Desde que nació Windows Vista, quizá incluso antes, ha cargado con el hándicap de ser un sistema operativo excesivamente pesado para nuestros ordenadores, con un consumo muy elevado de recursos del sistema y en definitiva, ralentizando las máquinas más potentes del mercado.

El consejo más generalizado por parte de los vendedores a la hora de comprarse un nuevo PC era optar por el antiguo Windows XP, que disfruta de una segunda juventud estando ya a punto de ser descatalogado. A la espera de la inminente salida del nuevo Sistema Operativo de Microsoft no está de más unos cuantos consejos básicos para quienes sufrimos en nuestras carnes el bajo rendimiento del inefable Windows Vista.

Deshabilitar la desfragmentación automática del disco duro para consumir menos recursos, siendo necesario entonces desfragmentar una vez a la semana al menos.

Desactivar la hibernación del sistema. Se trata de una opción aconsejable para ahorrar energía pero no imprescindible a no ser que se trate de un portátil.

Desactivar los efectos visuales. Este es el ejemplo más socorrido pero con ello eliminamos uno de los mayores alicientes de este Sistema Operativo. Realmente efectivo ya que es la parte que más recursos consume.

Desactivar restaurar sistema. Aumenta el rendimiento a costa de sacrificar una de las herramientas más útiles de la que disponemos en Windows desde el Millenium.

Limitar los programas residentes ejecutables al inicio. Es muy conveniente hacer una limpieza periódica de aquellos programas que apenas usemos y que consumen memoria.

Limpieza de Spyware. Esto es siempre recomendable con cualquier versión que usemos.

Reiniciar de vez en cuando en aquellos ordenadores con funcionamiento continuo como los de algunas oficinas.

Realizar un filtrado de los servicios que se ejecutan junto al Sistema Operativo, manteniendo sólo los realmente útiles para el trabajo diario.

Utilizar ReadyBoost, novedosa aplicación que aprovecha la conexión de una memoria USB para incrementar los recursos.

Desactivar la indexación de búsqueda ya que se reserva una cantidad de memoria mientras está corriendo la aplicación.

Desactivar los automatismos de Windows Defender. Es aconsejable utilizar en su lugar un buen antivirus, ya que gastará muchos menos recursos y nos brindará una protección más completa.


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