En Tecnología de tú a tú hemos hablado a fondo de Microsoft Surface Pro 3. Un equipo del que nos enamoramos a simple vista y que hemos probado exhaustivamente. Ahora, tras contaros todo sobre él y la experiencia durante los primeros días es hora de resolver una pregunta vital: ¿es un ordenador para mí?

Para responderás a esta pregunta hemos estado usando durante un mes este equipo. Lo hemos probado de verdad, de forma intensiva y sustituyéndolo por nuestra herramienta de trabajo habitual. Lejos de ser una prueba dura y difícil, hemos descubierto que los convertibles son fantásticos. Vamos a verlo.

Los primeros días

Dejamos de lado nuestro portátil para configurar Surface Pro 3 como equipo principal. Todo empieza muy bien, la transición es fácil pero nos damos cuenta de que hay cosas muy diferentes. Sistemas operativos a un lado, nos damos cuenta de que aunque tiene aspiraciones de portátil, su acabado es el de un tablet.

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La pantalla es algo más pequeña pero acostumbrarnos a su formato de 3:2 no supone un problema. Su resolución está por encima del portátil que usábamos antes y eso ayuda a que no se canse tanto nuestra vista. Echamos de menos algunas cosas como los conectores USB. Uno está bien, pero a veces echamos de menos tener alguno más.

El gran salto lo encontramos con el teclado. Acostumbrados a uno convencional, dar el salto a uno de estas características lleva su tiempo. Al menos eso pensábamos porque en los primeros días nos acostumbramos a escribir rápido con él y no tener que pelear con fallos debidos a los movimientos con los dedos.

Hecho el calentamiento con el equipo, instalamos todas las aplicaciones con las que solemos trabajar (Excel, World, Photoshop, Premiere…) para dar el salto definitivo y empezar a usarlo solo a el. Es un viaje sin retorno, lo metemos en la mochila para ir a la oficina y comenzamos a trabajar con él.

Adaptándome a Surface Pro 3 para trabajar

Parece un tablet pero Surface Pro 3 es un ordenador portátil con todas las letras. Nada de tener que buscar alternativas o aplicaciones extrañas que se ajusten a nuestras necesidades diarias. Tenemos todo y sin ningún tipo de limitación por rendimiento o especificaciones.

Abrimos Surface Pro 3, nos conectamos a la red WiFi y tras revisar el correo abrimos Excel para revisar hojas de cálculo bastante pesadas. Lo hace con ligereza y aunque parece un equipo pequeño no tenemos que forzar la vista para ver las diferentes celdas y datos. Pasamos a escribir unos cuantos documentos de Word, escribiendo texto y copiando tablas, todo va como la seda.

Llegamos a una prueba de fuego: toca abrir Adobe Premiere para editar vídeo. Tenemos los fragmentos en un pendrive que conectamos al puerto USB del equipo. Los importamos y empezamos a trabajar con ellos. Tenemos la duda de si podrá con ello, es un vídeo sencillo pero necesitamos hacerlo hoy sin falta.

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Colocamos todo, hacemos los arreglos correspondientes y listo: nos ha llevado una buena hora y media de trabaja pero ha quedado perfecto. Eso no es lo mejor de todo, el Surface Pro 3 se ha portado perfecto. No ha hecho demasiado ruido, no se ha calentado en exceso y hemos podido realizar la tarea.

Seguimos con esta tónica durante varios días y algo que notamos es que esta vez no tenemos que llevar una mochila grande para llevar este ordenador. Con un bolso es más que suficiente y es que la diferencia de peso se nota un montón. Nada de paseos con dos kilos y medio de PC con su cargador.

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La batería aguanta bien y podemos estar trabajando con él durante unas cinco o seis horas sin tener que conectarlo al cargador. Algo importante porque en nuestro trabajo nos movemos muchos y necesitamos que cumpla en este aspecto. Día a día, nos vamos dando cuenta de que Microsoft no mentía: es una herramienta de trabajo con todas las letras, a pesar de su singular formato.

Surface Pro 3 como herramienta de ocio

Vale, os hemos hablado mucho de Surface Pro 3 como herramienta de trabajo pero no solo hacemos eso. Nos gusta divertirnos, desconectar un poco y jugar. Quitamos el teclado y nos ponemos a usarlo como un tablet gracias a su pantalla táctil. Nos tiramos en el sofá a navegar por nuestras páginas favoritas un rato.

La proporción tamaño peso es genial y aunque es más grande que otros tablets, por opciones rápido nos damos cuenta que vale más tener el ecosistema de Windows que el de otras plataforma. Funciona fluido y, cuando vemos vídeos, podemos apoyar el equipo en la mesa gracias su bisagra y ponerlo como un marco.

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Probamos a instalar unos cuantos juegos. Si queremos disfrutar de los más punteros tendremos algún que otro problema pero para jugar a la mayoría de ellos lo podremos hacer sin problemas. Además, si tenemos un mando USB de Xbox 360 podemos conectarlo para jugar sin necesidad de hacerlo con el teclado.

Al llevar Windows 8 completo podemos usar tanto aplicaciones de la tienda que tiene el sistema como cualquier .exe que nos bajemos de internet. Esto nos deja un catálogo de posibilidades inmenso. ¡Ah! No nos olvidamos del lápiz que incluye, es perfecto para garabatear y olvidarnos durante un rato de la libreta de papel de toda la vida.

Sí, es un equipo para mí

Hemos trabajado, hemos jugado y durante un mes el Surface Pro 3 ha sido puesto a prueba para comprobar si en el día a día es, o no, un portátil que merece la pena. No hablamos de pruebas técnicas sino de la experiencia de usarlo. La de que sea nuestro equipo y convertirlo en nuestro compañero.

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Las sensaciones que vamos a tener todos y cada uno de nosotros porque más allá de dichos tests, lo que queda es eso: cómo lo usamos. ¿Nuestro veredicto? Que sin duda es un equipo para muy recomendable. A día de hoy es la mejor opción para quien busca un equipo potente en un formato pequeño para llevar siempre encima.

Rinde bien, tiene buena autonomía y es capaz de hacer todo lo que nosotros queramos. Las limitaciones que tienes son por el propio formato portátil. Vale, no abre los juegos más punteros al máximo rendimiento pero si ese es nuestro objetivo, lo mejor es optar por un PC orientado a jugar.

La única pega que le vemos es el tamaño de la pantalla. No porque no nos gusten los equipos pequeños sino porque es una cuestión más personal. Quien quiera un equipo con una pantalla grande, quizá le interesen más otros equipos pero está claro que en todos los portátiles alrededor de las trece pulgadas, este es el rey sin duda.

Muchas virtudes en un equipo que no deja indiferente a nadie con su diseño. ¿Quieres hacerte con él? Puede ser tuyo hoy mismo en El Corte Inglés:

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