Es una escena típica de series y películas norteamericanas, habitual de colegios en sus graduaciones, el crear una cápsula del tiempo, en la que se guardan objetos y notas identificativos de esa generación, que se abre años despué, en alguna reunión de antiguos alumnos con el paso del tiempo.

Ahora, esa costumbre la han digitalizado y convertido en negocio ofreciéndo un servicio digital de cápsula del tiempo. En este caso, el concepto es hacerse eterno en la historia almacenando todo recuerdo susceptible de ser digitalizado accesible de forma telemática. Con la vorágine de los servicios en la red, que a día de hoy abarcan desde redes sociales, pasando por webmail, a sistemas operativos funcionales integrados en un navegador, en esta ocasión, bajo el nombre de Swiss DNA BANK, se ofrece la posibilidad de almacenar con una fiabilidad aplastante todos los datos que se consideren relevantes y digitalizables junto a una muestra de ADN. Un servicio que alcanza cotas de seguridad militar, ofreciendo una calidad de servicio al nivel de su precio, y es que por unos 200 € tenemos derecho a un giga de almacenamiento, por 600€ hasta cuatro gigas y por 800$ además conservan la muestra de ADN que proporciones en el bastoncillo de rigor, al más puro estilo CSI.

Para asegurar este almacenamiento se recurren a técnicas militares, siendo esta ocasión en un subterráneo de los alpes suizos dónde los datos se almacenaran manteniendo niveles de temperatura y funcionamiento exactos junto a técnicas de recuperación de datos y backup de última generación.

Desde hoy, los testamentos pueden dejar de ser escritos en favor de ser visualizados al más puro estilo PowerPoint, la idea es conseguir hacer que los datos sean imperecederos, algo que los formatos físicos de almacenamiento hoy día no pueden afirmar con rotundidad, aún.


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