Consejos básicos Como ocurre en casi todo lo relacionado con la tecnología, cuanto más invirtamos, mayor calidad conseguiremos, es decir, no se puede pretender disfrutar de un sonido de alta fidelidad en nuestro coche, con unos agudos intensos y unos bajos potentes, son tan sólo un par de altavoces procedentes de una marca “made in china”. Aunque, como hemos dicho antes, esto se aplica al mundo de la tecnología, el sonido de alta fidelidad, es especialmente sensible a la calidad de los componentes mecánicos, y los resultados obtenidos serán directamente proporcionales a éstos. Comprar una marca de segunda categoría puede darnos unos resultados que desmerezcan de su precio. Muy importante es distinguir entre vatios máximos y vatios reales (RMS). La potencia de un sistema de audio puede expresarse con ambigüedad en las especificaciones, y si bien un equipo puede presumir de vatios, es la potencia RMS la que nos dará la cifra más importante a la hora de escuchar música.

Eligiendo la radio El autoradio es el corazón de nuestro sistema de sonido en el automóvil, es la base de todo ya que será la fuente del sonido que se amplificará en un futuro. Para partir de buenos mimbres, es indispensable que al menos tenga dos salidas RCA, una para el amplificador o un line driver y otra para subwoofer. Es muy recomendable que la radio disponga de filtro Hi Pass (HPF), para distribuir de forma adecuada las frecuencias a los altavoces, El filtro Low Pass(LPF) sirve para el manejo de corte de frecuencia u control del subwoofer. La tercera característica más importante de nuestro autoradio es el control de frecuencias, para que la ecualización tenga un mínimo de garantías. Es recomendable que disponga como mínimo de tres bandas, bajos, medios y altos. Por último, y como cuestiones más triviales, valorar el resto de características, como pueden ser entrada USB, display, diseño, etc…

Cambiar los altavoces Usualmente, los altavoces que monta un automóvil de serie, dejan bastante que desear para aquellos oídos que quieran utilizarlos para algo más que oír las noticias y los partidos de fútbol. Necesitaremos, por tanto, instalar cuatro nuevos altavoces, para tener sonido en la parte delantera y trasera. En caso de buscar un sonido más envolvente, optaremos por añadir un segundo par en la zona trasera. Instalaremos en la zona delantera, los tweeeter (pequeños altavoces de agudos) y los altavoces convencionales de forma separada, y en la trasera, unidades más grandes que vienen integrados tanto los agudos como los medios. En cuanto a la potencia de los altavoces, deben ser de al menos cuatro canales suponiendo que finalmente instalamos el mismo número de altavoces. De este punto depende en gran medida la calidad final de nuestro sistema de alta fidelidad, por lo que no deberíamos aceptar menos canales.

El amplificador ha de estar en consonancia con los cuatro canales de los altavoces, y hemos de asegurarnos que cuenta con filtro High Pass (HPF). Los altavoces no soportan muchos vatios reales (RMS) por lo que un amplificador de cincuenta o setenta y cinco vatios reales por canal es más que suficiente, siempre que el fabricante sea de calidad contrastada. El subwoofer hace las funciones de amplificador de bajos, y para la finalidad que quieras para tu sistema de sonido en el automóvil, existen distintas medidas y niveles de potencia: desde escuchar los cambios más sutiles de entonación en un aria de Verdi, hasta sentir en el pecho las vibraciones de la música electrónica más potente. Como regla general un subwoofer de mayor diámetro retumbará más en nuestro coche, aun teniendo la misma potencia de un subwoofer de menor diámetro. El amplificador que elijamos debería de tener, como mínimo la misma potencia RMS que el subwoofer

Un equipo potente va a necesitar un uso intensivo de la batería de nuestro auto. Aunque no es necesario en equipos medios, existen aparatos diseñados específicamente para salvaguardar la batería, los llamados “capacitadores”. Si bien pueden resultar un coste añadido, las descargas bruscas de batería acortan la vida de esta, y un fallo en el sistema eléctrico de nuestro automóvil, puede suponer una avería con un coste considerable. Es por tanto una buena inversión proveerse de un sistema de salvaguarda, en aquellos casos de uso intensivo de subwoofer y altavoces de gran potencia. Otro de los aspectos, a priori menores, a tener en cuenta, es el cableado. La calidad del cable, y la protección mediante fusibles, es la mejor manera de asegurarnos de que la pérdida de calidad que sufre el sonido, desde la fuente hasta los altavoces, es mínima. No hemos de intercambiar nunca los cables del amplificador con los de los altavoces, y a no ser que tengamos un manejo fluido con este tipo de instalaciones, hemos de dejarlas en manos de un profesional, utilizando esta pequeña guía para despejar las dudas más básicas y demandar a ese profesional lo que verdaderamente necesitamos.


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