Cada persona es un mundo y cuando se trata de usar el lavavajillas cada una tiene sus manías. Sin embargo, hay una serie de cosas que debes tener muy presentes para que la limpieza de tus utensilios de cocina sea óptima. ¿Quieres saber cuáles son?

Elegir un buen lavavajillas es solo el principio, por eso te indicamos qué debes tener en cuenta a la hora de hacerlo. Además, te contamos cómo puedes sacarle el máximo partido a ese electrodoméstico que es la gran estrella de tu hogar.

Capacidad y eficiencia, claves a la hora de elegir

Lo primero que debe tener claro antes de escoger un lavavajillas es qué capacidad  de cubiertos quieres que tenga. Este término no se refiere al número de tenedores, cucharas o cuchillos que caben en él. En el mundo de los lavavajillas, un cubierto se refiere a un servicio completo de mesa de un comensal, incluyendo no solo la cubertería, sino también la vajilla. Las necesidades de una familia numerosa, por ejemplo, no serán las mismas que las de una pareja sin hijos o las de alguien que vive solo.

Modelos de lavavajillas como el WFO 3O33 DL X de Whirlpool, que permite lavar hasta 14 servicios, son la mejor opción si en tu casa sois unos cuantos. También lo es si sois pocos pero sueles organizar comidas y cenas con muchos invitados. La opción de media carga, que también contempla este modelo, es sinónimo de eficiencia: cuando el lavavajillas no está del todo lleno y hay una pequeña carga en sus rejillas, el consumo de agua y energía que realiza es menor.

No es de extrañar que este electrodoméstico de la firma estadounidense cuente con la clasificación energética A+++. Con un bajo consumo energético proporciona resultados ideales en la limpieza de tus utensilios de cocina. Deja atrás falsos mitos: proteger el medio ambiente ahorrando agua y energía no es incompatible con que tu vajilla esté reluciente.

Ollas y sartenes, mejor abajo

La forma en la que colocas los cacharros es muy importante de cara a una limpieza óptima. Poner los recipientes de mayor tamaño en la bandeja inferior de tu lavavajillas, justo encima de los inyectores más potentes permite que reciban una mayor presión y no queden restos de suciedad en ellos. Si además tu lavavajillas es de los que cuentan con el sistema PowerClean de Whirlpool en la parte trasera, con 28 potentes inyectores de agua a presión, recuerda poner tus ollas, sartenes y ensaladeras en vertical para que se limpien mejor aún.

Esa ubicación en vertical, que algunos modelos de la firma norteamericana favorecen a través de soportes de sujeción, permite ganar hasta un 30% de espacio extra. ¿Que has tenido visita y has organizado cena en casa? No pasa nada, puedes introducir hasta 10 platos más.

ollas interior

Tampoco tienes por qué fregar a mano los utensilios de cocina más grandes. Las bandejas modulares se adaptan a ti facilitando la colocación de todos ellos y que no sientas que estás jugando al Tetris cada vez que ordenas la vajilla. Los grandes fabricantes han ideado todo tipo de mecanismos para facilitar su emplazamiento, desde las varillas abatibles a las bandejas elevables.

En el caso de Whirlpool, este ecosistema de bandejas ‘flexibles’ se ha bautizado como FlexiSpace. El mecanismo de elevación del cesto superior brinda la posibilidad de elevarlo fácilmente hasta 3 centímetros y medio. Además, la tercera bandeja permite que la configures para usarla completa o reducirla y moverla para ubicarla a la derecha o izquierda y ganar más espacio en el cesto inferior para copas, vasos altos…

Por su parte, las reglas de colocación de cubiertos son inciertas. Unos dicen que siempre con el mango hacia arriba, otros, hacia abajo. Nuestra primera recomendación es que sigas las instrucciones del fabricante y, en caso de no especificar nada sobre esta cuestión, coloques los cuchillos con el mango hacia arriba para evitar cortes y el resto con el mango hacia abajo. Su sitio, la clásica cesta que se sitúa en la bandeja inferior o la tercera bandeja superior que se está poniendo de moda y que requiere una colocación lateral de los cubiertos.

