Cualquier usuario que haya navegado de pasada por ebay (la versión americana es más extensa), habrá contemplado con estupefacción cómo se venden sin reparos copias idénticas de teléfonos de Nokia (en su mayoria) y otras marcas.

Estos teléfonos, en general de origen Chino, maestros en copiar y fabricar en serie, son aparatos de apariencia estética idéntica pero de terminación interna que deja bastante que desear. Software lleno de errores, falto de depuración y hardware de calidad paupérrima.

Si bien es cierto que en países donde el capitalismo está más que instalado, la adquisición de terminales originales no representa un gran problema, entre las compañías que subvencionan y el poder adquisitivo, en países en vías de desarrollo como lo de el sur de Asia y África sí que resultan una opción real de penetración en la telefonía móvil, que aún es coto privado de los más pudientes.

Para evitar mala propaganda y engaños de personas que no sepan distinguir copia del original, Nokia ha comenzado la guerra por cuenta propia con propaganda en prensa escrita e internet para paliar los posibles efectos futuros. En esta propaganda se advierte de la falta de IMEI en estas imitaciones (recordemos que el IMEI es un dato obligatorio y único universalmente en las comunicaciones móviles), el peligro de los niveles de radiación SAR fueran de los parámetros legales, la calidad de materiales y un largo etcétera de propiedades que los distinguen de los originales de Nokia.

Sin duda Nokia debe verlos ya como una amenaza como para permitirse el invertir en propaganda para estos fines. Es triste ver como la permisividad en términos de copyright de los países orientales hace temblar incluso a grandes imperios como Nokia en este caso. Algún día las fronteras se abriran para algo más que el simple turismo.