El mundo anglosajón de la tecnología se ha inventado una denominación para aquellos que están siempre a la última, comprando el gadget más novedoso o el dispositivo más cool del momento. Esos compradores que adquieren cualquier aparato tecnológico a la venta aunque no esté del todo establecido en el mercado. Éstos son los llamados ‘early adopters‘, ‘innovators‘ o ‘technical enthusiasts‘, es decir consumidores prematuros.

El New York Times dedica un artículo a los ‘late adopters‘ que me ha hecho reflexionar sobre estas singularidades de la tecnología. Los usuarios justamente contrarios a los consumidores prematuros, los que no sólo pasan de comprarse lo último, sino que no abandonan lo que utilizan hasta que no tengan más remedio son los ‘late adopters‘. Son aquellos usuarios que se niegan a hacer las actualizaciones online de los programas si ven que lo que usan cumple con sus expectativas, no cambian al interfaz moderno de las aplicaciones online (como el reciente cambio de Yahoo mail, por ejemplo), ni se lanzan sobre los nuevos aparatos que hay en el mercado hasta que no se hayan consolidado.

La ventaja de éstos últimos es que se aseguran de que lo que compren no acabará siendo una de esas tecnologías fracasadas como el HD DVD o el vídeo Beta.

Entre esos cadáveres tecnológicos tengo especial cariño el LD, el llamado Laser disc que pretendía desbancar al vídeo VHS. Recuerdo que paseando por una tienda de electrónica mi padre me dijo: “mira un reproductor de LD, en unos años todos tendremos uno de esos”. Evidentemente esa predicción no se cumplió, ya que al poco salió a la venta el DVD y nadie quería ni oír hablar de un disco óptico con una dimensión descomunal (me recodaban al vinilo por el tamaño) cuando existían discos mucho más pequeños y con mejor calidad.

El miniDisc fue otro de esos fracasos en los que, esta vez, tengo que reconocer que caí. Con el argumento de “la calidad de la música es inigualable”, los reyes me trajeron un miniDisc maravilloso que abandoné en cuanto pude por un iPod. La verdad es que el miniDisc funcionaba (y supongo que funciona) muy bien, pero tener que pasar a esos discos en miniatura toda mi colección de discos era una tarea tediosa. Además ir cargando luego con ellos a todas partes era lo más incómodo.

Apple sacó a mediados de los 90 una consola llamada Pippin que al igual que la Dreamcast de Sega, se sumó a la lista de fracasos tecnológicos que los ‘early adopters‘ amontonarán con recelo en sus hogares.

Recientemente hemos vivido la lucha entre HD DVD y Blu-ray. Los consumidores prematuros que compraron HD DVD quizá se lo piensen dos veces la próxima vez antes de hacer de ratas de laboratorio para el mundo de la tecnología.

¿Y tú?, ¿eres un early o un late adopter? [la opción intermedia está descartada, si no eres early eres late]


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