Si la televisión ya era una inagotable fuente de entretenimiento (y más aún desde que podemos ver temporadas enteras de golpe gracias a la magia del streaming), la llegada de los televisores Samsung QLED 8K solo servirá para acrecentar aún más el entusiasmo de los aficionados al cine y las series ante un 2019 que se prevé revolucionario en el aspecto técnico.

El Full HD quedará definitivamente enterrado y el formato 8K hace irrupción. Ya ni siquiera hará falta buscar una distancia óptima de visionado para ocultar los defectos de la imagen.  Acercarse a escasos centímetros de una pantalla de 75 pulgadas será más parecido a asomarse por una ventana que a ver la tele, llevando a nuevas alturas el entretenimiento doméstico.