Cualquiera puede tener acceso a nuestros datos personales: nombre, apeliidos, carnet de identidad, lugar de residencia…e incluso información bancaria.

En lugares como los entes públicos, hospitales y bancos nos juran y perjuran que la información en referencia a nuestra persona se almacena de forma responsable y confidencial, pero cada vez es más difícil no sólo dudar de esto, sino desconfiar en que éstos centros tengan las medidas de seguridad adecuadas para proteger estos datos de algunas malas intenciones ajenas.

Y es que leyendo la prensa de hoy es imposible decir otra cosa. En primer lugar nos encontramos con uno de los mayores ciberataques de la historia esta mañana. Un hacker ha entrado en la base informática de Best Western en Europa, una cadena hotelera con 1.300 hoteles por todo el viejo continente. El pirata informático se ha hecho con los datos de nada más y nada menos 8 millones de personas (gente que se ha alojado en algún centro de la cadena en el último año), incluyendo entre ellos algunos relativos a las tarjetas de crédito.

Hace unos minutos otra noticia de parecido calibre,tanto por el tema como por las cifras, nos sorprendía (parece que nunca vienen solas). Y es que por sólo 44 euros en eBay un comprador ha podido llevarse a casa un ordenador con datos bancarios de 1 millón de británicos. Precio barato para una maniobra comercial que les podría haber salido muy cara a los clientes del Royal Bank of Scotland, banco donde trabajaba el vendedor de este equipo, sin conciencia de lo que tenía almacenado en el disco duro. Menos mal que en este caso el comprador fue honesto y avisó inmediatamente a las autoridades de los “extras” con los que venía acompañado su juguetito nuevo.

Intencionada o desintencionadamente, en conclusión, nuestros datos están menos seguros de lo que pueda parecer, pese a las ingentes cantidades de dinero que las empresas y organismos varios invierten al año en software de seguridad.


Etiquetas: , , ,