tecnología del pasado

¿Estás al día de todos los lanzamientos tecnológicos actuales? Lo sabemos. Pero, ¿y si te preguntamos qué se regalaba en décadas pasadas? Ahí tal vez te hemos pillado.

No te preocupes: viajemos a través del tiempo y comprobemos qué tecnología había en ese momento y cuál era el mejor regalo para llenar las cestas de la compra.

Aquellos maravillosos 70

Comenzamos por una de las décadas más queridas en lo tecnológico.

Los 70 son los años del silicio, el primer punto de partida para que la informática que hoy conocemos, reservada a laboratorios y campus universitarios, permeara en las distintas escalas sociales. Son los años de la consola doméstica, gracias a Ralph Baer y su Magnavox Odyssey. También son los años de la primera telefonía móvil, gracias a aquella llamada realizada Martin Cooper en 1973.

Pero hablemos de gadgets. ¿Qué podríamos elegir si nos fuésemos de compras en nuestro tour temporal?

Fácil: podríamos parar por un escaparate y comprarnos unos patines en línea, un cubo de Rubik o una calculadora electrónica. La de Clive Sinclair era una calculadora que comenzó a usarse en distintas oficinas e instituciones públicas. Poco a poco su precio cayó tanto que logró convertirse en un objeto económico para millones de estudiantes.

videojuegos recreativos

1977 supuso un punto de inflexión en la electrónica doméstica. Fue el año de la Atari 2600. Los jóvenes estadounidenses ya podían jugar a sus arcades favoritos en casa. Clones de Pong y Pac-Man coparon la oferta mientras, por otro lado, un gigante llamado Apple presentaba su Apple II, uno de los primeros ordenadores aterrizados en hogares domésticos. Ah, sí, el precio: unos 3.000 euros, inflación mediante.

Y para cerrar nuestra década de ensueño podríamos hablar del Walkman, que desembarcó a finales del 78 y transformó la música doméstica tal y como la conocemos, al democratizar el cassette y aterrizar una tecnología que, de facto, estaba recluida en estudios de grabación.

Los 80: la era de los sueños

casio

Y la versión definitiva del Walkman, el TPS-L2 no llegó hasta 1980. Ay, los 80, años de humo y neones, de sinte y VHS —dejando de lado el Betamax a favor de un sistema más económico—. Pero donde destaca esta década es en lo videolúdico: si los 70 marcaron la pauta del juego doméstico, en 1982 llegó Commodore 64 y terraformó el ordenador de pequeña escala. Su precio: 600 dólares. Su RAM: 64 KB.

Para hablar de los 80 con propiedad hay que recordar un hito generacional, el reloj Casio. Los hubo con calculadora, con linterna y hasta con mando de TV integrado. En el 83, el modelo G-Shock DW-5000C se convirtió en un hit de la época —a los que siguió la serie Cybercross, que contaban con sencillos videojuegos—.

Y mientras unos nos entreteníamos con el Etch A Sketch Animator 2000 (1986) y viendo las pelis de ‘Regreso al Futuro’, otros instalaban en sus televisores CRT una nueva consola, la maravillosa Nintendo Entertainment System. La NES trajo Mario, Kirby y Yoshi al imaginario infantil y nunca más se fue. Nintendo también apostó por nuevas tecnologías con su Power Glove (1986), su “otro” acercamiento tecnológico caído en el olvido.

También, por aquellas fechas, los usuarios domésticos comenzábamos a instalar el sistema operativo Windows en nuestros pequeños ordenadores. Aunque los usuarios del Amstrad CPC464 (1984) preferían seguir usando el sencillo lenguaje de programación BASIC.

Los 90: todo empieza de nuevo

Gafas y cascos de aviador, headsets frente a los videojuegos y mucho heavy metal. Así terminó una década y entró otra donde la tecnificación dejó bien claro quien iba a dominar la cesta de navidad: la SNES. Ya hemos hablado en más de una ocasión de la importancia en la cultura pop de Super Nintendo, de sus iconos Street Fighter II, Metroid, The Legend of Zelda o Chrono Trigger.

Aún quedaba bastante para volvernos locos con ‘The Matrix’ y temer el efecto 2.000 desde nuestras butacas, pero nos entretuvimos  chateando y realizando las primeras videoconferencias desde una primitiva Connectix QuickCam (1994).

En 1995 llegó la primera PlayStation y, con ella, el primer Discman. Ambos inventos trajeron el juego y la música al formato digital Compact Disc: más memoria, más espacio y, sobre todo, ¡protección antigolpes! Los puristas del vinilo se quejaron de la compresión y la frialdad de un nuevo sistema que, en realidad, había llegado para quedarse. No en vano, hoy en día sigue usándose como estándar.

Los amantes de la fotografía también pudieron concederse algunos caprichos: en 1996 llegaba la cámara Kodak DC25. Pero la verdadera revolución se produjo en el precio: por 299 dólares podías tener algo que apenas un par de años antes costaba unos 999 dólares.

¿Y los niños de aquellos días, qué hacíamos? Abrazar el Tamagotchi. Nuestra infancia estuvo bien provista de estímulos paternales a través de este juguete que nos tenía obsesionados con la crianza y cuidados de estos bichitos. Nuestros hermanos mayores o padres estaban más obsesionados con otras cosas. Como, por ejemplo, el iMac G3, esa proeza en la ingeniería que traería un nuevo sistema operativo y una nueva forma de concebir la informática.

Pero cerremos la década con unos de los anhelos recurrentes en la telefonía: el Nokia 5110, icónico y colorido donde los haya, se vendió por millones y nos tuvo enganchados a su Snake, su emblemático videojuego, como si no tuviésemos cosas mejores en las que jugar. Nos daba igual: éramos felices retándonos sobre esas líneas monocromo.

Los dosmiles: la revolución dormida

Y cerramos esta travesía nostálgica con la década del apogeo definitivo: sobrevivimos al apocalipsis informático y no sólo eso, nos convertimos en auténticos devotos.

La década dio comienzo con un nuevo portento de parte de Sony: PlayStation 2 puso de moda el DVD igual que su predecesora hizo lo propio con el CD. Sí, podríamos jugar a la Dreamcast o la GameCube, pero la verdadera triunfadora fue la consola tokiota. ¿Y los amantes de la música? Por fin teníamos una nueva plataforma donde escuchar nuestros discos comprimidos en MP3: el iPod, reproductor portátil con esa atractiva clickwheel.

También podíamos haber apostado por la BlackBerry (con especial énfasis en la 5810), pero Apple apuntaba hacia un mercado joven con esa actitud tan cool. Los devotos de la fotografía dieron el salto al réflex, gracias a la icónica Canon 300D. Pero este sería el primer ciclo de una década llena de navegadores GPS —papá pedía a los Reyes un TomTom Go (2005) mientras que mamá prefería probar suerte con una Nintendo Wii (2006).

Empezamos a ver en los llaveros las memorias flash USB y supimos que aquello era revolucionario. pero mucho más cuando en 2006 aterrizó una PlayStation 3 con lector de tarjetas y Blu-Ray, que ganó la partida al HD-DVD.

Y, entre esta guerrilla de nomenclaturas, Apple volvió a romper los moldes con su iPhone (2007), que cambiaría las reglas del juego en la telefonía móvil como haría el Asus EeePC en el mercado de los netbooks (después llegarían los Chromebooks) o el Kindle (2009) en el mercado de los eReader, es decir, los lectores de libros digitales.

Si querías regalar algo diferente y fomentar la lectura, éste era tu aliado perfecto.

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