Dice el refrán que las bicis son para el verano. Y es una gran verdad, pero no lo es menos que los auténticos amantes de las dos ruedas las sacan a pasear independientemente de que haga sol, sombra, llueva o caigan chuzos de punta. Y es que para miles y miles de ciclistas de toda España, los beneficios y la diversión que aportan un bicicleta no guardan relación con la climatología.

Dicho esto, una bici no deja de ser un vehículo de dos ruedas que debe integrarse con el resto del tráfico. Y además, su conductor no tiene el beneficio de ir cómodamente en una cabina cerrada, con aire acondicionado, sombra continua y un equipo de radio para amenazar el recorrido. Aunque poca gracia tendría el ciclismo si montar fuera como ir en coche.

Sea como fuere, las características de marcha y el uso habitual de una bici poco tienen que ver con las de un coche o incluso una moto. En Tecnología de Tú a Tú sabemos que esto es algo que puede confundir a los riders más bisoños, así que vamos a hacer un breve repaso a la clase de equipo que deberías tener en cuenta si piensas aprovechar el buen tiempo para iniciarte en esta actividad tan divertida como saludable.