Invertir en un nuevo lavavajillas no es una tarea fácil. Existen muchas opciones interesantes en el mercado y la elección puede resultar compleja. Si estás buscando un nuevo electrodoméstico, has llegado al lugar indicado.

Hemos preparado la guía definitiva para orientarte en la compra del lavavajillas que necesitas. Nos detendremos en las características básicas, así como en su estética, eficiencia energética, gasto, ofertas y tecnologías del mercado, entre otros aspectos.

¿De qué dimensiones lo compro?

Uno de los factores que más condicionan la instalación de un nuevo lavavajillas es la huella del anterior. El espacio disponible en la cocina. Aunque podemos hacer reforma para adaptar un hueco de 45 cm de ancho a uno de 60 (ambas, medidas estándar para estos electrodomésticos), tenemos una amplia gama de propuestas en cada una de dichas dimensiones.

El uso que damos al lavavajillas también es un factor a considerar. Si el número de personas de la vivienda ha cambiado (hijos independizados, inicio de una convivencia en pareja, etc.), podemos plantearnos cambiar de formato. Instalar un modelo de 45 cm en un hueco de 60 cm es fácil porque además ganamos una pequeña despensa, pero lo contrario suele conllevar la adaptación de los muebles. Obviamente, los modelos de 60 cm suelen contar con mayor capacidad (de 11 a 14 servicios), mientras que los de 45 cm rondan los 7-10 servicios.

WFO 3O33 DL X

 

Con respecto al alto (85 cm) y fondo (55 cm), son todos del mismo tamaño salvo contadas excepciones. Una de ellas podría ser los lavavajillas compactos, recortados en altura e ideales incluso para un único usuario, parejas o familias pequeñas. Su capacidad oscila entre los 4 y los 9 servicios. Por su parte, las familias de 4 a 6 miembros tendrán la respuesta a sus necesidades en  los diseñados para 12 servicios en adelante.

En cuanto a su instalación, los lavavajillas solo necesitan una entrada y salida de agua y luz; es decir, colocarlos es sencillo pero su emplazamiento se supedita a la cercanía de una toma de agua (normalmente próximas al fregadero) y de electricidad. Aparte de esto, pueden ser de libre instalación, para los que solo es preciso encontrar el hueco idóneo; integrados, que se camuflan en la estética del resto de los muebles de la cocina tras una puerta igual a la de estos; y de sobremesa, como suelen ser algunos compactos.

Un espacio modulable, un avance

Como hemos avanzado, directamente relacionado con lo anterior está la capacidad. Es posible encontrar soluciones para 6 , 7, 8… hasta 15 servicios, es decir, platos hondos, llanos, de postre, cubiertos y vasos. Este ya es un dato fundamental, pero también lo es cómo de bien aprovechado esté el espacio interior. Muchos electrodomésticos tienen baldas rígidas y estáticas y su nivel de carga es siempre el mismo. Otros cuentan con mecanismos para ampliar ciertas zonas o cambiar su uso.

Por ejemplo, es prácticamente imprescindible que los peines que sujetan a los platos en la cesta inferior puedan plegarse para dar cabida a ollas, cacerolas o sartenes. Los diseños modulares dan mucho juego. Esta versatilidad hace que el mismo electrodoméstico sirva para varios tipos de vajilla diferentes. También conviene observar si las cestas son regulables en altura o si existen accesorios o bandejas opcionales, como la tercera bandeja para cubiertos u otros accesorios que se está poniendo cada vez más de moda.

 

lavavajillas-flexible

¿Elijo acabado en acero inoxidable o no?

Del mismo modo que cuando compramos una vajilla, en este caso, los acabados también son importantes. Lo más habitual en el producto que nos ocupa son acabados en blanco o acero inoxidable, modelos encastrados que veíamos hace un momento y panelables a gusto del consumidor.

