La tecnología OLED ha cambiado la experiencia de ver la televisión. Al igual que las estrellas se ven mejor en el cielo nocturno fuera de las iluminadas ciudades, al prescindir de la retroiluminación a favor de una tecnología de pixeles con luz propia el contraste de las imágenes es mayor, el negro más puro y los colores más brillantes.

Asimismo, las pantallas pueden ser más finas, ligeras, curvas e incluso flexibles. Ya se está experimentado con pantallas plegables en todo tipo de superficies. Esta tecnología se aplica también a las pantallas de los smartphones, con variantes denominadas AMOLED, Super AMOLED o AMOLED Plus dependiendo del fabricante y las pequeñas divergencias entre unas y otras.