¿Quién no ha soñado en convertir su pasión en su manera de vivir? En algún punto de nuestra vida, todos hemos deseado ser futbolistas profesionales, cantantes o músicos de enorme popularidad, artistas cuya firma sea reconocida a nivel global y seguro que más de uno habrá coqueteado con la idea de montar un pequeño restaurante tras pasar un par de horas en la cocina preparando su plato estrella. Todo lo anterior puede parecernos una pequeña quimera, pero en la primera industria del entretenimiento mundial ser el próximo  “Cristiano Ronaldo” o el “Messi” de los videojuegos no es un sueño imposible. De hecho, hoy en día, los jóvenes aspiran  a ser los ídolos de los eSports

Los llamados eSports, o deportes electrónicos, no son el futuro, sino el presente de una industria que no cesa de evolucionar y reinventarse cada año. Competiciones de jugadores profesionales que llenan estadios enteros y son capaces de generar millones de dólares simplemente jugando a sus videojuegos favoritos. La llamada generación de los millennials, esa que idolatra a las celebridades de YouTube y sobreentiende que el iPad siempre ha estado ahí, es perfectamente consciente de que ser jugador profesional de videojuegos está a la misma altura de los mayores deportistas de élite. Pero ¿nosotros entendemos por qué?  

Una breve aproximación a la evolución de los eSports

Los eSports no son precisamente algo que haya surgido de la noche a la mañana. La primera competición de la que existe constancia se celebró en la Universidad de Stanford en 1972, donde un grupo de académicos compitió a través del juego electrónico ‘Spacewar’ en las “Intergalactic Spacewar Olympics”. Curiosamente, el premio  para quien consiguiera la mayor puntuación sería una suscripción anual a la revista Rolling Stone. Ya en 1981 se celebró el “Space Invaders Championship”, auspiciado por Atari, continuando la idea del jugador contra la máquina. Pese a todo, esta competición consiguió congregar a más de 10.000 jugadores de Norteamérica. Aquello era una señal inequívoca.

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Una de las máximas embajadoras durante el asentamiento de los videojuegos desde las salas recreativas al formato doméstico fue Nintendo a través de su gira “Nintendo World Championships”. Llegados a este punto, ya estamos hablando de un formato muy parecido al de los eSports actuales aunque con las limitaciones promocionales y tecnológicas de entonces: nada de juego en línea, una cobertura mediática bastante limitada y una manera de concebir y diseñar los juegos muy diferente a la de hoy en día.

Cuando el juego online entra en escena y se genera un auge de géneros y formas de jugar inexploradas como los shooters en primera persona o los juegos de estrategia en tiempo real, se produce un salto drástico a la hora de entender el concepto de los propios videojuegos: ya no bastaba con superar el nivel impuesto por el programador, ahora el jugador quería medirse y vencer a los demás usuarios de todo el mundo.

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Gradualmente entran en escena los rankings mundiales, las competiciones profesionales, los portales de visionado que consiguen congregar a millones de espectadores, los patrocinadores, los espectáculos de juego en vivo y, finalmente, la creación de equipos de jugadores profesionales como ya ocurre con las escuderías de Fórmula 1 o cualquier disciplina deportiva de alto interés. Actualmente, en los países donde están más desarrolladas estas iniciativas (Alemania, Japón o Corea del Sur…), a los jugadores profesionales de ‘League of Legends’ o ‘Defense of the Ancients’ se les trata como a auténticas celebridades hollywoodienses.

Una disciplina accesible para todos

Una de las cosas que ha hecho interesante y accesible el fenómeno de los eSports es que absolutamente cualquier persona puede medirse, competir y hasta tener la posibilidad de vencer a los jugadores profesionales. Juegos como ‘Starcraft II’ o ‘Street Fighter V’ ofrecen tablas clasificatorias en las que todo el mundo puede visionar partidas y ver su posición frente al resto de jugadores a nivel nacional o mundial. Al contrario que en el resto de disciplinas como el deporte, la música o el arte, es posible destacar sin el apoyo de un patrocinador de peso: si destacas como jugador estarás en lo alto de la tabla y gradualmente irás congregando espectadores y visibilidad.

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Ya bien sea en un juego de disparos como ‘Counter Strike’ o en uno donde el trabajo en equipo es absolutamente esencial como ‘League of Legends’, la experiencia  es un grado y el talento, la concentración, los reflejos e incluso la imaginación a la hora de resolver una situación complicada se han convertido en un lenguaje universal que no entiende de fronteras geográficas o físicas, como lo puede ser la buena música. Aquellos que demuestran mejores aptitudes son un foco de interés potencial de cara a de millones de usuarios en plataformas como Twitch o YouTube Gaming y eso deriva en movimientos económicos que rivalizan con las producciones cinematográficas más ambiciosas. Los jugadores de eSports son las nuevas estrellas del rock.