En cuanto a cristal, vasos o tuppers, el sitio ideal es en la parte superior, donde la presión es menor, se protege la cristalería delicada y está más alejado de la resistencia que podría dañar el plástico de las tarteras.

No laves los utensilios antes

Acabas de comer, tiras los restos que han quedado en los platos a la basura y, antes de meterlos al lavavajillas, los enjuagas bajo el grifo del fregadero. ¡Error! No necesitas ese baño adicional antes de introducirlos en la máquina que precisamente ha sido diseñada para limpiarlos. Lo único que consigues es despilfarrar agua y detergente, así que mejor que te deshagas de esa manía en cuanto puedas. Eso sí, es importante que vacíes por completo de restos orgánicos los platos, sartenes, ollas y, en general, de todo lo que vayas a meter en tu electrodoméstico.

Un buen lavavajillas consigue que los utensilios, tanto de cristal como de plástico, queden limpios por muy pringosa que haya sido la comida. Ni siquiera el tomate frito que se queda incrustado en los tuppers será un problema. Tecnologías innovadoras como PowerClean, que mencionábamos unas líneas más arriba y que incorporan los modelos WFO 3O33 DL X en libre instalación y el WIC 3C24 PS E para encastre, hacen que los resultados de limpieza sean espectaculares. Además, gracias al sistema 6th Sense,  también de Whirlpool y basado en sensores inteligentes que son capaces de detectar el nivel de suciedad que hay en el agua para aplicar la presión en los inyectores más adecuada y acabar con ella, aumenta la eficacia del lavado y el consumo de agua es menor.

Ahora, sabemos que alguna vez los platos se te quedan en el lavavajillas más tiempo de la cuenta sin lavar. Para ablandar la suciedad incrustada, los equipos más completos disponen de un programa especial a base de vapor. En cambio, si pones el lavavajillas al instante y la vajilla no está muy manchada, será suficiente con un programa más corto. No obstante, nos detendremos con más profundidad en la configuración del programa adecuado un poco más adelante.

¿Y qué pasa con el mantenimiento? Mantener limpios filtros, depósitos, bandejas… no solo prolonga la vida de la máquina, sino que evita que los restos de alimentos se queden incrustados y causen incidencias. Se trata de luchar contra malos olores y bacterias.  En este sentido, resultan muy cómodos los filtros autolimpiantes con los que cuentan algunos lavavajillas de Whirlpool.

Olvídate de secar la vajilla a mano

El ciclo de lavado ha finalizado y no sabes si abrir ya la puerta o esperar porque a veces los platos y vasos salen húmedos. La causa de esta humedad puede ser que se haya utilizado un programa corto donde el secado es más rápido y quizás no del todo suficiente, que falte abrillantador en el lavado o que, en efecto, no haya dado tiempo a que desaparezca el vapor generado en el interior de la máquina tras el secado.

Si ese exceso de humedad lo provocan las circunstancias anteriores, las soluciones son fáciles: emplear un buen abrillantador en los ciclos, configurar el programa más adecuado al estado de la vajilla que hay que lavar y esperar unos minutos antes de abrir la puerta. Para personas con poca paciencia, los modelos de Whirlpool con tecnología PowerDry admiten la apertura nada más finalizar el ciclo de limpieza sin que el vapor te dé en la cara. Su programa 1h Wash&Dry lo condensa y eso hace que la vajilla salga seca en tan solo una hora obteniendo un 50% de ahorro en agua y energía.

Con PowerDry y su innovador sistema 3D AirFlow, el orificio superior aspira el vapor de la cavidad y lo direcciona al condensador. El ventilador se activa al mismo tiempo para suministrar aire frío alrededor del condensador. De esta forma, se reduce la temperatura del aire que pasa a través de él. El aire condensado regresa a la cavidad en forma de gotas de agua mediante el orificio lateral. Los vasos y platos, incluso los de plástico, salen listos para ser usados.

