Corría el año 2000, cuando París se vistió de gala para recibir el nuevo milenio. Tomaron el mayor emblema francés de todos los tiempos (con el permiso del regalo de la estatua de Libertad a los Estados Unidos), la Torre Eiffel, la cubrieron de luces destelleantes y crearon una imagen para el recuerdo, algo difícil de borrar de la retina si lo ves con tus propios ojos.

Esa fantástica estampa se ha perpetuado desde entonces debido a la gran acogida que tuvo el espectáculo nocturno que ocurría noche tras noche (a parte de los ingentes beneficios por turismo que genera el efecto luminoso). Pero el espectáculo toca en cierta medida a su fin, o al menos a un recorte considerable del mismo. En estos tiempos de ahorro energético y crisis, hay q sacar de dónde no hay y se va a reducir a la mitad el tiempo de exposición de tan magno deleite visual.

Eso será a partir de Octubre, así que si tenéis planeado pasar por Francia aprovechad ahora que sigue luciendo en todo su esplendor este magnífico icono fruto de una Exposición Universal hace ya más de cien años. Y si no lo tenéis planeado, viajad allí, porque es precioso. Os dejo un enlace a un pequeño video, que no hace justicia a lo que representa verlo in situ, que muestra el fenómeno al atardecer.


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