No hay nada como un buen zumo en el desayuno, para reponer energías o para refrescarnos a lo largo del día. Ahora que se acerca el verano quizá estés pensando en invertir en una licuadora para disfrutar de tus propios zumos en casa pero, ¿cuál elegir? Para ayudarte a decidir analizamos las diferencias entre la extracción lenta o prensado en frío y una licuadora tradicional. ¿Cuáles son sus ventajas?

Prensado en frío frente a licuado por centrifugado

Lo primero que hay que saber es que actualmente existen dos tipos de licuadoras en el mercado que se diferencian por el sistema de extracción del zumo. Las licuadoras tradicionales o “normales” se basan en el centrifugado, mientras que los últimos modelos más novedosos apuestan por el llamado prensado en frío o extracción lenta.

El centrifugado utiliza cuchillas que se mueven a gran velocidad para triturar la fruta y verdura. Ese movimiento se basa en una fuerza centrífuga muy rápida que consigue extraer los jugos del producto licuado, separando el zumo de la pulpa. El motor hace girar las cuchillas muy rápidamente, alrededor de 20.000 revoluciones por minuto, con gran potencia para cortar, triturar y separar el líquido de los residuos.

 

Por el contrario, el prensado en frío es un proceso suave a baja velocidad que prensa constantemente los ingredientes. Para ello emplea una pieza similar a un tornillo o molino helicoidal, con forma de piña, que se mueve a bajas revoluciones. Actúa  sin superar las 60 revoluciones por minuto, pero ejerciendo gran presión. Así se extraen los jugos sin cortar los ingredientes ni aumentar la temperatura.

Comparando los zumos en cada proceso

¿Hay diferencias en el zumo obtenido según el tipo de licuadora? Sí, cada sistema nos dará resultados distintos. Aunque con los dos podemos obtener una gran cantidad de zumo, el acabado final en el vaso muestra notables diferencias.

Una licuadora por centrifugado produce una gran cantidad de zumo pero la textura en algunas ocasiones es ligeramente más densa y espesa, debido a algunos residuos en el líquido, un color más pálido y no del todo uniforme. Con una licuadora de prensado en frío se obtiene el mismo volumen, pero el resultado es más suave, homogéneo y con una textura sedosa y uniforme, de color más vivo y brillante.

Y otra gran diferencia entre ambos se ve claramente en el acabado al pasar los minutos. El de una licuadora tradicional comienza a separarse en capas poco atractivas a la vista, quedándose el agua abajo y el concentrado de las frutas y verduras arriba, obligándonos a remover con fuerza para reincorporarlos si no lo tomamos inmediatamente.

Esto no ocurre con la extracción lenta, cuyos zumos conservan esa homogeneidad incluso pasadas varias horas. El prensado en frío evita que el agua se separe y no se crean capas en el vaso. Así se puede preparar el zumo con antelación, incluso el día antes, conservando la textura uniforme durante más tiempo.

Prensado en frío: ventajas e inconvenientes

Ahora que ya hemos analizado lo que diferencia al prensado en frío en cuanto a su técnica, podemos examinar cuáles son sus ventajas reales e inconvenientes de cara a decidirnos por un modelo u otro. Las licuadoras de extracción lenta tienen un precio sensiblemente más elevado que las tradicionales, ¿merece la pena?

 

Los zumos de prensado en frío o cold pressed se han puesto de moda como bebida saludable llena de virtudes porque concentran la máxima cantidad de nutrientes y evitan la oxidación. ¿Significa eso que preservan mejor las vitaminas?

En realidad eso de que las vitaminas “se van” en los zumos normales es un mito. Solo se ha demostrado que puede haber pérdidas de vitamina C si se someten a temperaturas extremas, así que la extracción en frío sí que la mantiene mejor, pero la diferencia no es muy significativa. Es más interesante la capacidad de extraer la fibra conservando una textura suave.

Lo que sí es una ventaja de estas licuadoras es que evitan la oxidación, pero es un valor añadido estético y gustativo que no afecta a las vitaminas. Al usar un prensado lento y frío, las frutas y verduras conservan su color y sabor y se mantienen estables durante más tiempo. El zumo no se oscurece ni se separa el paso de las horas, no se amarga y así se conserva apetecible. Como desventaja hay que señalar que, según el modelo y la receta que se quiera preparar, pueden requerir trocear los ingredientes en piezas pequeñas.

Por otro lado algunas de estas licuadoras, como la licuadora en frío profesional, para uso doméstico, SuccoVivo de Imetec, son capaces de prensar ingredientes más fibrosos y duros, como las verduras con hojas, granadas, alcachofas o  incluso los frutos secos. Gracias a esto, nos permite preparar recetas como leches y bebidas vegetales (de almendra, maíz, soja o nueces, por ejemplo) o zumos verdes. Por último, suelen incluir varios filtros para realizar diferentes recetas: zumos, leches vegetales, salsas y sorbetes.

En resumen, una licuadora por presión requiere una mayor inversión económica pero da mejores resultados en cuanto a sabor, textura y versatilidad en las recetas. Si nos interesa preparar zumos muy variados añadiendo verduras, con buen sabor y agradables de tomar, la extracción en frío puede ser la elección perfecta, siempre que le saquemos provecho usándola con frecuencia en casa.

Fotos | iStock – SarsmisFilipovic018bokan76GANCINOWhitestorm

 

En Tecnología de Tú a Tú|  La licuadora de prensado en frío SuccoVivo es diferente al resto, lo he comprobado

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