar de ser el líder mundial del sector por facturación, Zara era, sin embargo, inexistente en la venta online, lo que no quiere decir que lo fuera en Internet. Pese a no vender, su perfil en Facebook tiene más seguidores que ninguna de sus competidores directos con 4,5 millones de fans (H&M, 3,3 millones; Nike, 1,7; Adidas, 1,2; Guzzi, 0,9), y curiosamente sólo es superado por la lencería fina de Victoria Secret, con 6,5 millones de seguidoras/es, y todos concordaréis conmigo que esta popularidad en gran parte tiene su razón de ser en otras claves…

El objetivo al que se enfrenta Zara, y que muchas otras grandes firmas están intentando todavía sin éxito, es la de transformar los fans en compradores. Sin embargo, algo que ha hecho espabilar a la multinacional gallega, es analizar que en los últimos años ha habido un soprendente cambio de hábitos del consumidor. Hasta hace poco se argumentaba que la ropa no se vendía en la Red porque el consumidor quería tocarla y probársela. Esos argumentos se han evaporado de repente.

Las ventas en Internet crecieron el último año un 11% y en la calle sólo un 2,5%, y eso para el líder del sector, supone una gran parte del pastel a la que no podía incarle el diente. La propuesta de Zara es la siguiente: todos los artículos costarán lo mismo que en las tiendas; las devoluciones serán sin coste alguno, incluso se recogerán en el domicilio.

Para atender al cliente, aparte del teléfono y el correo electrónico, se abre un chat. En el momento de su lanzamiento el pasado jueves las compras sólo se podían realizar desde el ordenador, pero ya está disponible una aplicación para el iPhone.

Se deja para los próximos meses le venta online fuera de Europa. Hasta ahora, el éxito de la venta de ropa se lo llevaban los outlets online privados, sitios de acceso por invitación como la española Privalia, BuyVip o Vente-Privee. Pero la llegada de Zara puede ser un buen termómetro que permita analizar la evolución del sector.


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