Dropbox es quizá el servicio de almacenamiento en nube más popular del momento, que permite guardar y clasificar cualquier tipo de archivo o contenido en un servidor remoto para poder disponer de ello desde cualquier ordenador o dispositivo conectado a la Red.

Aunque el servicio que nos presta es de pago, la versión más básica, que nos permite disponer de hasta cinco gigas de capacidad, es totalmente gratuita, y es lo que ha ayudado a que este producto sea el más popular entre los internautas, con casi veintisiete millones de usuarios suscritos, aunque actualmente  a poca distancia de la competencia.

Si esta pequeña presentación ha picado tu curiosidad y deseas dar los primeros pasos en este servicio, a continuación ofrecemos un par de  pequeños trucos que nos harán la vida más fácil una vez que abramos una cuenta  Dropbox:

Enviar y recibir archivos

La función Airdropper nos permitirá enviar cualquier contenido de forma fácil, sin necesidad de remitir enlaces al remitente. Soporta hasta trescientos megas, y mediante una contraseña generada al efecto y enviada al usuario que desees, habilitará a este para poder recibirlos o enviarlos a su elección y mientras se mantengan los permisos.

Podremos usarlo gratuitamente durante siete días, antes de pagar unos diez euros para conservar este útil añadido.

La otra opción para que nuestros destinatarios accedan a la información, es mediante la web JotForm, un sistema por el cual podremos acoger directamente en nuestra cuenta Dropbox cualquier archivo con este formato. Tan solo basta con abrir una cuenta gratuita Jotform para establecer un tráfico fluido (y limitado) entre una web y nuestra cuenta en la nube.

La tercera opción es la aplicación DropitTome, que de una manera muy sencilla se sincroniza con los datos de nuestra cuenta, y mediante el procedimiento de “arrastrar  soltar” podemos compartir un enlace con otros usuarios para que puedan enviarnos los archivos que deseen. Para evitar situaciones embarazosas , también dispone de contraseña.

Sincronizar carpetas

Después de lo anterior, esta es la operación más habitual que cualquier usuario realiza con su cuenta Dropbox.

La operación básica en la sincronización es el “corta y pega” de aquellas carpetas que deseemos albergar en la nube, para ubicarlas en la carpeta My Dropbox, habitualmente en Mis Documentos o Escritorio.
Una buena opción es utilizar aplicaciones que  crean un acceso directo en el lugar donde la teníamos, sin necesidad de recorrer todas las rutas creadas por nosotros mismo, es decir, con tan solo hacer click derecho en la carpeta que queramos sincronizar, la aplicación se encarga de encontrar el archivo , copiarlo, y pegarlo en la ruta seleccionada. Con ello ahorraremos mucho tiempo al evitarnos la necesidad de refrescar cada cierto tiempo la sincronización de la carpeta.

Estas pequeñas aplicaciones son muy numerosas, y la gran mayoría permiten su uso gratuito. Los ejemplos más populares son Dropbox Folder Sync y Sugar Sync. Hemos de tener en cuenta que aunque hubiéramos sincronizado una o más veces, el contenido de la carpeta Dropbox en nuestro dispositivo, solo se actualiza una vez reiniciado, es decir, hasta que no apaguemos y volvamos a encender nuestro PC, Smartphone, Tablet, etc., únicamente veremos una imagen de la carpeta exactamente igual que antes de la modificación, pudiendo dar origen a una duplicidad de archivos que ocupen varios y preciados megas en nuestra cuenta.


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