Ya nos estamos en los tiempos de ‘Cuéntame’, y el hogar moderno así lo refleja. De los televisores de tubo hemos pasado a las pantallas planas de bajo consumo, las lámparas incandescentes han dejado paso al LED y los electrodomésticos habituales han ido ganando cada vez más funciones para mejorar en comodidad y eficiencia. ¿Pero sabes realmente cómo puedes aprovechar las prestaciones de tu lavadora para ahorrar agua y electricidad?

La mayoría de la gente hace la colada casi de forma automática. Mete la ropa, carga el jabón y pulsa el programa que mejor le parece. Y no está mal hecho, puesto que las lavadoras modernas son mucho más eficientes que las de hace unos años. A pesar de ello, aún tenemos cierto margen para aligerar nuestras facturas siguiendo unas pequeñas pautas. A continuación, te damos todas las pistas.

Escoge la capacidad correcta

ahorrar con tu lavadora

El primer paso a la hora de ahorrar dinero con nuestra lavadora comienza en el momento mismo de su elección. En este instante, hay que tener en cuenta múltiples factores, pero sin duda uno de los más importantes es cuánto y cómo la vamos a utilizar. Y es que no es lo mismo una lavadora para un piso de soltero que para el hogar de una familia numerosa.

Por cuestiones de pura física, una lavadora de mayor capacidad consumirá más energía y agua que una de menor tamaño en igualdad de condiciones. Esto podría parecer un punto en su contra, pero también hemos de tener en cuenta que, si compramos una lavadora demasiado pequeña, nos encontraremos haciendo la colada muchas más veces. Así, no solo estaremos gastando más, sino que también estaremos perdiendo el tiempo.

Por regla general, podemos decir que una lavadora de 7 kg, como la FWF71253WSP, o  de 8 kg, como la FWG81284W SP, ambas de Whirlpool, son ideales para la mayoría de las viviendas. En cambio, las familias numerosas deberían pensar en un modelo de mayor capacidad que les simplificara la colada, como la lavasecadora Whirlpool FWDD1071681WS EU, de 10 kg de carga para lavado y 7 kg en secado, o la lavadora Whirlpool FSCR12440, de 12 kg de carga. Valora las necesidades de espacio y lavado antes de tomar una decisión de compra.

Y si hablamos de necesidades de espacio, no podemos dejar de mencionar las lavadoras de carga superior. Son recomendables para espacios pequeños o usuarios con problemas de espalda. No obstante, las de carga frontal son más eficientes y realizan consumos menores de agua y energía eléctrica.

¿A+? ¿A+++? Conoce la diferencia

Uno de los aspectos más importantes a la hora de escoger un electrodoméstico, sea el que sea, es comprobar la clasificación energética. Los productos comercializados en la Unión Europea utilizan una escala de letras comprendida entre la A y la G para reflejar su eficiencia. Como referencia, un electrodoméstico con un nivel de eficiencia A tiene un consumo energético inferior al 55% de la media. Un G, por contra, representaría un aumento de más del 125%.

Otros puntos a tener en cuenta son el consumo eléctrico anual, reflejado en kWh, y los litros de agua utilizados. Ambos aspectos aparecen recogidos en la etiqueta de certificación de la eficiencia energética junto a la capacidad asignada y el valor del ruido emitido expresado en decibelios. Estas etiquetas tienen una validez de 10 años.

 

Actualmente las lavadoras son mucho más eficientes que antaño. Lo habitual es que tengan una eficiencia mínima de A++; con cada uno de los símbolos de más (‘+’) se expresa una mejora del 10% con respecto a una clasificación A convencional. La categoría A+++, presente en lavadoras como la Whirlpool FWD91496WS EU de 9 kg de carga, es la más elevada posible.

La elección de un electrodoméstico de alta eficiencia no es un asunto baladí. Aunque cueste un poco más dinero que otra menos eficiente, la diferencia se convierte en toda una inversión con el paso del tiempo. Tanto es así que la Unión Europea estima que el uso de electrodomésticos de alta eficiencia puede suponer un ahorro de 465 euros al año por hogar, de forma que prácticamente se pagan solos.

