Logo USB 3.0

Todos conocemos y usamos dispositivos USB. Ya sea en forma de pendrive, disco duro o incluso para cargar el smartphone lo cierto es que se ha convertido en un elemento fundamental para usar nuestros gadgets. Una de las claves de su éxito la encontramos en el hecho de ser un estándar que casi todos los fabricantes han apoyado y también su velocidad a la hora de transmitir información.

Aunque el USB 2.0 parece algo muy novedoso, lo cierto es que es un estándar que tiene ya doce años. El siguiente paso se está produciendo ya y aunque la transición va a ser lenta cada vez hay más dispositivos que utilizan el USB de última generación: 3.0. Dentro de este número se esconden muchas virtudes, en Tecnología de tú a tú hoy hablamos de ellas.

USB, de las siglas Universal Serial Bus, es un tipo de conector que se ha caracterizado por su gran acogida en la industria y por sus altas tasas de velocidad. En su versión 2.0, la que todos utilizamos casi a diario, los archivos se mueven hasta a una velocidad máxima de 35MB por segundo. Bastante elevado para mover archivos pequeños pero algo escaso para archivos grandes.

Disco duro LaCie USB 3.0

Además, también nos sirve para cargar ciertos dispositivos. Muchos smartphones, principalmente Android y Windows Phone, utilizan el micro USB como entrada para la corriente. Podemos cargarlo a través de un ordenador, aunque no tendremos tanta potencia, o bien a la red eléctrica a través de un adaptador o cargador compatible.

Nos hemos acostumbrado a él pero la tecnología es una evolución constante y desde hace unos años el USB 3.0 cada vez tiene más presencia. Tras haber sido aprobado hace cuatro años ahora cada vez es más común encontrarse dispositivos compatibles con este nuevo estándar. ¿Qué ofrece? Veámoslo con detalle.

Lo primero y más significativo es el aumento de velocidad. De los 35 MB por segundo pasamos a los 350 MB. Es decir, diez veces más rápido. Estamos hablando de un máximo, en ambo casos, pero la velocidad normal en un dispositivo USB 3.0 ronda los 190 MB/s que no está nada mal. Para hacerlo además más rápido se ha cambiado la gestión del ancho de banda.

Ahora, en estos dispositivos podremos enviar y recibir archivos por dos canales diferentes sin que esto suponga una bajada de velocidad. Este es un avance bastante importante respecto a USB 2.0 ya que este sólo tenía un canal por el que transferir la información. La gestión de la energía también se ha modificado y si bien es cierto que no nos ahorrará unos euros en la factura si es cierto que consumen menos, aunque la diferencia no sea apenas apreciable.

Dispositivos tenemos muchos, desde pendrives de TDK y Lexar a discos duros de LaCie, Western Digital o discos multimedia de HP. Todos ellos cuentan con el estándar USB 3.0 pero ojo: también necesitaremos que nuestra placa sea compatible. Es decir, si tenemos un conector 2.0 no podremos disfrutar de toda la velocidad posible.

Muchos ordenadores modernos ya cuentan con puertos USB 3.0  pero si vamos a comprar un pendrive o un disco duro de estas características lo mejor es asegurarse antes que nuestro ordenador también lo tiene. Por último un pequeño consejo: a la hora de conectarlo, siempre que podéis, sea 3.0 conectarlo directamente a los puertos de la placa base para obtener más velocidad. En los portátiles es fácil, en los sobremesa es tan sencillo como conector en la parte trasera de la CPU y no en los conectores frontales.

 

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