Foto de reproductor MP3 Philips

Vamos con la música a todas partes: cuando estamos en casa delante del ordenador, en el salón relajándonos con un equipo de alta fidelidad, con auriculares en el transporte público o cuando hacemos deportes. Canciones que le dan un tono especial a cada momento y que nos animan cuando las escuchamos. Hay muchas formas de disfrutarla pero normalmente siempre lo hacemos en formato digital.

Dentro de los archivos de audio, existe una gran variedad de formatos. Normalmente usamos el MP3 por comodidad pero existen alternativas, menos populares, que buscan ofrecernos una experiencia diferente y de más calidad. Si no los conoces, hoy en Tecnología de tú a tú os hablamos de los principales sistemas de sonido.

Música en formato MP3

Icono MP3

Con la progresiva popularización de los ordenadores, y las conexiones a Internet, mucha gente empezó a digitalizar música pero se encontraba con un problema: ocupaba mucho espacio. Ante esta situación muchos se lanzaron a encontrar una solución y entre ella surgió el formato MP3. Un formato liviano que convertía a una tasa, depende luego del ratio, de 1MB por minuto.

La revolución fue tal que mucha gente lo adoptó y pasó de ser un término informático a una palabra en el diccionario popular. Ya no eran reproductores de música sino MP3s. Sus principales virtudes: el alto grado de compresión a costa de borrar información de aquellas partes que apenas son audibles. Se puede regular y conseguir más calidad, no es lo mismo un MP3 a 98 kbps que a 320 kbps. Si tenemos buen oído, y un buen equipo de sonido, se nota las pérdidas que, dicho sea, son tolerables.

Música en formato WAV

Icono WAV

Con permiso del MIDI, WAV fue uno de esos formatos de audio populares en su día. Sin embargo, su elevado tamaño ha hecho que con los años haya perdido fuelle en detrimento de otras extensiones. Sin embargo, todavía sigue teniendo adeptos y es que su utilización para algunos casos es muy útil.

En su día, y a día de hoy, sigue ofreciendo una calidad tipo CD (10 MB o más por minuto) sin comprimir, y su uso está más orientado para la escucha de originales, por ejemplo una grabación. Si, por ejemplo, solemos grabar sonido en entrevistas o podcasts es un formato perfecto aunque, insisto, cada vez se usa menos.

Música en formato FLAC y Ogg

Icono FLAC

Como hemos visto, el MP3 elimina parte de la información para conseguir embutir en unos pocos MB canciones completas. Hasta hace unos años era impensable poder disfrutar de sonido de mucha calidad en poco espacio pero este paradigma ha sido roto con los formatos FLAC y Ogg entre otros.

Ambos, abiertos y libres, nos permiten disfrutar del sonido sin pérdidas y con una compresión bastante buena. No llega a los niveles del MP3 pero entran dentro de un tamaño razonable por canción. En el caso de Ogg depende de códec que usemos pero por ejemplo Vorbis ofrece una compresión al MP3.

Volviendo al título del post. ¿Cuál se escucha mejor?  La respuesta rápida son los formatos sin compresión, FLAC, Ogg y otros muchos. El hecho de no perder calidad es fundamental para que podamos disfrutar del mejor sonido. Sin embargo hay que tener en cuenta una serie de consideraciones.

Lo primero, los formatos no son milagrosos. Si tenemos un MP3 a 98 kbps, por mucho que lo convirtamos a FLAC no se va a escuchar mejor. Las conversiones debemos hacerlas siempre desde el original, a poder ser desde un CD. Los equipos de audio también influyen ya que no todos ofrecen la misma calidad. Ahora os preguntamos a vosotros ¿cómo soléis escuchar música?

En Tecnología de tú a tú | Tus playlists favoritas, auriculares y reproductores MP3, el kit imprescindible para disfrutar del verano | Guía de compra audio HiFi: ¿qué dispositivo me conviene?