Cada día más personas descubren las ventajas de tener una olla de cocción lenta en casa y los beneficios que aporta esta nueva forma de cocinar, que en realidad tiene una base tradicional. ¿Qué tiene una Crock-Pot que engancha tanto al que la prueba?

En un mundo tan acelerado como el actual, parece una paradoja que un sistema tan sencillo y de raíces tan antiguas como la cocción lenta no haga más que ganar adeptos. El movimiento slow cooking es ya toda una tendencia global y su comunidad de usuarios convencidos no deja de crecer, incluso desplazando a otros utensilios de cocina.

Aunque las ollas de cocción lenta llevan muchas décadas siendo un electrodoméstico básico en los hogares anglosajones, en nuestro país hemos empezado a conocerlas más recientemente. Pero hay algo que las diferencia frente a otros robots o aparatos de cocina: quien tiene una Crock-Pot en casa no deja de alabar sus virtudes y siente la imperiosa necesidad de compartir sus éxitos con los demás.

Para comprobarlo, cuatro usuarios nos cuentan su experiencia particular con una olla de cocción lenta en casa desvelando sus ventajas y las razones por las que no pueden dejar de recomendarlas.

1. Es muy fácil cocinar platos tradicionales sin esfuerzo

No todo el mundo tiene la suerte de haber aprendido a cocinar esos inolvidables platos que todos recordamos de la infancia. Por eso se dice que lo que más echa de menos el recién independizado es ‘la cocina de la abuela’, recetas tradicionales que alimentan cuerpo y alma.


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