Probablemente tú no me conozcas pero soy, como me llamáis en los comentarios, el Administrador de Tecnología de tú a tú. Parte de mi trabajo consiste en mantener el blog al día, actualizar con nuevo contenido y responder vuestras dudas. Es decir: me hace falta un ordenador para trabajar.

Cuando llegaron los primeros Chromebooks me atrajo la idea de tener un ordenador más sencillo y tras toquetearlo un poco decidí ir más allá: voy a convertirlo en mi herramienta principal durante un mes. Así hice y ahora es el momento de contaros mi experiencia.

Haciéndome a la interfaz

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A diario trabajo con un PC de sobremesa y un portátil MacBook Pro. Entre ambos cubro mis necesidades diarias: edición de fotos y vídeo, redacción de contenido, potencia para que todo vaya siempre fluido. No me falta de nada, ya que también tengo movilidad para llevar siempre un equipo a donde vaya en la mochila.

Mi elección para este mes con un Chromebook fue un portátil de Toshiba. Un equipo con especificaciones más básicas que mis herramientas diarias pero con la que confiaba podría cubrir la mayoría o todas mis necesidades. Lo puse a cargar, lo encendí y configuré mi cuenta de Google para empezar a usarlo.

Las primeras horas fueron de exploración. De conocer bien la interfaz del sistema y ver qué me podía ofrecer. Cuáles eran las diferencias, lo nuevo, lo que echaba de menos. Poco a poco empecé a descubrir que había muchas similitudes en los menús y su diseño.

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Aplicaciones por ventanas, una barra de notificaciones algo más simple… Chrome como navegador se convertía en el eje central y a través de él y sus pestañas iba abriendo aplicaciones y páginas web. Notaba los cambios, eran obvios, pero empezaba a darme cuenta de que no estaba tan mal.

Tras más de veinte años usando Windows y Apple, me notaba algunos dejes, buscar un menú de inicio que no era como el del sistema operativo de Microsoft, descubrir que la barra de notificaciones y conexiones era más sencilla… Al principio costó un poco hacerse con ello.

Con el paso del tiempo me fui haciendo a más detalles. Por ejemplo: descubrí que la tecla de mayúsculas no estaba activada por defecto, se puede cambiar en el menú de ajustes, y eso me producía un cierto desbarajuste al principio.

No tener la tecla Windows a mano no era un problema, el botón de búsqueda que había en su lugar en el teclado era muy útil y poder hacer uso de todas las teclas F en la parte superior hacía que muchas tareas fueran muy rápidas.

La curva de manejo es un poco elevada al principio porque aunque hay muchas cosas en común hay otras tantas que son un poco confusas al principio. Sin embargo, tras darle una oportunidad y tener un poco de paciencia descubro que me entiendo bien con la plataforma y cómo está diseñada.

Buscar aplicaciones

Mi siguiente objetivo era claro: buscar aplicaciones. Lo cierto es que a diario uso muchos servicios online. Evernote, Pocket, Todoist, Spotify, Twitter, GMail, Reddit… Fue muy fácil ajustarme y descubrir que al final lo único que necesitaba era lo que tenía en mis otros ordenadores: un navegador Google Chrome.

Cuentas sincronizadas, no tuve que volver a poner ninguna contraseña para tener mi Chromebook configurado a la perfección. Rápido me hice con todo pero me di cuenta de que tenía algunas carencias significativas: Office, Photoshop y Dropbox.

A diario trabajo mucho con Dropbox para ir almacenando archivos, editarlos y tenerlos siempre a mano en varios dispositivos. Mi solución en este caso fue recurrir a Google Drive, la nube de Google era una solución bastante potente y me permitía hacer una gestión parecida de la información.

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No me llevé toda la información de Dropbox aquí pero sí lo más importante: documentación del trabajo, algunos archivos personales, fotos… Fue fácil y además usarlo me permitió descubrir un aliado para combatir mi dependencia con la suite de ofimática de Microsoft.

Su nombre es Google Docs y es, para entendernos, un clon de Office pero hecho con Google y pensado para el mundo online. La interfaz es muy parecida y gracias a su guardado automático siempre tenía todo bien archivado en la nube y al momento. Mis documentos en Word y las hojas en Excel funcionaban a la perfección.

Por último tenemos la parte de edición de fotografías. Photoshop aquí resultaba clave pero al recurrir a Pixlr me di cuenta de que muchas de las cosas que hacía a diario las podía hacer aquí también. Retoques, recortes, añadir efectos… Una herramienta que daba la talla y no me dejó tirado en este mes.

Ajustarse a mi ritmo diario

Vivo conectado. El móvil siempre está sonando con correos y notificaciones de todo tipo por lo que tener conexión es fundamental. También lo es cuando tienes un Chromebook y es que la primera vez que lo usamos sin conexión nos damos cuenta rápido de algo muy importante: más nos vale estar preparados.

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Preparados para lo que necesitemos sin conexión lo tengamos a mano. Por ejemplo, para el correo fue una gran idea instalarme una extensión para usar GMail sin conexión. Así podía ir leyendo y respondiendo para cuando tuviera internet de nuevo poder enviar todo de golpe.

¿Qué me ha gustado?

Si algo he aprendido en este mes usando un Chromebook ha sido una lección muy importante: tenemos ordenadores a los que en muchos casos no les sacamos provecho de todo. Procesadores potentes y gráficas capaces de todo que para el día a día no son necesarias.

Este Chromebook de Toshiba tiene un hardware muy justo pero en ningún momento he sentido la necesidad de que me hacía falta más para el uso que le estaba dando. Es un ordenador que para lo más básico cumple, bastante bien además.

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Es cierto que había cosas que no podía hacer: volcar fotos en RAW y editarlas o jugar a lo último de lo último pero, no nos equivoquemos. Si queremos esto último, Chromebook no es lo que estamos buscando.

Google con sus Chromebooks nos demuestra que la informática más básica puede ser asequible. Precisamente para esos usos más modesto resulta la herramienta perfecta para muchos de nosotros. Económico, eficiente y capaz de dar la cara.

A día de hoy tiene muchas aplicaciones y el catálogo va en aumento. Además, la integración con las apps de Android es de esperar que en el día de mañana disfrutemos de más y más opciones.

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¿Es, entonces, una compra recomendada un Chromebook? Sin lugar a duda, pero tenemos que ser conscientes de lo que nos vamos a encontrar y lo que podemos hacer con estos ordenadores. Uso básico, sí, pero no es la herramienta para profesionales de alto nivel o que necesiten un equipo de altas prestaciones.

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