Hoy vivimos tan acostumbrados a utilizar la tecnología en la vida cotidiana que es fácil olvidar que en realidad no llevan tanto tiempo con nosotros. Nadie se imagina un hogar sin microondas pero, ¿sabías que apenas acaba de cumplir 60 años? Este pequeño electrodoméstico nació casi de casualidad pero estaba destinado a revolucionar la cocina, y desde entonces no ha dejado de evolucionar para facilitarnos la vida.

Magnetrones, una chocolatina y la fortuna del azar

La historia de la humanidad está llena de descubrimientos fortuitos que terminaron cambiando nuestras formas de vida, y el microondas es uno de los mejores ejemplos. Fue fruto del azar y de la curiosa combinación de una chocolatina con magnetrones en un laboratorio de Massachussets, en Estados Unidos. ¿Cómo se produjo tan feliz encuentro?

Corría el año 1946 y el ingeniero Percy L. Spencer se encontraba en las instalaciones de la empresa Raytheon Manufacturing Company, dedicada fundamentalmente a equipamiento militar. El investigador trabajaba en esos momentos en un proyecto para mejorar la capacidad de un radar, y estaba experimentando con magnetrones, unos dispositivos que generan microondas electromagnéticas.

Al bueno de Spencer le solía entrar hambre cuando trabajaba, así que llevaba una chocolatina en un bolsillo para reponer fuerzas. De pronto, se dio cuenta de que el chocolate se derretía cuando estaba cerca de un magnetrón, y lejos de maldecir por estropearse la ropa se despertó su curiosidad científica y no tardó en lanzarse a hacer más pruebas para comprender el fenómeno.

Si el magnetrón era capaz de calentar la chocolatina hasta derretirla, ¿qué ocurriría con otros alimentos? Para comprobarlo, acercó al magnetrón unos granos de maíz que explotaron para convertirse en palomitas, así que dio un paso más creando lo que sería un primer prototipo de microondas primitivo. Puso unos huevos en una caja estanca con un orificio al que aplicó un magnetrón, y logró hacerlo estallar. Había nacido, sin quererlo, el microondas.

Los primeros microondas comerciales

A pesar de que su empresa no se dedicaba a producir aparatos para el ámbito doméstico, cuando Percy Spencer comunicó a sus superiores su descubrimiento enseguida acaparó toda la atención. Las posibilidades que planteaba un dispositivo capaz de calentar tan rápidamente que podía cocinar un huevo en segundos eran inmensas, así que la compañía Raytheon patentó el primer microondas al año siguiente.

Fue en el mismo año 1947 cuando se lanzó el primer microondas conocido como tal, pero, por desgracia, no era muy práctico. Bautizado como Radarange, costaba unos cinco mil dólares, una fortuna para la época, y tenía unas dimensiones enormes, con un peso de más de 300 kilos. Se instaló en la cocina de un restaurante para probar sus funcionalidad, pero aún había que mejorar mucho el diseño para que terminara revolucionando la forma de cocinar.

Otra incomodidad de este primer modelo era que obligaba a instalar un sistema especial de tuberías porque se calentaba con agua caliente, pero pronto se fue perfeccionando el diseño para facilitar su instalación en restaurantes y cafeterías. Aún así, estos primeros microondas costaban alrededor de tres mil dólares y tenían el tamaño de una nevera grande, y consumían mucha más energía que un microondas moderno de hoy en día. Los inicios nunca fueron fáciles, pero en este caso sí fueron rápidos.

El microondas llega a los hogares

El nuevo aparato no tardó en llamar la atención de otros fabricantes y el mundo de la hostelería cada vez estaba más interesado en sus posibles usos. En 1952 se licenció la tecnología a la compañía Tappan Stove, que intentó hacerse un hueco en el mercado doméstico con un modelo más pequeño, pero aún demasiado caro. Los más de 1000 dólares de la época, unos 12 mil al cambio actual, eran prohibitivos para la mayoría de estadounidenses.

A pesar de todo sabían que tenían un diamante en bruto entre manos y la tecnología avanzó a pasos agigantados. Los hogares americanos ya estaban llenos de nuevos electrodomésticos que hacían mucho más cómoda la vida diaria y el microondas era el paso siguiente para revolucionar la forma de cocinar en casa.

