Atrás quedaron los tiempos de “la letra con la sangre entra”. Tan atrás que muchos se plantean si las reglas y cartabones se siguen utilizando en las clases actualmente, puesto que muchas de las herramientas que se utilizaban tradicionalmente para la enseñanza han quedado, en algunos casos, relegadas por las nuevas tecnologías.

¿Es bueno o es malo estudiar con nuevas tecnologías?

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¿Hasta qué punto debemos seguir utilizando el lápiz y el papel cuando la mayoría del trabajo se realiza sobre ordenadores y otro tipo de máquinas? En Tecnología de Tú a tú, hemos querido saber la opinión de quienes ya están utilizando las herramientas tecnológicas en su día a día en instituciones educativas y colegios de primaria, secundaria y hasta la universidad.

El camino no es fácil pero, sin duda, los beneficios son numerosos. Casi todos los profesores a los que hemos preguntados han coincidido en uno beneficio por encima del resto a la hora de introducir la tecnología: la motivación. Según constan los profesores, los alumnos se sienten mucho más motivados cuando emplean sistemas tecnológicos en su día a día en la enseñanza que cuando se les tiene que remitir a actividades más tradicionales. Una motivación que, evidentemente, repercute en un mejor aprendizaje.

Además, las nuevas tecnologías permiten que los profesores pueden adaptarse mejor cada a cada ritmo de aprendizaje de cada alumno, dado que se les pueden poner tareas auto resolutivas para que los alumnos las vaya completando según su grado de madurez y comprensión.

Tecnologías en acción

Es evidente que la introducción de elementos tecnológicos altera la dinámica de la enseñanza. “Para los profesores requiere un esfuerzo inicial, porque tienes que adaptar toda tu metodología. Pero a la larga supone también un ahorro de tiempo, y la adaptación e introducción de nuevo temario es más sencillo”, destacan muchos de estos educadores.

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Algunas instituciones educativas, como La Salle, empezaron en 2001 con la implantación de estas herramientas, gracias a un programa de Toshiba, compañía de la que siguen utilizando sus portátiles en las aulas. Su director de desarrollo tecnológico, Carlos Navarro, asegura que en estos momentos el 80% de las clases utiliza la tecnología y que estamos ante “un camino sin retorno”.

En otros, tal y como nos explica Nieves Domínguez, la coordinadora del proyecto Samsung Smart School en el CEIP Isabel la Católica de Madrid, emplean tablets en este caso de Samsung, después de haber sido seleccionados por la compañía coreana hace tres años para participar en su programa de colegios inteligentes.

Antonio Cartas, profesor de matemáticas del Colegio Nuestra Señora de la Consolación en Toledo, nos detalla que en su colegio emplean Toovari, una plataforma educativa que se puede licenciar de manera independiente, como cualquier software, pero que también se encuentra dentro de los equipos HP School.

Algunas piedras en el camino

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Sin embargo, no es todo un camino de rosas.  Las principales dificultades a las que se enfrentan quienes utilizan esas herramientas  tecnológicas para enseñar tienen muchas veces que ver con cuestiones técnicas.

Algunos profesores lamentan la falta de formación que reciben para poder enseñar correctamente sus alumnos, ya que estos muchas veces conocen las tecnologías mucho mejor y de manera mucho más profunda que los maestros. Pero, además, muchos de los profesores consultados también coinciden en resaltar la problemática que pervive aún en la red de comunicación. “No puedes ofrecer un servicio que luego no va tener una buena calidad porque generas unas expectativas que luego no se ven cumplidas”, constatan muchos educadores. Algunos de estos profesores se lamentan de que cuando todos los alumnos acuden con sus propios dispositivos a la red y se tienen que conectar a ella para acceder a materiales y métodos, en muchas ocasiones la red Wi-Fi no llega a soportar tantos dispositivos conectados. Algo que también conlleva la necesidad de una gran inversión que en muchos casos no son factibles.

Hablando de cuestiones económicas, para algunos profesores el principal obstáculo para poder implantar correctamente las nuevas tecnologías es una cuestión evidentemente monetaria. Sin embargo, lo cierto es que según evoluciona la tecnología a los precios también se van reduciendo y son muchos los programas que ayudan y becan para conseguir una escuela plenamente tecnológica.