Sin lugar a dudas, Photoshop es el programa de retoque fotográfico más popular. Tanto que se ha acuñado el término ‘photoshopear’ cuando mejoramos las instantáneas con este programa. A veces las fotos que realizamos no muestran el aspecto que pretendíamos cuando apretamos el botón de disparar y este programa ayuda a incrementar la calidad de la imagen o de la composición. El software de Adobe tiene infinidad de utilidades para mejorar las fotos que realizamos con nuestras cámaras y aquí conoceremos algunos de los más sencillos que servirán para dar a tus imágenes un aspecto más cuidado.

El primer paso es mejorar el encuadre. Recuerda reglas básicas como la de los tercios (dividir el ancho y el alto de la imagen en tres, trazar líneas imaginarias y colocar elementos importantes en las intersecciones) y comprueba que el encuadre es correcto. Si no es así, puedes recortar la imagen. En el menú, clica en Imagen y después en la opción recortar, o pincha en el símbolo de la paleta. Puedes elegir unas medidas (si quieres mantener la proporción debes hacerlo) o recortar directamente la parte de la imagen que te interese.

Una vez que tienes en el lienzo la parte de la fotografía que quieres retocar has de corregir los niveles, lo que te servirá para obtener colores más reales. Dentro de la opción Imagen del menú, clica en Ajustes y después en niveles. Aparecerá un cuadro de diálogo con un histograma. Ahora tienes tres opciones. La más sencilla es la corrección automática, en la que el propio Photoshop asigna los valores. La otra es utilizar la herramienta cuentagotas del cuadro de diálogo. El de la derecha sirve para definir el blanco, clica sobre él y luego sobre un punto que represente el blanco en la imagen. Haz lo mismo con el negro (cuentagotas de la izquierda. Si no puedes definir el blanco o el negro, mueve las marcas que aparecen debajo del histograma hasta un valor que te otorgue el efecto deseado.

A veces, incluso después de recortar la imagen puede haber elementos indeseables que no queremos que aparezcan en la fotografía. Puedes eliminarlos utilizando el tapón de clonar, que permite copiar trozos de otra parte de la fotografía donde queramos. Encontrarás su símbolo, parecido a un sello, en la paleta de herramientas. Clica sobre él y después desplázate en la imagen hacia la parte que quieres clonar. Pulsa la tecla ‘Alt’ y aparecerá una mirilla, al hacer clic habrás señalado la sección que quieres clonar. Desplázate después hacia el elemento que quieres borrar y mientras mantienes pulsado el botón izquierdo del ratón empieza a cubrirlo.

Photoshop trae entre sus opciones muchos filtros con los que puedes practicar y conseguir efectos llamativos. Los puedes encontrar dentro de la opción filtro del menú y convertir tus imágenes en dibujos hechos con carboncillo o jugar con los enfoques. Con estos sencillos pasos, ya puedes empezar a retocar tus imágenes.


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