El pago contactless, o pago por proximidad, es más que una tendencia evidente. Los análisis del mercado proyectan 1.000 millones de usuarios en 2020. En China, más del 80% de la población activa lo utiliza. Frente a la vieja tradición de sacar la billetera y contar monedas, de andar cargando peso en calderilla, el simple gesto de acercar nuestro móvil a un TPV (terminal punto de venta) y validar el pago parece consolidarse como el estándar de nuestro día a día.

Si alguna vez os habéis subido a un Uber, ya conoceréis la experiencia: se interactúa con el chófer en todo momento, se mantiene el control de la ruta y se pagas, al final del trayecto, con la forma que tengamos asociada. Un proceso gestionado con la app del smartphone donde no intervienen ni billetes ni monedas.