La corta historia de Internet en las vidas españolas vive, probablemente, los días más grises de toda su historia. La encrucijada que se avecina es complicada y no tiene pinta de tener una solución clara ni fácil.
El día en el que la potestad de cerrar sitios web se salte el amparo de la justicia parece más cerca que nunca porque la clase política ha emprendido una cruzada de dudosa viabilidad y legalidad creando una Comisión de la Propiedad Intelectual que tendrá la facultad de poder ordenar el cierre de páginas web que atenten contra el derecho de la propiedad intelectual.

En resumidas palabras, se convertirán en el brazo ejecutor de la SGAE, otorgando un nuevo poder, de carácter dictatorial cuanto menos, al margen de los sempiternos legislativos, ejecutivos y judiciales.
El anteproyecto de Ley de Economía Sostenible es el nuevo amparo legal bajo el que se pretende cobijar una censura en toda regla, estableciéndose la autoridad para cerrar páginas web que exploten los derechos de autor sin autorización; y todo sin tener que pasar por juzgados si quiera.

Ángeles González Sinde, ministra de Cultura, está cumpliendo poco a poco lo que todo el mundo de Internet temía tras su nombramiento; unos temores que se sustentaban en las declaraciones abiertas en contra de las descargas gratuitas por el peligro que suponían para la supervivencia del cine español cuando era presidenta de la Academia de Cine.

Hoy ya podemos decir que ese concepto lo intentará hacer extensible de forma cuasi inmediata a todo ámbito susceptible o no de derechos de autor. Recordemos que pagamos un canon en todo aparato electrónico de consumo por el mero hecho de poder usarse en algún momento para reproducir contenidos con derechos de autor, aunque no lo hagamos en la vida.

Por ejemplo, al hacer una foto con nuestra cámara, hemos pagado canon por la cámara que las hace, por la tarjeta de memoria que las guarda, por el ordenador que las visualiza y por la impresora que las imprime. Un abuso en toda regla que se consiente actualmente en este país por el amparo político que reciben los artistas cada vez de forma más desmedida.
Las reacciones en la Red no se han hecho esperar: todo tipo de páginas, foros, blogs y diarios han dejado claro ya su rechazo total a esta posible medida que podría afectar a cualquier página en territorio español.

Más de 100.000 personas se han adherido ya al “Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet” en defensa de los derechos a la libertad de expresión en internet. Enrique Dans, todo un erudito y una institución a nivel nacional en estos temas, ha sido uno de los principales impulsores de este movimiento en la Red apelando al lema de la unión hace la fuerza.

Todos coinciden en calificar la nueva situación de injusticia y en esto coinciden incluso miembros de la Academia de Cine como Álex de la Iglesia, que ya se ha pronunciado aseverando que “no se puede proceder a cerrar sitios que ofrecen contenidos de forma ilegal si ni siquiera hay otras opciones legales de conseguirlos on line”, intentando no posicionarse hacia ninguno de los bandos que se han creado.

En cualquier caso, sólo los internautas podremos ser capaces de evitar esta nueva forma de censura, que no sabemos hasta dónde llegará.


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