Además, las instituciones públicas instan a los usuarios a renovar sus electrodomésticos viejos sustituyéndolos por otros de mayor eficiencia con incentivos como los Planes Renove. En la Comunidad de Madrid, está en marcha un Plan Renove de Electrodomésticos hasta el 31 de diciembre de este año, o agotamiento de los fondos asignados, por el que es posible beneficiarse de una ayuda de 70 euros en la compra de una lavadora A+++.

Carga bien tu lavadora

ahorrar con tu lavadora

Vamos a contarte un pequeño secreto que no debería ser tal: una lavadora sin apenas carga consume más o menos lo mismo que otra hasta los topes. La máquina va a gastar cantidades similares de energía para mover el tambor y calentar el agua, así que no tiene sentido hacer una colada de ropa pequeña si no tienes la cantidad suficiente acumulada.

Por este motivo, nuestra recomendación es que intentes llenar el tambor todo lo posible sin sobrecargarlo, por supuesto. Lo contrario es desperdiciar agua y electricidad.

Otra opción es decantarse por una lavadora Whirlpool con la tecnología 6th Sense, que adapta los recursos a la carga de la lavadora para lograr un ahorro de hasta el 50% y hacer que poner media lavadora no sea algo oneroso.  Es el caso del modelo FWDG96148WS EU,  que además incluye tecnología FreshCare+  para mantener fresca la colada hasta seis horas después de haber acabado el ciclo.

No te pases con el jabón

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Y si el asunto de las medias cargas es una de esas cosas que resulta desconocidas para muchos a pesar de su lógica, el uso del detergente no lo es menos. Actualmente, muchos consumidores utilizan jabón líquido como detergente para la ropa, pero no prestan mucha atención a la cantidad que vertemos en el depósito. Simplemente llenan el tapón de la botella hasta la marca y así se queda la cosa. Y lo mismo ocurre con las versiones en polvo. Esto no tiene por qué ser lo correcto.

Muchos fabricantes de detergentes pecan de cierta ‘generosidad’ a la hora de señalar las cantidades de producto necesarias para un ciclo de lavado. De hecho, para una limpieza de prendas diarias a las que solo hay que retirar el sudor del día a día, puede bastar la mitad de líquido. Te recomendamos que hagas la prueba cuando tengas un cesto con ropa sin manchas muy agarradas. Ahorrarás jabón y prolongarás la vida útil de tu lavadora y de tu ropa, al margen de los beneficios para el medio ambiente de economizar en productos contaminantes.

Agua fría: más efectiva de lo que crees

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Con el agua fría sucede exactamente lo mismo que con el jabón. Muchas personas simplemente se fijan en la temperatura marcada en la etiqueta de una prenda de vestir y programa la lavadora en concordancia, ignorando que estas etiquetas no marcan la temperatura de lavado recomendada, sino la máxima. La más adecuada la determina el tipo de tejido y la mancha (u olor) que queramos sacar.

Salvo que estemos hablando de tintas, salsas o grasa, la mayoría de las manchas y roces pueden salir tranquilamente con un lavado a 30 grados e incluso con agua fría. Recuerda que normalmente las lavadoras cuentan con su propio calentador para subir la temperatura del agua, por lo que lavar con agua fría puede redundar en un ahorro eléctrico importante al cabo del año.

Otra cosa que podemos hacer para ahorrar electricidad es dar un buen prelavado a la ropa y ablandar de esta forma las manchas más difíciles. Esto resulta particularmente interesante en el caso de las manchas incrustadas o con restos sólidos. Nos evitaremos tener que volver a echarla a lavar o hacer como la abuela y sacar el cepillo para darle una pasada a mano (que no solo es cansado, sino que puede dañar el tejido).

El centrifugado, ese gran gasto

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El centrifugado es, posiblemente, uno de los aspectos que más impactan en el consumo energético de una lavadora. De nuevo, es una simple cuestión de física. Mover kilos de ropa empapada hasta escurrir la mayor parte del agua tras varios minutos dando tumbos es un proceso sumamente intenso y que exige un motor de potencia considerable. Y, sin embargo, no todas las prendas requieren la máxima velocidad.

Si hemos puesto una carga de ropa pequeña o camisas ligeras, un ciclo de centrifugado a 700 revoluciones por minuto puede ser más que suficiente para extraer el agua. Por contra, edredones, mantas, toallas de rizo y tejidos particularmente gruesos sí pueden necesitar un meneo importante. Si tienes la posibilidad de hacerlo, separa la ropa tanto por colores como por tejidos y programa la lavadora en función de estos parámetros.

