La lavadora es indispensable en nuestra vivienda. Si nuestra cocina anda algo escasa de espacio, antes dejamos atrás al lavavajillas y fregamos los cacharros a mano que limpiar la ropa nosotros. Aquello quedó aparcado hacia 1950, cuando se popularizaron los electrodomésticos eléctricos en Estados Unidos.

Antes de eso, la gente hacía la colada de formas diversas (y bastante bruscas): contra piedras lisas en el río, en cubas de agua calentada mediante fogones, e incluso bolsas de tela gruesa empapadas que eran golpeadas contra el suelo. La creatividad al poder.

Por fortuna, la tecnología ha hecho posible un lavado doméstico cada vez más inteligente. Hacemos un breve repaso de los hitos clave en esta infografía:

Las ‘lavadoras’ de la Revolución Industrial

Hoy nos parecen primitivas, pero las primeras lavadoras se popularizaron durante la Revolución Industrial. El tambor rotatorio de Jacob Schäffer en 1766 (izquierda); o el ‘molino lavador’ de 1790 fueron grandes hitos de la época. El primero giraba en vertical, pero en el segundo se aprecia un precursor del tambor horizontal que ha llegado a nuestros días.

schaeffers-lavadora-molino-lavador

El cierre de la lavadora, la siguiente revolución

Hubo que esperar a la Exposición Universal de Londres de 1862 para ver la primera lavadora compacta. Consistía en una tina de madera reforzada mediante arcos de hierro y embutida dentro de algo muy parecido a una prensa. La copa cabeceaba dentro.

lavadora-industrial-tina

No es que fuese un sistema muy eficiente, pero para la época supuso un antes y un después. ¿El problema? Desde entonces las lavadoras se han usado sin abertura al exterior.

Unas décadas después se hicieron domésticas. Ya no solo limpiaban los monos de trabajo de los empleados. Podían ser usadas en hoteles, fincas y viviendas (con dinero). Seguían sin ser económicamente accesibles, pero poco a poco se abrieron paso por la sociedad pudiente.

lavadora-historia

El motor eléctrico y los programas de lavado, indispensables

En 1908 llegó la siguiente revolución con The Thor, una lavadora con el eslogan “hace que los días de lavado sean un placer”. Era capaz de mover un tambor de eje horizontal a varios tipos de velocidades diferentes. Desde entonces el tambor se ha mantenido horizontal casi un siglo. Al menos para lavadoras estándar.

thor-primera-lavadora-electrica

En 1947 llegó el siguiente hito: las lavadoras con programas. Hoy los consideramos imprescindibles, pero fueron toda una novedad. Esta tecnología no vino sola. Durante la década de 1940, las calderas de carbón se habían popularizado, y ahora era posible alimentar la lavadora con agua caliente del circuito de ACS. Un lujo.

Tecnologías líderes y eficiencia energética

Desde entonces, la eficiencia energética ha sido una constante en el desarrollo de los distintos electrodomésticos. Si comparáramos un modelo actual con uno de 1960, nos escandalizaríamos al ver la factura de la luz y su impacto medioambiental.

Durante este tiempo empezaron a consolidarse los tamaños de 60 cm de ancho. Las “huellas” de cocina. Pero no fue hasta entrado el 2010 que la tecnología dio un salto y empezó a jugar un rol especial en el lavado como tal. Un plus de calidad en retirar las manchas que no existía hasta aquel momento. Este salto se produjo gracias a la innovación llevada a cabo por la marca Samsung, que con EcoBubbleo tecnología de pompas de jabón volvió a revolucionar la forma de lavar.

El jabón entra en el tambor ya disuelto con el agua creando unas pompas de jabón que penetran mejor en los tejidos al captar mejor el detergente, acortando el tiempo de lavado, ahorrando energía y cuidando mejor los tejidos en el proceso. Años después surgió una tecnología adicional que permitía pausar el lavado para añadir una prenda de ropa olvidada: la tecnología AddWash™, hoy muy demandada.

smart-lavadora-colada-ropa

Esta “ventana” al interior de la lavadora permite no solo introducir las prendas olvidadas, sino también añadir las prendas lavadas a mano para aclarar o centrifugar o incluso añadir suavizante extra para que la ropa huela mucho mejor.

La siguiente innovación en el lavado y cuidado de la ropa llegó unos años más tarde de la mano de QuickDrive™. Mientras que las lavadoras convencionales llevan desde mediados del siglo XX haciendo girar el tambor en una única dirección, QuickDrive™ añade un giro más en la placa trasera y encima en sentido contrario al convencional.

Gracias a este sistema, el tiempo de lavado se reduce a la mitad, los tejidos sufren menos desgaste y se ahorra cerca de un 20% del consumo eléctrico. Es por eso que las lavadoras que incluyen esta tecnología suelen tener la etiqueta A+++ de eficiencia energética. Si estamos preocupados por el medio ambiente o por nuestra factura de la luz, este tipo de electrodomésticos nos interesa.

Más todavía si elegimos gamas con conexión a Internet capaces de hablar con nuestros smartphones. Desarrollos como Samsung SmartThings™ nos permiten conectar la lavadora al WiFi. Ahora podremos hacer una foto a la ropa y la lavadora nos recomienda el programa gracias a su inteligencia.

Desde la app, también podremos programar la lavadora, hacer diagnósticos para aumentar su vida útil o dejar que el sistema de dosificación inteligente se ocupe de cuánto echar al interior del tambor. Gracias a cuatro sensores inteligentes, estas lavadoras pueden detectar la cantidad de ropa y el nivel de suciedad. Estaremos en el presente, pero hemos llegado al futuro.

Comprar


Etiquetas: ,