En 1960, la compañía Litton adquirió a otra empresa que había estado trabajando también con magnetrones, y desarrolló su propio microondas. Además de hacerlo más pequeño, le dio la forma con la que los conocemos hoy, anchos y con una abertura en uno de los frentes. Estas empresas trabajaron rápidamente en crear nuevos modelos más cómodos y asequibles para el mercado doméstico, reduciendo su precio hasta los 500 dólares, y bajando.

En 1970 se habían vendido unos 40 mil microondas en Estados Unidos, y en 1975 la cifra ya se multiplicó hasta el millón de unidades. Está claro que la población recibió el nuevo aparato con los brazos abiertos y solo hacía falta que los bolsillos se lo pudieran permitir. Cualquier ayuda extra en la cocina era más que bienvenida por las familias de la época, lo único que se necesitaba era hacerle un hueco.

La publicidad y el boca a boca fueron más que suficientes para extender por todo el país la nueva moda del microondas: todo el mundo quería uno. Para ser el hogar más moderno y eficiente se volvió imprescindible tener uno de estos nuevos electrodomésticos en casa, y ahora que tenían un precio razonable y se podían instalar en cualquier cocina, no había excusas. Pronto cruzaron fronteras y llegaron a Europa, Asia y el mundo entero.

¿Cómo ha revolucionado el microondas nuestra forma de cocinar?

Puede que nuestras abuelas se resistieran a confiar al principio en el microondas, pero una vez que se ha probado la comodidad que ofrece ya es difícil resistirse a él. Verdaderamente ha revolucionado y conquistado nuestras cocinas, porque es el aparato que un hogar moderno necesita. Sus ventajas son, sobre todo, la comodidad, facilidad de uso, potencia e inmediatez.

No hace falta apenas saber cocinar para preparar platos con el microondas, permite aprovechar las sobras recalentando todo tipo de comidas y hace que sea muy fácil calentar la leche o derretir alimentos. Son muchas las empresas de alimentación que han ideado productos y platos para cocinar directamente en el microondas, y hoy en día incluso hay libros de recetas dedicados a este electrodoméstico.

Además tampoco requiere una instalación compleja y cabe en cualquier cocina, por eso es un básico en pisos de estudiantes, casas de vacaciones o recién independizados. Desde que salieron los primeros microondas al mercado la industria ha seguido evolucionando, añadiendo funcionalidades como el grill, que permite dorar y gratinar.

A grandes rasgos se han mantenido las principales características que definen a este aparato, con un diseño en general estándar que busca sobre todo la practicidad. Pero en los últimos años se ha dado un paso más gracias a los hornos microondas como el LG Smart Inverter, que permite descongelar, calentar y cocinar de forma potente, uniforme y mucho más rápida.

Tecnología Smart Inverter, otra revolución en nuestra cocina

El horno microondas LG Smart Inverter quiere tomar el testigo de aquel primitivo microondas de los años 60 para ser la verdadera revolución de las cocinas de la actualidad. El gran avance que propone frente a un microondas convencional se basa en la exclusiva tecnología Smart Inverter, que permite controlar todas las fases de la cocina, desde el descongelado hasta el toque final de un gratinado.

Esta tecnología es la única del mercado que regula de forma precisa y real la potencia, tanto para calentar como para cocinar y descongelar. A diferencia de los microondas convencionales, esta tecnología aplica una corriente continua que respeta los alimentos al no producirse desviaciones de temperatura. Así, por ejemplo, al descongelar se evita que queden los bordes cocidos y el centro congelado, y al calentar todo el alimento alcanza la misma temperatura de forma uniforme.

Con la tecnología Smart Inverter podemos preparar gran variedad de platos, incluyendo asados, cocciones al vapor y frituras saludables, evitando el sobrecalentamiento y la destrucción de las células de los alimentos. La comida se cocina de forma real, manteniendo todos los nutrientes y el sabor de los alimentos, y lo hace de forma mucho más rápida y potente.

El primer microondas causó un gran revuelo en su momento pero nadie hubiera podido predecir que hoy la tecnología llegaría a revolucionar tanto nuestras cocinas. Con electrodomésticos en casa como el horno microondas LG Smart Inverter, las tareas cotidianas son más cómodas y prácticas, y nos hacen la vida mucho más sencilla.

Fotos | Ethan, David Preston, Pamperchu, iStock.com/Maximkostenko, monkeybusinessimages

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