No pierdas el tiempo: 15 minutos son suficientes

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“Es que no sé ni poner la lavadora”. Suena a joven recién emancipado, pero lo cierto es que la mayoría de la gente se limita a poner el programa para el tipo de ropa que va a lavar y aquí acaba el trabajo. Y realmente es importante programar este electrodoméstico adecuadamente para ajustar el gasto en agua, luz y tiempo a las necesidades reales de la colada. En este sentido, es de agradecer un modelo con abundantes programas donde elegir, incluidos ciclos ECO y cortos, así como opciones para escoger manualmente la temperatura de lavado.

Los fabricantes de prestigio, como Whirlpool, ofrecen una amplia variedad de programas para todo tipo de tejidos, facilitando así su limpieza. Pero, en ocasiones ni siquiera hace falta un ciclo de lavado estándar.

La ropa informal de día a día o el gimnasio, aquella que normalmente no se mancha salvo por el sudor y el roce natural con la piel, se puede lavar perfectamente con un ciclo rápido de 15 minutos. A fin de cuentas, solo hay que refrescarla y no suelen presentar roces profundos, así que con un ciclo rápido quedarán presentables para su próximo uso. Y encima ahorrarás tiempo.

¿Tienes una tarifa con franjas horarias? Aprende a programar tu lavadora

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Por último, hemos de ser conscientes de todos los aspectos del consumo eléctrico. Muchos hogares apuestan por las tarifas de ahorro por una cuestión de conveniencia y horarios, algo que también debemos tener en cuenta a la hora de poner la lavadora. Antiguamente, este tipo de ofertas solo cubrían la noche, pero hoy por hoy es posible encontrar planes en los que el propio consumidor elige las horas durante las cuales la electricidad del hogar es más económica.

Naturalmente, no siempre vamos a poder estar en casa para aprovechar esas franjas de ahorro. En este caso, podemos utilizar una lavadora con programación diferida, tal es el caso de la Whirlpool FSCR80422S, que permite retrasar su activación.

 

Por supuesto, dejar puesta la lavadora durante toda la noche o mientras estamos en el trabajo puede ser una idea nefasta para nuestras prendas. Mantener un montón de ropa húmeda en el tambor de la lavadora durante horas no es muy recomendable. Algunos estudios señalan que el 70% de la gente no tiende justo después de finalizar el ciclo de lavado y un 51% debe volver a lavar debido al mal olor que ha penetrado en los tejidos.

Frente a esta situación tan habitual, se agradecen tecnologías como FreshCare+ que mencionábamos unas líneas más arriba y que Whirlpool implementa en distintos modelos, como el FWD91496WS.

Este sistema mantiene fresca la colada durante seis horas tras el ciclo de lavado, generando una suave capa de vapor que evita los malos olores y moviendo el tambor para reducir el apelmazamiento. De esta manera, podremos irnos a dormir con la seguridad de que a la mañana siguiente nuestras camisas estarán en perfecto estado.

Un pequeño mantenimiento nos salva de daños mayores

No podemos acabar este artículo orientado al ahorro sin mencionar las tareas básicas de mantenimiento de este electrodoméstico. En este aspecto, para evitar daños prematuros conviene limpiar periódicamente, los depósitos de detergente, suavizante y lejía, así como el filtro, el tambor y la goma que lo rodea.

Se trata de operaciones muy sencillas que se acometen con agua tibia y jabón. En el manual de instrucciones de la lavadora, encontrarás dónde se ubica cada pieza y cómo retirarla para proceder a su limpieza en caso de que sea extraíble. Con un poquito de mimo, tu ropa y tu bolsillo te lo agradecerán.

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Elige el modelo que mejor responda a tus necesidades, ya sea carga superior o frontal, con una calificación de eficiencia energética entre A o la óptima A++++, una capacidad desde 6 hasta 12 kg, distintas revoluciones o la última tecnología de lavado, como la novedosa FreshCare+ que hemos visto en este artículo y que mantiene la ropa fresca hasta seis horas después de acabar el ciclo. Entra y descubre todas las ventajas que ofrecen los Tecnoprecios de El Corte Inglés.

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