Una búsqueda en Google sobre imágenes de Michelle Obama da como resultado preeminente una foto trucada de su rostro con intenciones ofensivas. A raíz de esa búsqueda se ha generado un tira y afloja entre Google y la Primera Dama de los Estados Unidos.

En un principio, la semana pasada Google optó por su retirada alegando que el enlace al sitio web donde estaba ubicada la foto albergaba un programa malicioso, pero recientemente lo ha repuesto, rompiendo su habitual mutismo y añadiendo un anuncio de su propia compañía en el que justifica el no haber borrado el citado enlace. A estas alturas de la película casi todos sabemos que lo que aparece en Google es ajeno al control de la empresa detrás del buscador.

En general el público sabe que es un robot (o muchas instancias de él) que recorre la web cosechando resultados y ordenándolos según un complejo algoritmo que nadie entiende. Las causas de la reposición de la imagen vienen explicadas en el anuncio colgado por Google, en el que se admite que algunas veces, incluso con búsquedas inocuas, se ofrecen resultados que no lo son.

Todo esto es consecuencia de que los algoritmos empleados en la búsqueda se limitan a reflejar los contenidos que hay en Internet. Y han añadido que “Las creencias y las prefrencias de aquellos que trabajan en Google, como la opinión del público en general, no determinan o alteran nuestros resultados de búsqueda.”.

Es por eso, que a pesar de que Google se reserva el derecho de suprimir un enlace, la integridad de éstos es muy importante para el buscador: “No suprimimos un enlace de nuestros resultados simplemente porque es impopular o recibimos quejas sobre su contenido”.

Según Google, sólo se suprime un enlace en el supuesto de infringir la ley o a petición del propietario del sitio.


Etiquetas: , ,