 

El acero inoxidable nos aportará una vida útil algo mayor en algunos componentes, como la puerta, al evitar la corrosión. Si bien es cierto que se trata más de un factor estético que de una opción funcional en el lavado. Al igual que con la eficiencia energética en la que nos detendremos unas líneas más abajo, en productos con muchos años de vida por delante puede merecer la pena invertir algo más en un plus de calidad. Y los lavavajillas tienen una vida útil media de entre 12 y 13 años.

Cuando el ruido te importa

Algunos electrodomésticos son particularmente ruidosos. ¿Quién no ha escuchado en alguna ocasión la lavadora del vecino? Si trabajas en casa o eres de los que ponen el lavavajillas antes de leer o echar la siesta, probablemente tendrás el ruido como cuestión prioritaria.

La mayoría de los lavavajillas tienen emisiones cercanas a los 50 dB (A). La “A” tras los decibelios, a veces escrito como “dBA”, indica una unidad de nivel sonoro medido con un filtro para adecuar el sonido a la audición humana.

Los decibelios usan una escala logarítmica, lo que significa que entre 2 y 3 dB hay el doble de potencia sonora que entre 1 y 2 dB. De ahí la importancia de invertir en un aparato que tire por lo bajo. Entre ellos, podemos destacar la propuesta de Whirlpool WFO 3O32 P con  tan solo 42 dB (A) e emisión sonora.

¿Preocupado por el bolsillo y el medio ambiente?

Otro de los aspectos que han de considerar los compradores es el consumo de luz y agua. Este no solo afecta al bolsillo, sino también al medio ambiente. Electrodomésticos con una peor etiqueta energética implican un mayor gasto en electricidad y una factura más abultada, así como mayores emisiones de CO2.

En consecuencia, buscaremos productos de bajo impacto ambiental, para lo que debemos tener presente la etiqueta de eficiencia energética. Esta muestra una letra (A, B, C) seguida de símbolos de suma. Un electrodoméstico A+ consume menos que un A, y un A++ menos que un A+.

En la misma etiqueta, se recoge el consumo por ciclo, así como la cantidad de agua usada en cada lavado. Como cada programa puede tener un consumo diferente, el homologado es una media. Lavar con agua fría implicará un ahorro mayor, y viceversa con el agua caliente.

Aunque nos cueste visualizar conceptos como kW, kWh o kWh/año, todos entendemos que un consumo menor tiene un coste económico más bajo. Los lavavajillas de 45 cm suelen dar cifras inferiores a los de 60 cm, con lo que resulta interesante replantearse si necesitamos un mayor tamaño.

lavavajillas -Whirlpool - 60 cm - WFO 3O32 P

Los kWh/año son a veces más importantes que el precio de compra inicial del lavavajillas. Por ahorrar 100 euros, podríamos caer en consumos medios elevados que poco a poco elevasen nuestra factura de la luz. Pongamos un ejemplo:

De la estadounidense Whirlpool, tenemos sendos modelos de 60 cm, el WFC 3C26 PX (A++) y el WFO 3O33 DL X (A+++), con consumos respectivos de 265 kWh/año y 237 kWh/año. La diferencia puede parecer pequeña, pero se trata de casi un 12%.

Si invertimos en el segundo, en unos años habremos recuperado en electricidad nuestra inversión extra inicial y estaremos ahorrando dinero.

Otra forma de ahorrar es acudir a algún Plan Renove. Este mecanismo, dependiente de cada comunidad autónoma, está ideado para potenciar el reemplazo de viejos electrodomésticos de baja eficiencia energética por otros A+++. Como ejemplo, los 2,78 millones de euros aportados por la Comunidad de Madrid para esta renovación a contar desde el 20 de marzo.

La tecnología que hay detrás de un buen lavavajillas

lavavajillas -Whirlpool - 60 cm - WFC 3C26 P

Los electrodomésticos que vemos en los lineales de las tiendas tienen detrás una importante inversión en I+D+i que marca la diferencia entre los mejores y el resto. Cada firma de prestigio cuenta con sus propias patentes y nombres comerciales.