Sin embargo, lo que ha convertido a los eSports en un fenómeno sin precedentes y ha conseguido expandirlos de manera astronómica en relativamente poco tiempo, es que se trata de un deporte de masas concebido, desarrollado e impulsado de manera totalmente digital por los propios jugadores, ofreciendo no sólo un entorno único a la hora de participar en el mismo, sino que también ofrece unos niveles de participación y feedback únicos.

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De este modo, no son una simple evolución de aquellas multitudes que se arremolinaban en torno al mejor jugador de las salas recreativas de principios de los 90. Estamos hablando de una generación que se desenvuelve en los entornos online con soltura, que genera Memes y viraliza contenidos audiovisuales, y que cuando recibe una notificación de que su héroe digital emite en directo a través de streaming, posiblemente deje de jugar para empezar a ver cómo otra persona  juega. Y es que, a fin de cuentas, se trata de otro jugador con el que comparte una misma pasión: sus juegos favoritos.

Los nuevos héroes digitales, así es la vida de una estrella de los eSports

Llegados a este punto conviene tener en cuenta el concepto de ‘gamer’. Cualquier persona que disponga de una videoconsola, ordenador, móvil o tablet es un jugador de videojuegos en potencia. De hecho, desde hace ya varios años, existe un volumen de población en ascenso para la que los videojuegos forman parte de su día a día y manifiestan su pasión como otros lo hacen con  la música, el cine, la literatura, el deporte o la danza. Los llamados ‘gamers’ viven al día lo que ocurre en la industria del videojuego y reservan varias horas a la semana para dedicarlas a su hobby favorito, y con la llegada de Internet han visto ensanchada su pasión aliándose y compitiendo con el resto del mundo. Era sólo una cuestión de tiempo que gradualmente se forjaran equipos que compitieran a niveles más serios y con aspiraciones profesionales.

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Evidentemente existe una serie de niveles que sirve para distinguir el grado de dedicación y experiencia de los equipos y jugadores de cara a los eSports. A la hora de empezar a competir tanto de manera individual o por equipos nos encontraremos con que la mayoría de las competiciones realizadas en la actualidad son de carácter accesible, con costes de inscripción gratuitos o muy reducidos. Esta categoría “abierta” se sostiene por los principios de aprender y divertirse y normalmente los premios también son mucho más modestos, en el caso de haberlos.

El siguiente nivel o categoría dentro de las ligas de eSports sirve para medir directamente nuestras habilidades con el resto de competidores. Los premios de estas ‘major leagues’ están garantizados para los ganadores aunque no la gratuidad de participación. Sin embargo, aquellos que destaquen especialmente entre el grueso de jugadores en determinados juegos y demuestren aptitudes excepcionales conseguirán llamar la atención rápidamente de los profesionales, que es el nivel de mayor grado.

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Los mayores espectáculos dentro de los eSports los encontraremos de la mano de los los equipos profesionales, compuestos por jugadores procedentes de los circuitos menores que han destacado especialmente por su habilidad y potencial reclutados por  ojeadores como los que existen en los deportes tradicionales. Estos profesionales del videojuego entrenan a diario y cuentan con un fuerte respaldo de personal y patrocinadores, siendo su objetivo clasificarse para los grandes eventos mundiales y, por supuesto, ser los campeones.

Por supuesto, mientras más éxito y notoriedad obtiene el equipo más sponsors y apoyos externos van apareciendo en el camino hacia lo más alto, y es que uno de los factores más importantes es que los eSports son absolutamente accesibles para cualquiera con la suficiente dedicación. Precisamente muchos de los juegos más populares son free-to-play o, dicho de otro modo, se pueden disfrutar de manera totalmente gratuita teniendo la opción de realizar compras dentro del juego. Con todo, hay varios rasgos que hacen que estos gladiadores digitales tengan una filosofía y estilo de vida únicos, y no se trata precisamente del glamour de la competición.

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El día a día de los jugadores de videojuegos de alto rendimiento también ofrece unas características y ciclos equivalentes a los de otras disciplinas competitivas, aunque encontraremos un elemento que será determinante a la hora de abordarlos. Esto no debería ser una novedad per se, ya que el baloncesto favorece a los jugadores más altos o el ciclismo a los pilotos más ligeros y, en ambos casos, es complicado encontrar a profesionales de más de 40 años. Sin embargo, la peculiaridad de los máximos exponentes de los eSports es precisamente su  juventud: normalmente, la edad que ofrece la élite de cada juego  está comprendida entre los 15 y los 25 años. ¿Por qué?

