Según un estudio del año pasado, hasta un 10% de los usuarios de este tipo de reproductores podría sufrir daños en un futuro, un dato de gran importancia si tenemos en cuenta que se calcula que, en el conjunto de la UE, entre 50 y 100 millones de personas escuchan diariamente música en este tipo de aparatos portátiles.

De hecho, según los estudios científicos del Comité de riesgos sanitarios emergentes, la Comisión considera que un nivel de volumen “razonable” se sitúa en los 80 decibelios y que la exposición semanal debería limitarse a 40 horas.

Si se pasa a 89 decibelios, entonces no debería superar las cinco horas. Son precisamente estos niveles de exposición seguros los que traerán ajustados de fábrica los productos, aunque pueden permitirse niveles de exposición mayores siempre y cuando los haya elegido intencionadamente el usuario y el producto incorpore un medio fiable que le informe de los riesgos.

Es por eso, que además de la limitación de volumen, se pretendería incorporar una campaña de información para advertir de los peligros de escuchar la música demasiado alta.


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