Silicon Valley, uno de los pioneros parques tecnológicos estadounidenses, se hizo famoso sobre todo en los albores de la generalización de la informática hacia el usuario desconocedor de las tecnologías. El silicio, compoennte esencial de todo chip a día de hoy, dió el nombre a este valle, cuna de la tecnología, la programación y máximo exponente del capitalismo tecnológico al que se ve sometida la sociedad actual. Al amanecer de su jornada laboral, los empleados de todo el parque notaron con asombro la usencia de todo tipo de conectividad en su entorno de trabajo.

Ni móviles, ni internet, ni vestigio alguno de radiación en pro de la comunicación. Todo ello debido al acto vandálico de un individuo que, serrucho en mano, se dispuso a dar “muerte” a unos cuantos cableados de fibra óptica de la compañía AT&T (La Telefónica Norteamericana).

Esos pares de fibra hacinados en sus conductos eran los responsables de todo el peso de la comunicación en el valle. Gracias a la facilidad de detección de cortes de tráfico de datos en la fibra, se pudo solucionar en cuestión de horas la avería, encontrándose en el lugar del siniestro el arama del delito, un arcaico serrucho.

Es de suponer que el desaprensivo autor de esta avería conocia el punto donde había que cortar, un nodo principal de fibra óptica no suele ser fácil de detectar como para tener la “suerte” de atinar con el “premio gordo” de las fibras de Silicon Valley.

Es probable que algún ex empleado tomase justicia de forma autónoma. Hechos como este reflejan la debilidad existente a día de hoy sobre una de las herramientans que mueven el mundo, internet. Si un simple vándalo es capaz de realizar tamaño destrozo con tan vago esfuerzo, es inquietante reflexionar sobre los daños que podrían producirse con un ataque global y organizado a la red de redes.

Es inconcebible el funcionamiento del planeta sin internet en los tiempos que corren, bancos, comercios, pymes, particulares… todo está conectado y sincronizado en un 90% mediante internet.


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