Lo primero a tener en cuenta es que, más allá del talento o la habilidad, hace falta un nivel de dedicación comparable al de cualquier otra disciplina en la que el usuario quiera posicionarse a nivel mundial. Los equipos de jugadores profesionales  cuentan con sponsors, entrenadores, managers, analistas y todo tipo de personal dedicado a sacar el máximo rendimiento a los integrantes del mismo a través de una serie de calendarios de preparación y entrenamiento comparables a los de cualquier otro deporte.

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Pero más allá de la propia experiencia adquirida, la sutil y gradual pérdida de reflejos que experimentan los jugadores profesionales de eSports de más de 25 años acaba pasando factura a sus resultados y a su ratio de victorias.  Si nos fijamos en los mejores jugadores a nivel mundial, veremos que muy pocos se aproximan a los 30 años y apenas unos pocos sobrepasan las tres décadas. ¿Es la selección natural de la que hablaba Darwin aplicada a la competición digital?

Sin embargo, el ciclo en activo de estas nuevas y jovencísimas estrellas mediáticas les reporta ingresos millonarios más allá de los grandes premios que se obtienen en torneos y royalties. Estamos hablando de patrocinadores que les ofrecen contratos de miles de euros por promocionar sus accesorios como ratones, fightsticks o auriculares; pero también de cualquier tipo de promoción, merchandising propio y, por supuesto, del sueldo mensual del propio club al que pertenece el jugador, basado en su capacidad de movilizar a sus fans, además de sus propios ingresos por emisiones a través de los canales en streaming. De hecho, en la actualidad, los clubs de eSports ya están realizando fichajes millonarios por estrellas emergentes.

Cifras millonarias y un marco legal para de cara al futuro: esto va a ir a más

Si existe una inversión tan fuerte por eSports es precisamente por la enorme demanda de público que existe y que se traducen en unas millonarias  cifras de cara a la industria que lidera el entretenimiento a nivel global. De hecho, la empresa SuperData estima que sólo en 2015 se generaron más de 748.8 millones de dólares, de los cuales 224 millones eran de procedencia norteamericana, 172 europea y más de 321 millones venían del continente asiático, desmarcándose sensiblemente como el sector de mayor impacto en la actualidad y en continuo ascenso.   

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La entrada de una mayor cobertura mediática y el crecimiento exponencial tanto de espectadores como de jugadores ofrece unas previsiones de expansión social que vaticinan que los eSports se medirán en audiencia con eventos deportivos del calibre de los mundiales de Fútbol o la célebre Super Bowl norteamericana, hasta el punto en el que ya existen canales y programas dedicados íntegramente a esta disciplina competitiva, y cada vez son más los medios se encuentran evaluando la manera de adaptarlos a la pequeña pantalla.

Actualmente en España existe una explosión de sponsors y equipos profesionales que satisfacen una demanda media de más de 13.000 espectadores simultáneos únicamente en nuestro país, duplicando la cifra de espectadores cuando las retransmisiones implican ligas europeas. En cuanto a los juegos con más visionados y jugadores a nivel nacional, nos encontramos con ‘League of Legends’, al que le siguen con cierto margen juegos de disparos en primera persona como  ‘Counter Strike: GO’ o la saga ‘Call of Duty’.

Precisamente por ello varios países ya han integrado los eSports dentro de su marco legislativo, mientras que otros, como Francia, están empezando a forjar su propios contextos legales con el fin de impulsar adecuadamente estas competiciones de videojuegos y, actualmente, están solicitando opiniones a todos los sectores, incluyendo los propios usuarios y espectadores. Lo interesante de esa consulta pública, además de propiciar un marco legislativo y regulatorio eficaz para el desarrollo de estas actividades en el país galo, es que muchas de las leyes y normativas nacidas dentro de los contextos europeos acaban siendo adaptadas a nuestro país.

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Los eSports no son la próxima moda, son el presente y el futuro de una nueva generación de deportistas adaptados a los medios digitales y que han conseguido extender el concepto de los quince minutos de gloria que promulgaba el artista Andy Warhol a un nuevo nivel.

Se prevé que en un  futuro no demasiado lejano las competiciones de eSports conseguirán atraer más audiencia que los grandes eventos deportivos actuales, sin embargo, y como indicamos al principio, la industria ofrece continuamente nuevas revoluciones y cambios. ¿Cómo afectará la llegada de la realidad virtual a los eSports? ¿Cuánto tardarán los gamers en eclipsar a deportistas de la talla de Rafa Nadal o Pau Gasol? ¿Cuándo comenzaremos a retransmitir -o compartir- nuestras propias partidas en Twitch o YouTube? Preguntas que, poco a poco, irán teniendo respuesta.

 

Imágenes |  iStock


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