Regula la dureza del agua

Los lavavajillas precisan productos específicos para que la limpieza sea óptima y no se acaben estropeando. Es recomendable usar los que indica el fabricante en las instrucciones para sacar el máximo rendimiento al electrodoméstico. También es importante prestar atención a la dosis adecuada.

detergente

Las pastillas todo en uno son las favoritas de los consumidores frente al detergente en polvo. Sin embargo, aunque el uso de este último resulta más complejo, es más práctico de cara a ajustar las dosis cuando añades la sal para lavavajillas y el abrillantador, productos que tampoco debes de olvidarte de usar.

La dureza del agua es un factor que hay que tener en cuenta de cara a la limpieza de los utensilios de cocina. El lavavajillas necesita agua blanda, que es la que no tiene cal. Si es dura, se corre el riesgo de que se formen manchas sobre la vajilla y los cubiertos. Cuando el agua de una zona es demasiado dura y deja restos de cal, es necesario añadir sal en una cantidad determinada según el grado de dureza.

Ya que puede llegar a afectar a los electrodomésticos, es importante que sepas cuál es la dureza del agua de tu zona para realizar los ajustes necesarios. Por su parte, como apuntábamos, el abrillantador será el mejor complemento para que el secado sea óptimo y no queden gotas ni marcas en el cristal.

Elige bien el programa

Otro de los factores determinantes a la hora de conseguir unos resultados satisfactorios es elegir bien el programa de lavado.  Los modelos más avanzados presentan mayor variedad de programas para adaptarse a los requerimientos del usuario y el estado del servicio. Dependiendo del volumen de carga que incluyas, nivel de suciedad de la vajilla, materiales de los utensilios y otras características deberás elegir uno u otro. Los elementos principales que marcan la diferencia entre unas opciones u otras son la temperatura (que suele ir de 45 ºC a 65 ºC) y el tiempo de lavado.

Si tu vajilla es delicada, utiliza un programa con menos grados, que evitará que esta se estropee por el impacto de temperaturas demasiado altas. Si has dejado los cacharros más tiempo de la cuenta dentro del lavavajillas sin ponerlo, el programa ‘Desinfección’ que incluye el modelo WFO 3033 DL X , u otros a alta temperatura, acabará con posibles bacterias. Otras opciones como Eco  o media carga hacen que tu lavavajillas se adapte a tus preferencias y necesidades.

Igualmente, es interesante poder escoger cuándo comenzar el proceso, por ejemplo, para coordinar su funcionamiento con la franja horaria donde tu tarifa eléctrica sea menor o cuando no estés en casa. Así la opción de inicio en diferido se convierten en un aspecto muy de agradecer.

No podemos cerrar este artículo sin acabar con otra leyenda errónea: no es más barato fregar a mano. Poniendo el lavavajillas, se ahorra más agua que lavando los platos a mano. Así lo afirma un estudio del Canal de Isabel II, que indica que el ahorro puede llegar a ser de más de 30 litros diarios respecto al lavado tradicional. Eso, unido a la comodidad y eficacia que ofrecen los lavavajillas, hacen que sea la opción favorita de cada vez más gente.

Lavavajillas Whirlpool WFO 3O33 DL X con PowerDry

Este avanzado modelo de Whirlpool con capacidad para 14 cubiertos se presenta en un elegante diseño en acero inoxidable e incluye todas las tecnologías que hemos ido desgranando en este artículo, desde la eficacia en el lavado del sistema PowerClean al secado en una hora sin restos de humedad en la vajilla de PowerDry. Entre otras características destacadas, podemos mencionar la inclusión de una tercera bandeja superior, así como las opciones de inicio en diferido y media carga. Un nivel de ruido de solo 43 decibelios y una calificación energética A+++ completan sus especificaciones más sobresalientes.

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Imágenes | Whirlpool


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