A grandes rasgos, las tecnologías que se están desarrollando inciden en sostenibilidad; eliminación de olores; comienzo en diferido; programas cortos; resultados más precisos, conectividad… Para ello, se investiga en inyectores (disposición, número de boquillas, diámetro, potencia), temperatura del agua y sensores, entre otras prestaciones.

Para concretar un poco, tomaremos como referencia las tecnologías implementadas por Whirlpool en algunos de los modelos que hemos mencionado a lo largo de este artículo. Así, PowerClean es un sistema registrado capaz de eliminar las manchas más difíciles. Todos conocemos esas manchas de tomate que quedan incrustadas en el fondo de las cacerolas y que a menudo nos obligan a fregar a mano antes o después del lavavajillas.

Con esta tecnología ya no será necesario. Sartenes, cacerolas y ollas son ‘elementos conflictivos’ a los que los chorros de Whirlpool tratan en todos sus recovecos y restos adheridos gracias a la alta presión.

lavavajillas -Whirlpool - 60 cm - WFO 3O33 DL X - power-clean

Por su parte, 6th Sense es una tecnología orientada a ahorrar con cada ciclo de lavado. Cada 90 segundos, un doble sensor mide el grado de suciedad del agua (el nivel de partículas) y ajusta el grado de turbidez para optimizar el lavado.

Otra tecnología a tener en cuenta es PowerDry, que convierte el vapor resultado del final del ciclo de lavado en agua. Esto evita que, al abrir la puerta del lavavajillas, nos sorprenda una cortina de aire caliente y húmedo, pero también que la vajilla esté mojada cuando debería encontrarse seca.

lavavajillas -Whirlpool - 45 cm - WFO 3O33 DL X - power-dry

PowerDry seca los cacharros al final del ciclo y evita las manchas y chorretones que vemos con otros lavavajillas gracias al sistema denominado 3D AirFlow. Se trata de una cortina de aire frío que condensa el agua antes de que abramos la puerta. Además, el lavado y secado se realiza en tan solo una hora y evita el vapor en la cocina.

¿Cómo de importantes son los inyectores del lavavajillas?

Del número de inyectores y su ubicación depende en buena medida la limpieza de los cacharros. Es por eso que la mayoría de las marcas de lavavajillas disponen de varios puntos de salida colocados con gran precisión. La tecnología PowerClean que hemos visto arriba hace uso de este tipo de estrategias.

La mayoría de lavavajillas cuenta con dos emisores verticales situados a modo de aspas bajo la bandeja inferior y sobre la superior. Eso sí, para un lavado realmente óptimo es recomendable contar con inyectores añadidos en las paredes del electrodoméstico.

¿Buscas un tipo de programa específico?

El número de programas disponibles en el producto que nos ocupa habla sobre su versatilidad. En líneas generales, cada programa calienta el agua a una temperatura determinada y dura más o menos tiempo.

Podríamos decir que la horquilla de temperaturas oscila entre 45ºC y 75ºC, a menos  grados menos se resiente la vajilla y más se ahorra en electricidad, aunque el lavado también es menos potente. Cuantas más opciones tengamos, más ajustaremos el lavado a nuestras necesidades. Porque no todos los días hay que lavar copas de cristal o cacerolas; pero, cuando hay que hacerlo, buscamos que nuestro electrodoméstico tenga la capacidad de dejarlas limpias.

Eco 50ºC, prelavado, desinfección, o media carga multizona son algunos de los programas específicos de algunos de los lavavajillas que venimos mencionando. Y es que la sofisticación también ha llegado a este apartado. Sellos como Whirlpool exhiben propuestas como el programa antibacterias, perfecto para desinfectar a elevadas temperaturas y recomendable para vajilla con mucho uso que haya quedado amarillenta. En definitiva, detalles diseñados para los usuarios más exigentes.

Imágenes | Whirlpool