La electricidad inalámbrica mediante técnicas de inducción electromagnética será sin duda uno de los grandes avances del siglo que contemplan nuestros ojos.

El futuro es la extinción de todo soporte físico para transmisión de energía y comunicación, una vez que el ser humano no tiene dificultad en trasmitir datos de forma inalámbrica en cualquiera de sus formas y alcances, ahora se centra en la consecución de ese mismo objetivo con ese elemento básico que le rodea y sin el cual la vida sería muy complicada de continuar tal como la conocemos.

El momento que vive la investigación de la electricidad sin cables es crucial, puesto que hay muchas vías abiertas y que deberían desembocar en un estándar para no repetir los errores actuales de multitud de conectores para alimentaciones similares.

Todos los científicos coinciden en este punto aunque realmente quien decida esto sea el dinero que puede arrojar si una marca se apodera del estándar del futuro. Actualmente se ha conseguido incluso alimentar un grupo alógeno de 800 watios de potencia a 5 metros de distancia, pero la idea es empezar con dispositivos de bajo consumo, aplicando el mencionado estándar de inducción magnética.

Una vez consolidado se procederá con sistemas de requerimientos energéticos más severos en términos de potencia. Algún día no muy lejano prescindiremos de todo tipo de cargador en favor de un único transformador para gobernar todos nuestros gadgets, el Wireless Power Consortium está en ello.